Matt Barnes sabía lo que decía.
"Yo amo a mis compañeros de equipo como a mi familia", Barnes twitteó minutos después de que ser expulsado por pelear durante la victoria de los Clippers sobre el Thunder el miércoles por la noche. "¡Pero ya me HARTÉ de defender a estos n---! Toda esta m--- me cuesta dinero".
Vídeo: Casi se van a las manos Ibaka y Barnes
Barnes entiende la poderosa connotación de esa palabra despreciable. Él no es un ignorante. De hecho, puede que entienda la profundidad, la fuerza y la fealdad de la palabra, tan bien como cualquier persona en la NBA. Él ha visto y vivido lo que implica la misma de primera mano.
Según un artículo de 2001 en The Orange County Register, en la primavera de 1998, los "skinheads" del instituto de bachillerato de Del Campo donde asistía Barnes en los suburbios de Sacramento, intentaron incendiar el campus. Pintaron esvásticas y epítetos raciales en toda la escuela con aerosol. En un pasillo, escribieron, "Muere Matt Barnes".
Fue un acto espantoso y repugnante. Y no fue la única vez que Barnes, quien es de raza mixta, experimentó tal comportamiento despreciable.
De acuerdo con el artículo: "Barnes jugó en una escuela secundaria predominantemente blanca en una liga predominantemente blanca. Cuando entraba en la cancha de básquetbol o en el campo de fútbol, los fanáticos agitaban bananas. Los estudiantes escupían a su hermana. Los padres gritaban palabras demasiado ofensivas como para repetir.
Hubo un montón de actos racial en las escuelas", dijo el entrenador de básquetbol de Del Campo, Scott Evans. 'Eso lo convirtió en el chico duro que es hoy'".
Barnes siempre se defendió ante los ataques e insultos. Se convirtió en el mejor jugador de básquetbol y de fútbol americano en Sacramento. Obtuvo una beca para estudiar en UCLA y fue titular en dos equipos Sweet Sixteen. Se fue a la NBA y construyó una reputación como un defensor tenaz. El tipo de persona con la que prefieres jugar al lado y no en contra. Un matón que empuja hacia atrás antes de que nadie pueda tocarlo.
Y luego, en la noche del miércoles, se convirtió en el hombre que convirtió una pelea en una cancha de básquetbol en el último debate a nivel nacional sobre el uso, mal uso y abuso de los más viles epítetos raciales.
¿Cómo puede una persona de color sabiendo el odio que hay detrás de esa palabra y con una dolorosa historia personal con respecto a la misma, utilizarla tan cruelmente?
¿Cómo puede alguien que no ha tenido una historia personal tan dolorosa con la palabra y el odio detrás de la misma presumir conocer realmente de qué se trata?
¿Barnes estaba tratando de reivindicar o subvertir su poder? ¿Estaba tratando de hacer que la gente se sienta incómoda o llamar su atención? ¿O simplemente fue un impulso emocional después de una pelea?
"No tengo conocimiento", el destacado columnista del New Orleans Times-Picayune, Jarvis DeBerry, escribió una vez: "de cualquier otra palabra capaz de expresar tantas emociones contradictorias".
Tendemos a tener reacciones negro-y-blanco fuertes ante lo que es, literalmente, el más blanco y negro de los temas.
Yo nunca he dicho o escrito esa palabra. Sólo con verla escrita o escucharla hace que se me ponga la piel de gallina. No puedo soportar ver el reciente video del receptor abierto de los Philadelphia Eagles, Riley Cooper, gritando la palabra en un concierto de música country, o leer el texto sin censura que Richie Incognito le envió a Jonathan Martin.
El tweet de Barnes me hizo temblar. La historia de Barnes, sin embargo, me hizo pensar.
Hay algo detrás que nadie más que Matt Barnes puede explicar o entender. En los próximos días, seguramente va a tratar de hacerlo. A pesar de su imagen de tipo duro, siempre he considerado a Barnes como una persona inteligente y reflexiva. Él se maneja con sus emociones, a menudo dejando que su actitud resentida sea su brújula. Pero hay una profundidad en él, un cierto fuego y una furia que es a la vez complicada y convincente.
Es imposible para cualquiera de nosotros saber exactamente lo que quiso decir con ese tweet, o por qué utilizó una palabra tan inquietante de una forma tan aparentemente casual.
Blake Griffin, cuyo honor Barnes supuestamente estaba tratando de proteger a los empujones con Serge Ibaka, me dijo la noche del miércoles que iba a hablar con Barnes al respecto el jueves, una vez que las cosas se hubiesen calmado un poco. Cuando le pregunté directamente si él tomó el tweet de Barnes como un golpe hacia él, me dijo que no.
De hecho, unas horas antes Griffin había dicho que Barnes era "un gran compañero", y dijo "nosotros lo respaldamos a él y él a nosotros".
También dijo que Barnes se subió a una situación que no necesitaba demasiado revuelo y que él puede cuidar de sí mismo en la cancha.
En los últimos años, los Clippers han tenido una serie de jugadores cuyas funciones no oficiales han sido defender a Griffin. Reggie Evans, Kenyon Martin, Barnes y DeAndre Jordan han hecho su parte. Debido a su estilo y sustancia, Griffin se ha convertido en un blanco favorito para los oponentes. Debido a su estatura y poder estelar, es difícil para Griffin tomar represalias.
Están aquellos que leerán el tweet de Barnes como una expresión de frustración por tener que hacer el trabajo sucio para Griffin. Puede haber algo de verdad en eso. En algún momento, te puedes cansar de tener que encargarte de las batallas de otras personas.
Pero eso es sólo un síntoma de un problema mayor que siempre ha preocupado a Barnes, no la causa.
Desde 2008, la NBA ha suspendido o multado a Barnes seis veces. Después de lo que hizo el miércoles, otra sanción probablemente tenga lugar muy pronto.
Ha sido castigado específicamente por pelear, por resistirse al arresto, por criticar a los árbitros y por lanzar el balón a las gradas.
Pero sobre todo ha sido castigado por haber elegido responder a una situación en lugar de alejarse. Por empujar en primer lugar, antes de que alguien lo pueda tocar. Teniendo en cuenta su historia personal, eso es comprensible. También explica por qué expresa continuamente una frustración en la NBA, a lo que percibe como un doble discurso cuando se trata del castigo a los jugadores, como él, con una reputación de mal comportamiento.
Después del altercado anterior de Griffin e Ibaka en marzo, cuando la liga multó al alero del Thunder con $ 25,000 por pegarle a Griffin en la ingle, Barnes escribió en Twitter: "Si yo o @mettaworldpeace hacemos eso, les garantizo que es una suspensión de 5 partidos. ¡Me encanta *cómo* cambian las reglas para las diferentes personas!".
Dejando de lado si estás de acuerdo con Barnes o no, está claro que se siente un blanco. Y conociendo su historia, es fácil ver cómo eso nos lleva a profundas emociones complicadas.
Así que, sí, Matt Barnes conocía el poder de sus palabras cuando envió el tweet. No hay nadie en la liga que entienda la magnitud de la palabra más que él.
Sin embargo, la contradicción y la complejidad no siempre tienen que ser desenredadas de una manera ordenada. Quizás sea incluso bueno para todos nosotros sentarnos un rato a pensar en esto, por más incómodo que sea, recordando lo complicado que este problema realmente es.
Por Ramona Shelburne Seguir @All_SportNews




