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Terminados los primeros entrenamientos de la pretemporada en Brooklyn, todas las miradas apuntan en la misma dirección. Solitario, en una silla y con las rodillas envueltas en hielo, Kevin Garnett pierde su mirada en el horizonte y afronta como un juvenil su temporada número 18 en la NBA.
El ala-pívot es el líder de estos nuevos Nets que aspiran a todo esta temporada. Sus propios compañeros así lo han decidido e incluso Deron Williams o Joe Johnson, pilares del equipo la temporada pasada, han claudicado y han cedido el mando al jugador llegado de los Celtics con un único objetivo en mente: ganar el anillo.
Para ello, Garnett quiere transmitir esa energía que le caracteriza a todos sus compañeros. Pero al contrario de lo que opina su entrenador, Jason Kidd, el ala-pívot quiere hacerlo desde la cancha y no sentado en el banquillo. El veterano jugador, de hecho, ya ha puesto el grito en el cielo y se ha rebelado contra los planes del ex base 'all star' de recortar sus minutos en pista.
"Las primeras conversaciones no han ido muy bien", aseguró Garnett. "Entiendo su punto de vista. Él sólo quiere que yo aguante lo máximo posible. Sin embargo, yo no quiero que me digan nada sobre cómo dosificarme. Me he ganado el derecho a dar mi opinión sobre lo que me sucede. Desde el punto de vista de la química de equipo, creo que es importante que esté en la cancha con todos mis compañeros".
Tras este pequeño enfrentamiento verbal con su nuevo entrenador, Garnett ha sentado la base para que su nuevo equipo se convierta desde el inicio en candidato real al anillo. El ala-pívot ganó el anillo en 2008 con los Celtics, un equipo forjado a partir de la defensa y ese es el punto de partida para KG, quien según Deron Williams ha pedido a sus compañeros que sean capaces de dejar a sus rivales por debajo de los 80 puntos.
Por MARCA.com Seguir @All_SportNews




