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Jason Kidd, a controlar los egos en los Brooklyn Nets



Hay equipos que se construyen con un solo fin: ser campeones. No siempre funciona, está claro. Los Lakers de Dwight Howard, Pau Gasol, Kobe Bryant y Steve Nash son un ejemplo de cómo NO basta contratar un puñado de estrellas para conseguir un título.

Ahora bien, ¿habrán aprendido los Brooklyn Nets? El problema en los Lakers fue que nunca aprendieron a jugar en equipo. Howard y Bryant querían ser el único líder y en esa lucha personal se olvidaron de lo que realmente importaba: ganar los partidos.

Los renovados Brooklyn Nets deben ver a los Lakers y hacer exactamente lo contrario. Al final de cuentas, no hay mayor armonía en un equipo que cuando se gana, sin importar quién hace qué.

Es difícil ver a Jason Kidd como un entrenador sin experiencia. Después de tantos años en la NBA, uno creería que lo sabe todo, pero no es así. Será su primer año y deberá dar órdenes a jugadores contra los que compitió durante mucho tiempo, como Kevin Garnett y Paul Pierce.

Para dos grandísimos jugadores como ellos debe ser extraño obedecer a alguien que apenas seis meses atrás era su rival de división. Pero por el bien del equipo deberán lograrlo y evitar lo que sucedía en LA: Bryant y Howard tomaban las decisiones en los momentos importantes y a veces ignoraban descaradamente lo que el entrenador Mike D’Antoni decía.

Es el famoso ‘control de ego’ del que se habla cuando se juntan varias estrellas. Jason Kidd deberá demostrar quién es el jefe y punto.

Los Nets ya contaban con un trío estelar que los guío a playoffs: Deron Williams, Joe Johnson y Brook Lopez. Ahora se unen Garnett, Paul Pierce y Jason Terry. Este último está destinado a iniciar en el banquillo, mientras los otros 5 podrían ser perfectamente la alineación titular. Da miedo, ¿no?

Sea como sea, Garnett y Pierce tendrán que comprender que no serán los que más minutos jueguen. Por su edad y jerarquía, Deron Williams es el líder del equipo, mientras Brook Lopez y Joe Johnson atraviesan un gran momento. Los dos veteranos de los Celtics llegan para reforzar y para tener un papel fundamental, pero sin quitar protagonismo a los que ya estaban.


Por Eduard Gygax