Se agota el tiempo, se esfuman las oportunidades para que el trío de jugadores más veterano y prolífico de la NBA en la actualidad (Tony Parker, Tim Duncan y Manu Ginóbili se mantenga en la cima de la liga y sea capaz de dar el do de pecho ante otro trío no menos exitoso y tocado por la varita caduca de la juventud (LeBron James, Chris Bosh y Dwyane Wade). San Antonio cuenta con tres campeonatos en 10 años (2003, 2005 y 2007), mientras que Miami Heat suma dos anillos en dos temporadas, el último de ellos arrebatado a los texanos en unas Finales en las que los miamenses fueron por detrás en tres ocasiones antes de lograr el campeonato.
El Heat se llevo la gloria gracias a una combinación de calidad, pundonor a la hora de remontar, unas agallas mantenidas hasta la última décima y el factor suerte de los campeones. A San Antonio les faltó el soplido de la diosa Fortuna y flaquearon en los momentos clave de la ronda en la que mostraron un gran nivel, pero insuficiente para sellar una serie que tuvieron de cara.
La urgencia no es buena consejera, sin embargo, en el seno de los Spurs son conscientes de que ésta podría ser la temporada en la que vuelva a triunfar el eterno proyecto de Gregg Popovich después de seis años de sequía. El coach ha logrado cuatro campeonatos en sus 18 años al frente del equipo. Actualmente, se trata del entrenador que más tiempo lleva dirigiendo a una misma franquicia no sólo en la NBA, sino en la NFL, MLB y NHL; y sus preceptos vuelven a colocar a los Spurs como favoritos para lograr llegar a las finales y cortar la racha de Miami Heat.
La semilla del triunfo se volvió a plantar tras el último campeonato de los Spurs en 2007 y comenzó a germinar hace dos campañas, cuando después de finalizar la temporada regular como el mejor equipo de la Conferencia Oeste, fueron apeados en la final de la conferencia por Oklahoma City Thunder. Las Finales del año pasado ante Miami confirmaron que el éxito no pudo florecer en San Antonio de la misma manera en la que lo hizo en la Ciudad Mágica.
EL MOMENTO IDÓNEO
Los Spurs tienen ganas de volver a llegar a lo más alto ipso facto, no solo porque el año que viene podría ser la última temporada en la que Parker, Ginóbili y Duncan jueguen juntos, sino porque desean aprovechar el rebufo de una campaña que va viento en popa; quién sabe si llegarán en el mismo estado de forma el año que viene.
La temporada regular llega a su final con el equipo texano como uno de los planteles más en forma de la liga. Acumulan 19 encuentros vencidos al hilo.
A pesar de ser el segundo plantel que más combinaciones en su quinteto titular ha utilizado este año con 24 (empatados con Milwaukee Bucks y por detrás de Los Angeles Lakers, que cuentan con 29), los pupilos de Pop cabalgan a un ritmo trepidante. Los Spurs son el equipo al que mejor se le dan los juegos en la carretera gracias a un balance de 24-8, tan solo dos victorias menos que las que han logrado en su feudo.
El sistema dictado por el coach funciona y la evolución del juego de sus pupilos ha llegado a un momento en el que la movilidad de la pelota va en consonancia con una flexibilidad ofensiva que divierte y además funciona. Todo ello aderezado con la capacidad de Pop de alargar las carreras de sus veteranos gracias a un reparto de minutos que les concede algo de oxígeno.
La primavera llega a San Antonio con un plantel inmune a los contagios que han sufrido otras franquicias punteras y que también pasa por encima de la edad de su trío de ases. Los 37 años de Duncan, los 36 de Ginóbili y los casi 32 de Parker (cumplirá en mayo) no han hecho más que alentar el afán ganador de los texanos.
También se trata de la décimoquinta temporada en la que los logran sumar 10 o más victorias al hilo, además se encuentran a un juego de empatar su mejor marca de este año, algo que podrían lograr ante los Lakers este miércoles.
El quinto peor equipo de la NBA en la actualidad tendrá que emplearse a fondo para dejar un buen sabor de boca ante unos Spurs más que favoritos. Y en el contexto de una temporada decisiva para unos y cuasi intrascendente para los otros, otro récord aparece en escena para alimentar la leyenda Duncan-Parker-Ginóbili.
Si San Antonio es capaz de llevarse la victoria el miércoles ante los Lakers en el Staples Center, el trío empatará en número de victorias al mejor trío que jamás haya pasado por la franquicia angelina, el formado por Kareem Abdul-Jabbar, Michael Cooper y Magic Johnson. Los primeros cuentan con 489 triunfos y, acomodados en la tercera plaza, estarían a una victoria de empatar al trío de aquellos Lakers históricos.
Para llegar a ese récord y cumplir el objetivo de superar el segundo puesto de año pasado, a San Antonio le basta con la armonía que consiguen gracias a las penetraciones de Parker, el tempo de Ginóbili, la solidez de Duncan en los postes, la brillantez defensiva de Kawhi Leonard, la movilidad de Tiago Splitter, la muñeca de Danny Green, la solidez de Boris Diaw y Matt Bonner, las ganas de Cory Joseph y la labor de pajes del reino que llevan a cabo Marco Belinelli y Patty Mills.
Los naipes funcionan y la historia nunca se olvidará de las plantillas de estos Spurs capacitados para estar en la cima. Lo único que falta es esa pizca de suerte para que las retiradas de Duncan y Ginóbili (ambas podrían llegar en 2015) se consumen con otro anillo.
Si hubo un año para lograrlo, ése fue el pasado; si hay otro para redimirse, éste será el idóneo; si hay una última bala en la recámara... habrá que esperar a la temporada que viene.
Por Gonzalo Aguirregomezcorta - ESPNDeportes.com Seguir @All_SportNews
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