Entre las temporadas 1986-87 y 1987-88 el Real Madrid de la 'Quinta del Buitre', en el que daba volteretas a cada gol Hugo Sánchez, enlazó 53 jornadas como líder de la Liga española. Un récord que igualó en San Mamés el Barça. Un record alcanzado, sin embargo, con una imagen que ya provoca desconfianza en el entorno del club azulgrana.
Ver a Toquero controlando el balón en terreno azulgrana en los últimos instantes del partido es una de las imágenes que marcan en fuego las sensaciones del equipo. Martino aseguró que su equipo fue superior "hasta el minuto 70, hasta que ellos nos marcaron el gol", por mucho que nunca lo mostrase con jugadas de peligro.
El Tata aseguró que vio "un gran Barça" hasta que el Athletic marcó pero en el entorno del club, en los medios de Barcelona y también en las redes sociales el final del partido coincidió con críticas encendidas hacia la pasividad de un equipo que ha abandonado la personalidad que le convirtió en referencia en el fútbol mundial.
Chocó, y mucho, que el entrenador azulgrana se mantuviera firme en un discurso optimista y tranquilo. Martino repitió que sus hombres controlaron el juego y se mantuvo inmóvil en que el enfado por la derrota no le conduce a ningún tipo de preocupación.
El mismo entrenador que hace cuatro días argumentaba sus números como la mejor carta de presentación, destacando una racha de resultados impresionantes, fue ayer el que se defendió de cualquier crítica diciendo que son los periodistas los que hablan "por los resultados. Yo no me guío por los resultados porque vi un muy buen Barcelona".
Difícil es explicar la invisibilidad de Xavi, la nula trascendencia de un Alexis alejado de su posición y, en general, comprobar la enorme distancia entre líneas.
Algo cambia en el Barça. Dentro y fuera. Porque en San Mamés, por primera vez en mucho tiempo, se escuchó a un jugador, Busquets, y al entrenador, Martino, señalando una decisión arbitral como argumento de algo. Y, también por primera vez, se vio al técnico cambiando su propio discurso de días pasados.
Quizá fuera bueno mirar al vestuario. Y tratar de entender en qué falla este equipo. Porque aquello que los resultados disimularon durante casi cuatro meses ha tardado apenas dos partidos en quedar al descubierto.
Por Jordi Blanco Seguir @All_SportNews




