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Mucha presión para LeBron James, el 6to juego puede definir su legado...nuevamente



Es más sencillo cuando las cosas son obvias. Cuando él es maravilloso o lamentable, o cuando el juego se decide en una jugada que hizo o que erró.

Cuando lo que haga LeBron James realmente es la historia de por qué el Miami Heat ganó o perdió.

En la derrota del Heat en las Finales 2011 ante los Dallas Mavericks, las fallas de James en el último periodo sobresalieron. La temporada anterior, cuando el Heat venció al Oklahoma City Thunder, su crecimiento como elemento clave en los momentos críticos se volvió el recuerdo imborrable de la serie.

Pero este año, no hay nada que se pueda señalar. James ha estado grandioso en algunos partidos, letárgico en otros, y en general muy bien.

Tuvo 25 puntos, ocho asistencias, seis rebotes y cuatro robos en la derrota del Heat 114-104 ante los San Antonio Spurs en el quinto partido el domingo por la noche. También acertó solamente 8 de 22 de campo, luego de que los Spurs movieron a Boris Diaw, de entre todas las opciones, hacia él.

Algunos buenos, algunos malos, el resto regulares. Ni extraordinarios ni horripilantes.

Si él fuera cualquier otro jugador, estaríamos escribiendo una historia totalmente distinta. Pero ya que se trata de LeBron James, y que éstas son las Finales NBA, muy bueno resulta insuficiente.

Sea justo o no, siempre será acerca de James. No siempre por lo que haga, sino por quién es. Él ahora lo entiende. Ya dejó de cuestionar o retar si eso era justo o no. Así que, cuando él se sentó frente a las cámaras para contarle al mundo su versión de la historia tras la derrota en el quinto partido, que dejó al Heat a un partido de ser eliminados, James dijo exactamente lo que tenía que decir.

"Necesito tener una actuación extraordinaria en el sexto partido", dijo. "Porque soy uno de los líderes del equipo, me pongo mucha presión encima para forzar un séptimo juego, y estoy ansioso de enfrentar el reto".

Éste no era el James emocional y apasionado que se sentía terrible por su horrible actuación en la derrota en el tercer juego, y que prometió jugar mejor.

Éste era el James que ha vivido este ciclo tantas veces a través de los años para saber qué frases debe pronunciar tras las derrotas, sin importar qué tanta culpa tenga en realidad sobre sus hombros.

Esta derrota no era su culpa, era del grupo de apoyo del Heat -fuera de Ray Allen (21 puntos)- que virtualmente no colaboró en nada. Fue por la defensiva precaria del Heat sobre Danny Green, quien sigue notablemente desmarcado pese a meter 25 triples en los primeros cinco juegos de las Finales. Fue por la "cohesión de equipo" de San Antonio en todo su esplendor, exponiendo que el Heat carece de esa conexión dentro y fuera de la cancha. El equipo que ganó 27 partidos consecutivos en la campaña regular simplemente se ve cansado actualmente. Son los Spurs, muchos en sus años 30, que se ven energizados por el juego.

Pero cuando eres LeBron James, cada derrota es asunto tuyo de alguna forma. Si el Heat pierde estas Finales, sin importar lo bien que juegue James, la historia no lo tratará de forma muy amable. Él tendría récord de 1-3 de por vida en las Finales NBA. Él habría fallado otra vez en cumplir con esa proclamación de ganar "no 5, no 6, no 7" títulos que hizo el primer día que él, Dwyane Wade y Chris Bosh estuvieron juntos en Miami en el año 2010. Sus cuatro galardones como el Jugador Más Valioso de la temporada regular seguirán ridiculizando su único trofeo como el Jugador Más Valioso de las Finales.

Él todavía parece que no es digno de un sitio en el Monte Rushmore del baloncesto, como parece ser su destino.

"Esa es la narrativa, esté bien o mal", dijo Shane Battier, alero del Heat. "A menudo, queremos al héroe usando el sombrero blanco y al villano usando el sombrero negro, en una historia bonita y pulcra.

"En el deporte, intentamos colocar a LeBron en esa narrativa, pero pienso que está fuera de sitio. No pienso que él será totalmente apreciado hasta que se retire del juego. Es la era en que vivimos. Siempre le encontrarán alguna deficiencia, esté bien o no. Y, como todo jugador, tiene sus culpas y deficiencias, pero no pienso que él será apreciado en verdad hasta que sus días concluyan".

Si las cosas le salen bien, James tiene ocho periodos para cambiar esta narrativa. Ocho periodos para darle forma a su legado, al menos hasta la próxima ocasión.

Quizá no sea justo. Pero James entendió estos términos hace mucho tiempo. Solo recientemente los aceptó.

"Él tiene un nivel que no muchos han tenido cuando se ponen un jersey de la NBA", dijo Wade. "Lo hemos visto crecer en estos últimos dos años, para hacerse un jugador dominante prácticamente cada noche. Cuando no lo hace, entonces hay algún problema con él".


Por Ramona Shelburne  - ESPNLosAngeles.com