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Pittsburgh Pirates, el primer equipo que llega a los 50 triunfos esta temporada y no es una casualidad ese logro



¿El primer equipo en acumular 50 victorias son los Piratas de Pittsburgh? ¿En serio? ¿Legítimos? Al llegar allí luego del comienzo de Francisco Liriano , de la profundidad colectiva del bullpen, y los cuadrandulares de parte de Pedro Álvarez y Garrett Jones, los Piratas de hoy puede que hayan hecho algo que ningún equipo pasado de los Piratas ha logrado desde su escuadrón campeón del 1960.

Santo cielo, podríamos estar siendo testigos del final de una de las épocas más oscuras y largas del deporte profesional hablando en términos de la historia del béisbol de la Ciudad de Hierro. Recemos de que se haya terminado; nunca tantos habían sufrido por tanto tiempo con tan poca recompensa. Una generación de niños nacidos en Pittsburgh desde la última temporada ganadora y de una aparición en la postemporada de los Piratas han sido elegibles para votar desde que el periodo en que los Bucaneros establecieron un récord en el mundo deportivo de 20 temporadas perdedoras consecutivas --las últimas seis con la familia Nutting corriendo el show-- comenzó. Démosle mucho más tiempo y estarían graduándose de la universidad en masa. Digan lo que digan de los fanáticos de los Cachorros de Chicago pero nunca han tenido que soportar algo como ésto.

Puede que todo parezca bastante improbable. Pero al anotar su séptima victoria en la victoria de 2-1 sobre Cerveceros de Milwaukee, Liriano está dejando claro que su comienzo inicial fuerte no es un retorno llamativo de otra lesión más, seguido por un desvanecer predecible. Él ha acumulado cinco aperturas de calidad en sus pasados seis turnos. Su tasa de bases por bolas no solamente ha bajado por 1.5 pases por cada nueve, sino que está por debajo de 3.5 bases por bolas de cada nueve, donde él estaba cuando ayudó a lanzar para los Mellizos de Minnesota a entrar a los playoffs. Así de fácil como puede ser descartar a Liriano por ser inconsistente, éste es el tipo que una vez fue el sexto mejor prospecto en el béisbol (de acuerdo al Baseball América antes del 2006), y luego de un año perdido por la cirugía de Tommy John en su codo además de cinco lapsos diferentes de 15 días cada uno por lesiones en hombros y dolencias de su brazo, se llega a un punto en el cual se debe de parar de llamar al tipo como inconsistente y reconocer que el talento que es capaz de demostrar cuando está saludable, sin importar lo poco frecuente que eso pueda ser.

Pero ahí está el problema: La fragilidad es parte de lo que lo hizo que se convirtiera en un Pirata, pero ese talento es parte del porqué los Bucaneros fueron listos al conseguirlo. Lo fascinante acerca de los Piratas haciendo el salto de la sub-mediocridad a tener el mejor récord en el béisbol no es que es una sorpresa. Es que tienen el talento para hacerlo así.

Estos Piratas no son una banda galopín de inadaptados sociales --no son los Atléticos de Oakland de la leyenda de "Moneyball" o de alguna joyita del día presente. Esto es un equipo formado alrededor de los mejores prospectos pasados, independientemente sean de los Piratas o de otros. Tipos como Andrew McCutchen y Neil Walker y Álvarez y Gerrit Cole son hombres que ellos escogieron y que cualquier equipo envidiaría; antiguas estrellas desvanecientes como A.J. Burnett y Liriano y hasta un veterano bien recorrido como el cerrador Jason Grilli --si regresas a la década de los 90s y su pedigrí como un trabajador del sistema de granja de los Gigantes hace 15 años-- son dos prospectos mayores del pasado que ellos contrataron, reconociendo quiénes han sido y de lo que todavía son capaces.

Sin prestar atención que continúan acumulando victorias mientras tres o cuatro quintas partes de su rotación se encuentra en la lista de incapacitados. (Eso depende de cómo te sientas acerca del lugar que debe ocupar Jeff Karstens en la tabla de profundidad del cuerpo monticular). Con Burnett y Wandy Rodríguez listos para regresar de la lista de lesionados, solo significa que Pittsburgh tiene el tipo de profundidad en su rotación para soportar semanas, meses y temporadas grandes, sin importar cuán bien o mal le vaya a su alineación. Sumando sus arreglos de temporada como substituir al magnífico Clint Barmes por la mejor opción para jugar a diario en el campocorto que es Jordy Mercer, y es claro que los Piratas están dispuestos a arreglar cosas en el momento para apuntar a prospectos que tal vez una vez pudieron parecer inalcanzables.

Pero esa es la cosa. Por más que las cosas les vayan bien al llegar primeros a las 50 victorias, por todo eso, éstos realmente no son los Piratas de nuestros padres. ¿Y porqué es eso? ¿Cómo es que la franquicia de Dave Parker, o Roberto Clemente, o Paul Waner, tan orgullosos de un legado de grandezas de cualquier equipo de este lado de los empleadores de Babe Ruth, puede haber una producción colectiva de un OPS de .656 antes de la acción del sábado?

Esa es la marca más baja de un jardinero derecho en la Liga Nacional, la peor entre los jardineros esquinas de la Liga Nacional (incluyendo los Marlins limitados de Juan Pierre), y una producción peor que la que 10 equipos en la Liga Nacional están consiguiendo de parte de sus jardineros centrales. Esto es épicamente peor cuando consideras que el jardín derecho se supone que sea uno de los mejores espacios de producción de carreras, con una producción que rebota alrededor del estándar establecido por los primeras bases. Es una gran parte de la razón por la cual los Piratas se encuentran en el décimo puesto en la Liga Nacional en carreras anotadas por juego, y es el arreglo más obvio que, una vez manejado, proveería una plataforma para que ellos puedan verdaderamente dominar en la segunda mitad, algo que va más allá de tener la esperanza de que la profundidad de la rotación y el monstruoso mes de McCutchen los carguen.

El problema de jardín derecho de los Piratas es la posición con mayor problemas de cualquier jardín en la Liga Nacional, aunque solo hables de contendientes o no --y los Piratas, a pesar de su historia más reciente de desvanecerse en la segunda mitad, se han ganado el derecho de ser llamados contendientes. Así que esto no es solo algo en la lista de cosas por hacer eventualmente del gerente general Neal Huntington --es importante, y es importante ahora mismo. Esto no es un problema que se resuelve teniendo a José Tábata de regreso de la lista de lesionados la semana que viene; ciertamente no es algo que se tapa con un parche sacando a Jeff Francoeur de la lista de waivers y esperando que olvide que él es Jeff Francoeur por unos cuantos meses. Esto requiere un golpe agresivo del mismo modo que rompiendo dos décadas de estar por debajo de los -.500 en el béisbol demanda algo más que una temporada de 82 victorias.

Si piensan que esto es una significativa fecha límite para hacer cambios la que se acerca para los Piratas, se les perdonaría por olvidarse que Huntington ha sido efectivamente bastante agresivo en la fecha límite en temporadas recientes- alcanzando acuerdos por Rodríguez, Gaby Sánchez y Travis Snider la temporada pasada y Derrek Lee y Ryan Ludwick en el 2011.

Así que como viene la mano, los Piratas se han mostrado más que dispuestos a jugar en el lado económico del mercado de la fecha límite cuando se trata de conseguir piezas buenas para su mejoría. Pero, ¿qué significaría si la gente firmando los cheques pondría el efectivo par añadir un bate. Todo. O nada.

Los Piratas serán definidos no por sus ambiciones, sino por sus acciones. Tan brillantes como aquellos que han estado en el field, aquí estamos esperando que sean empatados por maquinaciones fuera del field en el mes entrante. La gente buena de Pittsburgh no se merecen algo menos que eso.


Por Christina Kahrl  - ESPNDeportes.com