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Pau Gasol está ofreciendo una faceta de juego con los Bulls similar a la que mostró cuando fue campeón


Fue difícil no ver sonreír a Pau Gasol cuando jugaba en Los Angeles Lakers. Hasta cuando las derrotas forzaban su ceño hacia abajo y el peso de la frustración se extendía a la expresión de su boca, el internacional español esbozaba un buen gesto, aunque fuera ínfimo.

A veces no había motivos para sonreír, sobre todo en los momentos de flaqueza colectiva e individual, o cuando los rumores le colocaban lejos de su segunda casa en aquellas amenazas de marcha abrupta como la que vivió cuando militaba en Memphis Grizzlies. Quién sabe qué hubiera sido de Pau en Houston Rockets cuando el acuerdo entre Lakers y los Hornets de Nueva Orleans por Chris Paul se congeló en el tiempo.

En Chicago Bulls, Gasol está encontrándose con su mejor versión, con la comodidad que le faltó en los Lakers desde que Phil Jackson abandonó la franquicia. Está ofreciendo chispazos de lo que mostró cuando se enfundó el anillo con en 2009 y 2010. Con o sin Joakim Noah y Derrick Rose, el ala-pívot está demostrando que puede liderar a un plantel que cuenta sus partidos a base de victorias.

Pau está solventando las carencias por las que fue criticado en diferentes momentos con los Lakers, sobre todo en el apartado defensivo, donde se ha contagiado de la intensidad del Mejor Jugador Defensivo del Año, con quien su entendimiento va ganando enteros. El complemento que ambos están ofreciendo en la pintura brinda una armonía en ascenso que está beneficiando a los Bulls, como era de prever.

La versatilidad de Pau agudiza su protagonismo. Cuando Noah no está, se combina con Taj Gibson haciendo de centro. Y brilla en ambos lados de la cancha como si estuviera en su posición natural, abre la cancha, provoca pick-and-rolls, anota desde media distancia, habilita a sus compañeros. En los Bulls Gasol está dejando muestras de la esencia que le han hecho triunfar en la NBA.

No hay duda de que los Lakers le están echando de menos. Los mentideros de la franquicia todavía sacan su nombre a relucir, como si todavía les costara trabajo pasar página y afrontar la realidad de su salida. Carlos Boozer no está ofreciendo las garantías que el español brinda en los Bulls y Kobe Bryant todavía se pregunta por qué se marchó cuando las cosas no iban bien a la franquicia, algo que le recriminó en público la semana pasada, dejando ver que el jugador optó por irse en las vacas flacas en lugar de permanecer junto al que considera su hermano. Las perspectivas de los Bulls para esta temporada marcada por la ilusión le dan la razón a un Gasol que hizo primar su interés personal de una manera acertada.

La vuelta de Rose a los Bulls, el buen sabor de boca inicial que está dejando el propio Pau, las garantías que ofrece Noah, la finura en los lanzamientos de Jimmy Butler y la presencia de hombres de banquillo solventes como Aaron Brooks o Gibson, entre otras virtudes, hacen de Chicago uno de los huesos más duros de roer en la NBA. Pocos equipos serán capaces de agarrar al toro por los cuernos si los Bulls siguen evolucionando de esta manera.

Por Gonzalo Agurriegomezcorta - ESPNDeportes.com