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Kevin Durant: Así se forjó una estrella, ícono del Thunder



Ver a Kevin Durant en el lugar donde se crió y creció como jugador supuso una comprobación en primera persona del desarrollo de un chico de barrio, que con su humildad y esfuerzo ha logrado ser uno de los jugadores más destacados de la NBA en la actualidad.

Lo que todos vemos por televisión o en la cancha es el resultado de lo que se forjó en una pequeña ciudad de Maryland llamada Seat Pleasant, localizada a escasas millas de Washington D.C. Para todos los mortales, Durant es un jugador del Oklahoma City Thunder que recaló en la mejor liga de básquetbol del mundo luego de brillar en la Universidad de Texas. Su nombre es sinónimo de medalla de oro olímpica, de aquél que fue capaz de ser máximo anotador de la NBA en tres ocasiones y participó en cuatro juegos de estrellas.

También le conocemos por formar parte de forma cada vez más activa en el mundo de las marcas, el mercadeo y la publicidad donde ahora está en boca de todos tras presentar su nuevo modelo de calzado deportivo, las Nike KD VI.

Pero detrás de eso, de sus brillos deportivos y publicitarios, hay mucho más.

La obsesión de Durant por el baloncesto fue total desde que un día, su abuela acercó a Kevin y a su hermano a la cancha de entrenamientos del 'Seat Pleasant Activity Center' para que mataran el tiempo mientras su madre, Wanda Pratt, trabajaba durante largas jornadas laborales. Allí, Taras 'Stink' Brown y 'Big' Chuky, mentores y coaches, se encargaron de enseñarle todo lo que debía saber sobre este deporte. Kevin tenía ocho años de edad.

"Un día entré en el gimnasio, corrí de un lado a otro de la cancha y me enamoré del juego. Ahí empezó todo", aseguró Durant durante la entrevista exclusiva que concedió a ESPNDeportes.com.

Todos los días, Kevin andaba desde la casa de su abuela donde pasó su infancia junto a su madre y hermanos, hasta la cancha de prácticas, donde comenzó a destacar. Los que le conocieron cuentan que su vida siempre fue una dedicación absoluta por y para el básquetbol e incluso caía rendido tras una larga cortina cuando terminaba de entrenar.

En muchas ocasiones, los éxitos hacen que muchos olviden sus orígenes y a las personas que siempre les acompañaron en sus comienzos. Eso no sucede con Kevin. Los jóvenes del barrio tienen acceso al jugador, que todavía saluda a todos por allí. La relación con su madre, hermanos, primos es la de un chico que, a pesar de los contratos millonarios, sigue teniendo los pies en el suelo y los brazos rodeando a sus familiares y amigos.

"Siempre fue muy humilde, muy discreto, muy cuidadoso y respetuoso con los sentimientos de la gente. Él era uno de esos niños que no querían estar rodeados de nada que le hiciera daño. Sólo quería estar rodeado de chicos positivos", declaró Brown.

SERENO, HUMILDE Y DEMASIADO DELGADO
A Wanda, su madre, se le saltan las lágrimas cuando habla de lo que sido capaz de lograr su hijo. El resto de las madres de Seat Pleasant la ven como ese modelo a seguir, como una matriarca que fue capaz de superar las adversidades a las que se enfrentó tras la marcha del padre de sus hijos.

"De niño siempre fue un chico de buenos modales y discreto. Nunca causó problemas. Fue autosuficiente, no lloraba mucho, sólo quería comer y que le cambiaran los pañales.", señaló.

Con la base de sus valores sedimentadas, ya sólo hacía falta que aquel joven delgado y de piernas finas tuviera la constitución de una estrella de la NBA. Para ello, otro de su entrenadores le propuso un día seguir su plan de dieta y físico para conseguir que contara con más masa muscular.

"Le propuse un plan y un día de gimnasio conmigo. Le dije que si le gustaba que siguiera y si no, que se fuera sin ningún problema", apuntó Alan Stein, que ahora es coach en el campamento de verano de Durant. "Cuando terminó, me confesó que no le había gustado, pero que seguiría conmigo porque era consciente de que le hacía falta crecer físicamente".

"Una de las cosas que hicimos para fortalecerle es que comiera más, que desayunara, cenara, y tomara snacks antes de acostarse. Era dedicado y disciplinado para hacer eso. Ganó 20 libras cuando era senior en la escuela superior, lo que es mucho. Luego ganó otras 20 cuando llegó a Texas. Ahora tiene 50 libras más de cuando estaba en la escuela. Es delgado todavía pero más pesado de lo que era", explicó el coach.

Y fue así como Durant dio sus primero pasos para erigirse en lo que ahora es, uno de los mejores jugadores de la liga que sueña con humildad en desbancar a LeBron James de la cima y que es capaz de dedicarle su tiempo a sus seres queridos y a los que más le necesitan. Véase su actividad en Oklahoma tras el devastador tornado que azotó la ciudad.


Por Gonzalo Aguirregomezcorta - ESPNDeportes.com