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Faltando aproximadamente un minuto para el final del partido --uno de esos que en México llaman 'cascarita'--, Steve Nash pidió la pelota a unos metros de la portería rival, la recibió, se perfiló de buena manera y envió su tiro de derecha pegado al poste y al fondo de las redes.
El partido de exhibición que él organizó mediante su fundación y del cual posiblemente fue el mejor jugador considerando que él se dedica a otro deporte, no pudo haber tenido un final más apropiado: 5-4 con gol del movedor de los Lakers y futuro miembro del Salón de la Fama del Basquetbol.
"Me sorprendió el nivel de Steve", comentó Claudio Suárez, el legendario futbolista mexicano y compañero de equipo del canadiense. "Excelente atleta y excelente persona".
Esa fue la conclusión general luego del partido a beneficencia efectuado en la cancha del centro comunitario Red Shields del Salvation Army, la organización internacional de caridad para la gente sin privilegios. El llamado 'Steve Nash Foundation Showdown' tuvo lugar en Los Ángeles por primera vez y fue un éxito, con la asistencia de varios cientos de personas cuyos donativos serán dirigidos para la educación de niños sin recursos alrededor del mundo, que es la principal misión de la fundación de Nash.
"Hubo un público fenomenal hoy", dijo un agradecido Nash, centro de atención en la pequeña cancha de pasto artificial. "¡Qué gran vecindario!".
Contando toda la gente que miró desde afuera, hubo alrededor de 2,000 personas en un enclave comunitario, de barrio, ubicado a pocas cuadras del Staples Center. Se dieron cita aficionados grandes y chicos; blancos, latinos, afroamericanos, europeos y asiáticos. Igual que en la cancha.
El equipo de Nash incluyó a Suárez, ahora directivo del Querétaro del fútbol mexicano; Carlo Cudicini, portero italiano del Galaxy y que fue designado por Nash el más valioso del encuentro; Jared Dudley, el nuevo jugador de los Clippers, y Jeremy Lin, estrella de los Houston Rockets y ahora compañero del ex Laker Dwight Howard.
Dudley, quien antes jugaba para los Phoenix Suns, fue el participante más gracioso de todos. Luego de anotar el primero de sus goles celebró a la típica usanza, despojándose muy sonriente de la playera azul marino con la que el equipo se uniformó. Sólo que debajo tenía una playera de los Clippers, por lo que fue mayormente abucheado.
En el bando contrario aparecieron, entre otros, Carlos Bocanegra, ex capitán de la selección de Estados Unidos y ahora integrante de Chivas USA; Klay Thompson, estrella de los Golden State Warriors, quien anotó dos veces; el seleccionado estadounidense Brian McBride; el ex portero mexicano Martín 'Pulpo Zúñiga', y Robbie Rogers, jugador del Galaxy y que al igual que Cudicini recibió de Nash un fino reloj, a propósito de servir como un ejemplo de la sociedad al convertirse este año en el primer atleta en declararse homosexual y estar en activo en un equipo profesional.
También fue parte de la escuadra el irlandés Robbie Keane, pero la estrella del Galaxy no jugó porque dijo que se lesionó el día anterior.
"Esto es excelente", dijo Bocanegra, un referente del fútbol en este país, quien de verdad disfrutó el momento. "Estar aquí, en el corazón de la ciudad, con la gente que vive aquí. Para Steve (Nash), haber juntado a toda esta gente, es increíble para la comunidad".
El partido fue jugado a buen ritmo, con hombres en gran forma física como Bocanegra y Rogers, futbolistas en activo. Y otros que sufrieron un poco como Dudley, quien no obstante sus goles mostró que el fútbol no es lo suyo, o 'El Emperador' Suárez, invitado por Nash y quien llegó al juego apenas bajándose del avión tras volar desde México.
"Estuvo divertido, pero la verdad es que sí me falta más condición", admitió el ex poseedor del récord mundial de partidos internacionales de selección nacional. "Me divertí muchísimo; jugar al lado de grandes estrellas, sobre todo Steve, y ser parte de su equipo".
Nash, como buen anfitrión, jugó todo el partido y lo hizo al 100 por ciento, disputando fuerte el balón, involucrando a sus compañeros como buen movedor que es- y contagiando al público. Pero a final de cuentas el evento fue para diversión de los presentes, para recaudar fondos y, también, esparcir un noble mensaje.
"Creo que cuando puedes llegarle a la gente, tienes una responsabilidad, en este caso juntando dinero para niños", dijo Rogers. "Como atleta o como celebridad, es parte de tu trabajo".
Por Ricardo López Juárez - ESPNDeportes.com Seguir @All_SportNews




