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Neymar, el elegido para conducir al Barça


Desaparecido Messi, el barcelonismo gira sus ojos hacia Neymar. Apartado del primer plano mediático por el indudable peso que a todos los niveles tiene el '10', los dos meses (o más) que se espera esté fuera de combate, Leo convierten a Neymar en el conductor de las ilusiones del Barça. Y a lo visto hasta ahora parece claro que el brasileño está preparado para tomar el mando.

Desde que en Sevilla se confirmó el alcance de la lesión del crack argentino, el debate en los medios ha acabado apuntando a su compañero, el jugador que debía acompañar en la excelencia y que ahora es visto como el protagonista principal, se diría, casi que único, en la supervivencia del campeón.

Pero la trascendencia de Neymar en este primer tramo de la temporada ya ha demostrado tanto el acierto de su incorporación como la brillantez que se le suponía. No es un secreto proclamar que el rendimiento de Messi, a pesar de sus goles, no ha alcanzado las cotas del pasado y que la supremacía azulgrana se ha sostenido en buena parte por la explosión de su nuevo compañero, cuyo papel en el ataque ha sido muy beneficioso para alcanzar los resultados que sonríen al equipo.

Habiendo marcado apenas cuatro goles en el campeonato de Liga, su papel de asistente, ya sea de Alexis, de Cesc o del propio Messi, demuestran la trascendencia que ha alcanzado en este arranque de campeonato. En total, cinco goles y ocho asistencias en 17 partidos alumbran la estadística de un Neymar cuyo peligro para las defensas contrarias se explica en marcajes en ocasiones durísimos y en la polémica, absurda para muchos, que le ha rodeado en base a lo que se considera su facilidad para caerse.

Pero si algo hay que reconocer, entre otras cosas, a Martino es la perfecta adaptación que ha logrado con Ney. Suplente en los tres primeros partidos oficiales de la temporada (jugó 28 minutos ante el Levante, 32 en la ida de la Supercopa y 29 en Málaga), el brasileño fue conociendo su nueva realidad sin prisa pero sin pausa hasta, de pronto, convertirse en actor principal.


Por Jordi Blanco