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Después de protagonizar el traspaso del verano, Dwight Howard ha tenido tiempo para descansar, trabajar y asimilar la condición de favoritos que con su simple llegada ha puesto a los Rockets. Una sensación que él ya conoce después de su aterrizaje en los Lakers la temporada pasada, donde finalmente el proyecto no salió bien y él fue señalado como uno de los culpables.
Tras una temporada convulsa, el pívot tuvo que elegir su destino. En un lado de la balanza, la historia de los Lakers, el glamour de Los Ángeles y la posibilidad de resarcirse de lo sucedido el curso anterior. En la otra, ofertas millonarias, su conflicto de intereses con Mike D'Antoni y su guerra de egos con la gran estrella del conjunto angelino, Kobe Bryant.
Al final, el peso de su duelo con el escolta inclinó la balanza de su decisión y a principios del mes de julio Howard hacía las maletas y cambiaba Hollywood por la NASA, Los Ángeles por Houston. Una decisión a la que todavía hoy da vueltas y que asegura que fue de todo menos sencilla.
"La parte más dura de todas fue dejar una franquicia con la historia de los Lakers, pero también dejar mucho dinero encima de la mesa", confiesa el pívot en una entrevista concedida a CSNHouston. "Pero para ganar tenía que sacrificar algo. Habría estado bien tener todo eso, el dinero y todo lo demás, pero lo que quiero es ganar".
Declaración de intenciones con doble recado para sus antiguos compañeros en Los Ángeles.
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