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Los Spurs tuvieron el anillo en su mano con 3-2 en la eliminatoria y dominando el sexto encuentro. Apareció Ray Allen a segundos del final, el sueño se esfumó y comenzó la pesadilla. El entrenador Gregg Popovich piensa en ello todos los días meses después.
"He estado un poco 'lúgubre'. Pienso en el sexto partido de las finales todos los días. Sin excepción. Pienso en cada jugada, puedo ver el primer tiro de LeBron, el rebote, luego el segundo.", se explicaba el entrenador en el San Antonio Express.
Pop comienza a preparar la próxima temporada junto a su staff técnico y no ha conseguido aún borrar el recuerdo del curso pasado. "Estoy tan triste cómo se puede estar", se lamentaba un entrenador conocido por su temperamento duro.
Una forma de ser que ha heredado de él su hija Jill, el mayor elemento motivador para acabar con el tormento:"Papá, déjame que te diga las cosas claras. Has ganado cuatro anillos y has estado en cinco finales. Otros entrenadores pierden siempre, pero el pobre 'Greggy' no puede perder porque es especial. ¿Puedes pasar página ya? Fin del tema", le ha dejado claro.
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