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Tony Parker cogió las riendas de Francia y con 27 puntos lideró el triunfo 72-62 sobre Eslovenia en un partido de máximo drama en el Stozice. La victoria hace justicia al dominio ejercido por el equipo de Vincent Collet, especialmente desde el descanso, en el segundo encuentro de cuartos de final disputado ayer.
Tras la exhibición de juego colectivo y colaboración de España en el partido de cuartos anterior, durante muchos minutos franceses y eslovenos compitieron en jugadas individuales con índices de acierto no muy brillantes, y ahí se impuso el mayor talento del equipo de Collet. Parker tuvo licencia absoluta y aunque no finalizó con porcentajes excelsos eso bastó para doblegar el ímpetu de los anfitriones, que lucharán ahora por entrar en el Mundial (hoy tienen otra oportunidad ante Serbia).
Además de los puntos de Parker, también funcionó Nicola Batum y Boris Diaw, artífices de las escapadas de su equipo en el tercer cuarto cuando las diferencias se elevaron ya a los diez puntos (49-59). Eslovenia batalló para volver a entrar en el encuentro, con los hermanos Dragic y Nachbar como referentes, pero lo máximo que consiguió fue reducir a tres puntos a cuatro minutos del final. Un robo de balón de Batum concluido con mate del jugador de los Blazers a minuto y medio del final y una canasta posterior de Parker a 53 segundos supusieron la sentencia y acabaron con las esperanzas de la afición eslovena.
Goran Dragic, micrófono en mano, agradeció al final del partido a los aficionados su apoyo y lamentó no haber aprovechado esta ocasión.
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