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Ocurrió el 1 de febrero de 2008. Aquel día la historia cambió para Pau Gasol cuando entraba a formar parte de una de las franquicias más rutilantes y mediáticas de la NBA con aspiraciones reales de conseguir el primer anillo para el baloncesto patrio. Algo que no tardó en llegar.
Gasol hacía las maletas y se despedía de los Memphis Grizzlies para pasear por el Paseo de la Fama y las estrellas de Hollywood Boulevard. Pau llegaba a los Lakers en uno de los traspasos más sonados de la historia de la NBA.
En especial, de su entonces mánager general, Chris Wallace. El equipo de Tennessee se deshacía de su jugador franquicia a cambio de Kwame Brown, Aaron McKey, Javaris Crittenton y los derechos de quien todavía era una incógnita incluso en el baloncesto europeo, su hermano pequeño Marc.
Han pasado los años y aquel traspaso sigue vigente en la memoria de todos los aficionados a la NBA. Sin embargo, todo pudo cambiar en un abrir y cerrar de ojos. El propio Wallace ha explicado al Boston Globe qué le llevó a deshacerse de su jugador franquicia tras tres temporadas seguidas apareciendo en los playoffs, algo que los Grizzlies no habían logrado en su corta historia hasta entonces, y una más sin meterse en las eliminatorias por el título.
El motivo tenía nombre y apellidos: Derrick Rose. Por aquel entonces, el actual jugador de los Chicago Bulls era la estrella de los Tigres de Memphis, entrenados por el prestigioso John Calipari. Un equipo que alcanzó la gloria y que arrebató cualquier protagonismo al equipo profesional de la ciudad, llevándose consigo todos los focos.
"En aquella época parecíamos un equipo de instituto comparados con el equipo universitario. Cuando coincidíamos en algunos partidos como locales no parecía siquiera el mismo recinto de la gente que había en la grada viendo a los Tigers", asegura Wallace, que desde el principio de la temporada ya había puesto sus ojos en aquel joven base que embelesaba a la grada.
Ese fue el principal motivo por el que Wallace decidió mandar a su estrella a Los Ángeles y debilitar al equipo en un primer momento. "Estábamos encaminados a una temporada de poco más de 20 victorias", afirma el directivo. El objetivo: terminar con el peor balance posible para tener más posibilidades de escoger al joven Rose en el draft de ese año.
Al final la lotería cayó del lado de los Chicago Bulls, que no dudaron a la hora de hacerse con el jugador de los Tigers. Por contra, los Grizzlies cayeron a la cuarta posición y escogieron a Kevin Love, a quien traspasaron rapidamente a los Timberwolves (junto a Jason Collins, Mike Miller y Brian Cardinal) a cambio de Antoine Walker, Marko Jaric, Greg Buckner y O.J. Mayo, que había sido elegido en el tercer puesto de ese mismo draft.
Han pasado algo más de cinco años desde aquella noche de invierno en la que todo cambió por una apuesta personal que nunca se llegó a producir. Pau terminó en los Lakers ganando dos anillos junto a Kobe Bryant y llegando a lo más alto de la NBA. Rose hizo las maletas y se marchó a los Bulls con quien conquistó un MVP y volvió a ilusionar a la grada del United Center hasta que su rodilla se rompió. Y, por último, los Grizzlies tardaron en recuperarse, pero en las dos últimas temporadas se han instalado en la élite de la Liga gracias a un entonces desconocido Marc Gasol.
Por MARCA.com Seguir @All_SportNews




