No había forma, ni poder humano en que los Celtics de Boston, en su versión 2013-2014, pudieran en la American Airlines Arena ganarle al todopoderoso Miami Heat, con su Big Three, compuesto por LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh, además al lado de una serie de jugadores complementarios que conforman un equipo de miedo y que luce demasiado sólido para ser tricampeón.
Pero el juego fue tan parejo que se decidió literalmente hasta el último segundo. Cuando el Heat lideró 37-27 a comienzos del segundo cuarto, los de casa ostentaron la ventaja máxima que hubo en el juego, que fue de 10 puntos.
El resto del encuentro no se separaron mucho el uno del otro. Esto les puede dar una idea del tipo de juego que sostuvieron. Además, hubo 14 empates y 14 cambios de liderato, por si esta información hiciera falta.
LeBron anotó 25 puntos, otro sólido juego de James esta temporada e incluso al final, cuando su equipo requería que ejecutara a la perfección en la línea de tiros libres, lo hizo. Hundió sus dos disparos desde la línea y el marcador se puso 110-106 a favor de Miami con únicamente 3.6 segundos restando en el reloj. El juego parecía casi liquidado.
Michael Beasley, uno de los nuevos refuerzos de Miami, sonreía y ya saboreaba el triunfo en la banca mientras bromeaba con sus compañeros, incluso el lenguaje corporal de los aficionados de la triple A, como también se le conoce a la casa del Heat, estaban tan confiados que ya pensaban en el bar de South Beach en el que irían a festejar el quinto triunfo de la temporada de su amado equipo.
La siguiente jugada fue una canasta rápida de Gerald Wallace, los Celtics no dejaban de pelear y se acercaron 110-108 dejando apenas un segundo en el reloj del partido.
El Heat de inmediato metió el balón y el que lo recibió fue Dwyane Wade, quien fue fouleado, pero el reloj no se movió y tras ser revisada la jugada, los árbitros determinaron que restaban seis décimas (0.6) de segundo. Lo único que debía hacer el tres veces campeón de la NBA y MVP de las Finales de 2006, era meter uno de sus dos tiros.
Erró el primero. No pasa nada, son seis décimas y el Heat es el hacedor de milagros y no la víctima de ellos. Intentó fallar deliberadamente el segundo de sus tiros y comenzaba el aprendizaje.
El balón no tocó aro, se estrelló en el tablero sin rozar siquiera el cilindro y eso es una violación. De inmediato la posesión pasa al equipo opositor, lo que dejó íntegras las seis décimas de segundo a los Celtics y una ligera grieta para colarse por la puerta del triunfo.
Gerald Wallace metió el balón desde un costado de la duela y envió un pase hasta la esquina opuesta donde lo atrapó Jeff Green. El ex jugador del Thunder, cuan largo es, tomó el balón y rápidamente, desde esa esquina donde en junio pasado un triple de Ray Allen devolvió a la vida al Heat en el Juego 6 de las Finales NBA de la campaña pasada.
Desde esa esquina hundió un triple a tiempo que dejó helado al Heat, por ilógico que esto suene, para ganarles un partido que jamás debieron haber perdido, gracias a la tonta falla de Wade. Y peor aún, a expensas de LeBron, porque fue en su cara.
Estas son las imágenes que derivaron en el triunfo de Boston en el juego que les decimos, dejando una gran moraleja a Wade: si vas a fallar un tiro libre a propósito, asegúrate que lo vas a hacer correctamente o atente a las consecuencias:
Por Israel German | En el Nombre de la Duela Seguir @All_SportNews




