Pages

Miami Heat no sólo enfrenta la eliminación; también encara una crisis de identidad



Tarde en la noche del sábado, LeBron James se paró frente al podio en el Bankers Life Fieldhouse y fugazmente le dio una mirada a la silla vacía y al micrófono sin usar que se encontraban a su lado. Al final del pasillo, Dwyane Wade caminó hacia el autobús del Miami Heat con ropa vívida de diseño comprada para estar sentado en esa silla y consideró varias maneras de recordarle a James el porqué había una puesta para dos.

Los Indiana Pacers jugaron fuertemente en el primer partido de eliminación en el cual participado en esta postemporada y se ganaron su victoria del Juego 6 con marcador de 91-77 para mantenerse con vida. Es ahora obvio que los Pacers tienen un futuro brillante por venir independientemente del resultado del Juego 7 del lunes.

Pero el equipo del Heat, defendiendo su título, no solamente están enfrentando un partido de eliminación- están enfrentándose a una crisis de identidad.

Esta no es creada por la fanaticada que disfruta de verlos fracasar ni por los medios a quienes les atrae ese tipo de historia. No es acerca de su futuro o la agencia libre o los impuestos de lujo o cambios. Se trata del presente, el aquí y ahora y una gran decisión.

Es una cuestión de ellos perder el norte de su plan y de su gran acuerdo y si es o no lo correcto.

En los pasados partidos, James ha estado hablando y claramente pensando acerca de sus días en Cleveland. Luego del Juego 5, James provocó muchas conversaciones cuando decidió decir: "Como que regresé a mis días de Cleveland", cuando intentó explicar en cómo lideró una corrida qu epodía alterar los resultados del partido sin la ayuda de Wade y Chris Bosh.


Joe Robbins/Getty Images
LeBron James y Dwyane Wade deben caminar en la misma dirección
En la noche del sábado y posiblemente comenzando la mañana del domingo, mientras el avión de el Heat se dirigía hacia Miami, y quizás ahora en la tarde del domingo, la mejor movida de Wade sería rogarle que no lleve la situación a ese lugar. Debería recordarle a James el porqué se fue de Cleveland en primer lugar, no queriendo que repita los mismos errores del pasado.
James va a tener que reflexionar acerca de cuál decisión tomará, porque la respuesta no es fácil y tiene grandes consecuencias. ¿Seguirá con lo planificado o se seguirá desviando, demasiado preocupado sobre el estado de sus compañeros de equipo para confiar en ellos?

Cuando James por fin explicó lúcidamente su decisión de firmar con el Heat- lo cual no sucedió durante "La Decisión" cuando todo el mundo estaba mirándolo y esperando que lo hiciera, sino en momentos de vulnerabilidad emocional cuando él y el Heat derrotaron a los Boston Celtics en los playoffs del 2011- James dijo lo que tenía que decir.

"Quería juntarme con un equipo en el cual los jugadores no se ahogaran en momentos importantes", dijo James esa noche.

Esto fue una bofetada en la cara para sus antiguos compañeros de equipo. Fue una aseveración que terminó con algunas relaciones amistosas con varios de ellos, o al menos terminó de quebrar algunas conexiones débiles.

Mientras James se sentó allí solo después del Juego 6, esa vieja sensación volvía a encontrar un lugar en su mente.

"Quiero decir, podemos decir lo obvio, ambos están teniendo problemas", dijo James respecto a Wade y Bosh. "Cuando te ves en aprietos, lo mejor es apoyarse en los layups o las clavadas. Wade falló algunos cuantos... Chris está teniendo problemas con su tiro, y el haberse lastimado el tobillo no ayudó en nada".

Esta fue la primera vez que lo dijo, pero James ha estado jugando como si fuese así desde hace unos partidos. Jugando como lo hacía en Cleveland. Agarrando el balón e intentando hacerlo todo. Tomando más oportunidades de tiros y quitándoselos a sus compañeros de equipo. Y aún así teniendo un éxito marginal mientras que su equipo rinde menos de lo esperado.

En resumen, no jugando como lo hizo cuando el Heat ganó el título el año pasado. Jugando como lo hizo cuando se vestía con el uniforme de los Cavaliers.

Así que mientras Wade se sentó solo frente a su casillero el sábado-- luego de tirar de 11-3 de campo, no atrajo una invitación para la sala de entrevistas-- se acercó a James.

El mensaje de Wade fue fácil de catalogar como de negación o de hubris en el estado de su rodilla y el estado de su juego. Mirándolo estrictamente, es cosa para reírse.

Aquí está Wade, quien tuvo dos de los peores partidos de los playoffs en su carrera en combinación con los tres peores de Bosh desde sus días como novato, enviándole un mensaje a James de no abandonarlos. No para que juegue como jugó en Cleveland.

Si Wade y el Heat caen, él quiere que caigan siguiendo el pacto que hicieron en la mansión de James a finales de junio del 2010 cuando decidieron firmar juntos. Él quiere que caigan jugando de la forma en que ganaron un campeonato. Él no quiere que James caiga como lo hizo en Cleveland.

"Tenemos jugadores que individualmente quieren jugar mejor", dijo Wade. "Pero tenemos que intentar ayudarnos en este vestuario y no dejarlo en las manos de la voluntad individual".

Eso es difícil de vender en este momento. Wade está promediando 13.6 puntos en la postemporada. Su rodilla le está robando a su aptitud atlética. Bosh está disparando para un 41 por ciento en la serie y tiene un tobillo malo. No se parecían en nada a ese gigante ofensivo que ganó 27 partidos consecutivos a mediados de la temporada.

James de a poco se está desvaneciendo. Disparó 24 tiros en los pasados partidos. Wade y Bosh han visto desplomarse sus intentos de tiros. Hábitos viejos. Viejos hábitos de fracaso.

"Tenemos que hacer un buen trabajo de asegurarnos de que Chris y yo tengamos nuestras oportunidades de tener éxito durante el partido", comentó Wade. "Eso es algo que tenemos que velar como equipo".

Esa fue la manera disfrazada con la que Wade quiso decir: "Confía en nosotros. Confía en cómo llegamos hasta aquí.

Bosh, como es su personalidad, estaba en la suya. Se echó la culpa el solito.

"No voy a poner excusas. No estuve ahí para mis compañeros de equipo esta noche, y no voy a dejar que vuelva a suceder", expresó Bosh. "Estoy decepcionado conmigo mismo".

Bosh no ha tenido una gran temporada según sus estándares. Su decaída en rebotes es inexplicable sin importar las excusas que ha ofrecido. Pero está mucho mejor de lo que ha demostrado, y no está recibiendo las oportunidades que se ha ganado las pasadas tres temporadas.

James puede echarle un vistazo a las estadísticas y ver que tiene más puntos que Wade y Bosh combinados en esta serie. Eso remite a aquellos días en Cleveland. En su serie final en el 2010, James acumuló tantos puntos como Mo Williams y Shaquille O'Neal combinados en un esfuerzo fracasado contra los Celtics.

O James puede darle un vistazo a su dedo anular y ver cómo el compartir la carga, en las buenas y en las malas, ha funcionado.

En el Juego 7, se verá una cosa o la otra. James va a tener que vivir con la decisión que tome y no se confundan, es su decisión.

"Si pasa algo, es mi responsabilidad", dijo el dirigente del Heat, Erik Spoelstra. "Tengo que encontrar la manera de hacer que ellos se sientas cómodos en las áreas donde pueden ser agresivos. Y ese será mi enfoque en las próximas 48 horas".

Spoelstra está tratando de todo. Está rodeando el banco y usando jugadores que no había utilizado en meses. No es una mala idea, no se está paralizando. Sacándole el polvo a Mike Miller y a Joel Anthony ayudó un poco. Se enterrará entre los vídeos hasta la noche del lunes. Construirá tácticas motivacionales e intentará vender la visión una vez más.

Ese es su trabajo.

Algunos tornillos se tendrán que ajustar y se harán decisiones difíciles acerca los minutos a jugar. Pero en última instancia, no está en las manos de Spoelstra. Está en las de James y en lo que sienta que tiene que hacer.

¿Qué es lo que sucederá? ¿Jugará como si estuviese nuevamente en Cleveland y dominará el balón y tendrá la esperanza de un Juego 7 trascendental donde él pueda saltar la pared de ladrillos que es Roy Hibbert, el chico maravilla que es Paul George y el perspicaz veterano de David West? O confiará en los integrantes del Gran Tres por los cuales James peleó por su reputación y su vida porque creía en sus posibilidades.

En algunas ocasiones, un partido trascendental dominado por un solo jugador no funciona tampoco. James lo hizo una vez, anotando 45 puntos en el Juego 7 en el 2008. Perdió.

"Va a ser difícil", expresó James en referencia al Juego 7. "Probablemente no seré capaz de relajarme hasta que comience el partido".

Probablemente no. Tiene mucho que considerar entre ahora hasta entonces.


Por Brian Windhorst - ESPNDeportes.com