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LeBron James tiene un punto.
En realidad, James tuvo muchos de estos en la cancha el jueves por la noche durante un Juego 5 clave contra los Indiana Pacers. 38 puntos, 8 rebotes, 6 asistencias, un par de robos de balón y un trío de triples. ¿Pero su punto más importante? Ese llegó fuera de la cancha cuando se sentó solo frente al micrófono y habló sobre su monstruoso tercer cuarto en el que superó a los Pacers 16 a 13 sin ayuda.
"Fue como que volví a mis días en Cleveland... sólo para ver si los muchachos me seguían, para liderarlos de la mejor manera posible", dijo James.
Ay, Dios mío.
Esas nueve palabras -- "Fue como que volví a mis días en Cleveland" -- seguramente encenderán algunas especulaciones sobre el futuro de James en Miami a pesar de que el Heat se encuentra a cinco victorias de ganar dos campeonatos seguidos y de crear una dinastía. Esta discusión ardiente se llevará a cabo a raíz del comentario de James, y podría parecer prematura si no fuera por un pequeño detalle...
James tiene un muy buen punto.
Cansado de ser un equipo de un solo hombre en Cleveland, James se unió a las superestrellas Dwyane Wade y Chris Bosh en Miami para no tener que hacerlo todo. Sin embargo, Wade y Bosh no se parecen en nada a estrellas por estos días. No con la rodilla derecha lesionada de Wade que limita su explosividad y el tobillo derecho dolorido de Bosh que lo ha mantenido con los pies en el suelo últimamente.
Lo cierto es que James no sólo se remontó a sus días en Cleveland durante el tercer cuarto del Juego 5, sino que ha sido la única estrella del equipo más veces que no durante estos playoffs.
¿Has visto los numeritos de Wade? Ha tenido un solo juego de 20 puntos en toda la postemporada. Uno. Es el mismo total que Andrew Goudelock, Ersan Ilyasova y Darius Morris -- tres jugadores cuyas campañas terminaron hace más de un mes. No creo que esa haya sido la compañía que James esperaba de Wade cuando se unieron en el verano del 2010.
El jueves, Wade anotó 10 puntos en el Juego 5 con tres aciertos en ocho intentos, con lo cual bajó su promedio de anotaciones en los playoffs a 13.9 puntos por partido. Eso es más bajo que el promedio de Mo Williams cuando jugó junto a James en los playoffs del 2009-10. Estamos hablando de Dwyane Wade. Y ha anotado apenas un poco más que Delonte West en los playoffs del 2008-09 para los Cleveland Cavaliers (13.8 puntos).
¿No te importa el promedio de anotaciones? Bien. Podemos hablar del índice de eficiencia de Wade (PER), que reúne todas las estadísticas de la planilla para medir la productividad por minuto. El PER de Wade en los playoffs de este año es de 17.7, 6.3 puntos menos que el PER de 24.0 que registró durante la temporada regular. El único jugador regular (con un mínimo de 10 juegos y 25 minutos por partido en los playoffs) que sufrió un declive mayor en PER durante la postemporada es J.R. Smith (-6.8). Wade ha decaído más que los otros 37 jugadores comprendidos en esta muestra.
Entonces, ¿qué pasó con Wade?
Bueno, se lesionó. Todo comenzó hace más de dos meses, cuando se golpeó la rodilla derecha contra los Boston Celtics el 18 de marzo y trató de jugar a pesar del dolor durante dos partidos antes de tener que tomarse nueve de los últimos 14 juegos de la temporada regular. Wade se ha perdido un partido en los playoffs y recibió dos intervalos de una semana de descanso entre las series, y todavía no ha sido capaz de recuperar el nivel que tenía antes de la lesión. Ahora, Erik Spoelstra se refiere a Wade como un "guerrero", una etiqueta que Spoelstra suele reservarse para los jugadores que ya han pasado su pico y luchan contra las lesiones o el deterioro de sus carreras.
El déficit en la productividad de Wade puede atribuirse a la disminución de sus tiros libres. Está promediando 3.5 intentos de tiros libres por partido en la postemporada, que es más o menos la mitad de su índice en la temporada regular, de 6.2. No ha alcanzado los dos dígitos en tiros libres esta postemporada. La campaña pasada, promedió 7.2 tiros libres en los playoffs; no ha disparado siete tiros libres en un solo partido en más de un mes. Quita la capacidad de Wade de sumar tiros libres, y te quedas con una versión ligeramente mejorada de Evan Turner.
Pero Wade no está solo en su difícil situación. Bosh también ha estado limitado. Se torció el tobillo derecho durante el tercer cuarto del Juego 4 en una lucha por posición con Roy Hibbert. En el Juego 5, marcó solamente siete puntos y cinco rebotes en 33 minutos de acción, su segundo juego consecutivo con apenas siete puntos. De hecho, es la primera vez desde su campaña de novato que Bosh ha anotado menos de 10 puntos en partidos consecutivos.
Esta es la realidad de James ahora. Bosh ha migrado a la línea de 3 puntos, le cuesta bajar rebotes y rara vez llega a la línea de tiros libres. ¿Suena familiar? A esta altura, todo lo que Bosh tiene que hacer es olvidarse de cómo defender y su transformación en Antawn Jamison del 2009-10 sería completa. No es broma. Estos son los numeritos actuales de playoffs de Bosh junto a los Jamison en la postemporada del 2009-10, justo antes de que James dejara Cleveland:
Jamison: 34.1 minutos, 15.3 puntos, 7.4 rebotes, 3.5 triples intentados y 3.7 tiros libres intentados.
Bosh: 32.1 minutos, 13.0 puntos, 6.6 rebotes, 2.0 triples intentados y 2.9 tiros libres intentados.
Obviamente, Bosh ha sido mucho más preciso con sus tiros que Jamison, quien tuvo una horrible efectividad del 25.6 por ciento en tiros de larga distancia durante esa postemporada, pero es difícil pasar por alto cuánto se ha parecido el juego de Bosh al de Jamison. Bosh alguna vez fue imposible de marcar desde el drible, pero rara vez lo vemos poner el balón en el suelo y usar su rapidez para sacar faltas y sortear a los pesados grandotes por estos días. ¿Rodar hacia el aro o postearse en el bloque? Ya no tanto. Con el tobillo lesionado, puede que no veamos eso por un tiempo.
El Heat terminó la temporada regular con una marca de 37-2, pero ese monstruo no es el que vemos ahora. Wade y (más recientemente) Bosh no han gozado de buena salud, y esto ha puesto una enorme carga sobre James. Para ponerlo en perspectiva, James tiene el doble de partidos de 20 puntos en estos playoffs (12) como el resto de sus compañeros combinados (6). No es de extrañar que se sienta como en Cleveland.
Hasta ahora, el Heat ha demostrado que puede lidiar con un Wade comprometido y con un Bosh menos eficaz. Se dirigen a Indiana con una ventaja de 3-2 para el Juego 6 de este sábado, un ambiente que promete ser tan hostil como cualquiera en el que hayan jugado esta campaña. Como quedó demostrado con los surgimientos aleatorios de Udonis Haslem, Chris Andersen, Mario Chalmers y Ray Allen durante la postemporada, el Heat tiene más profundidad que los equipos de los Cavs que se quedaron cortos.
Pero si el Heat quiere tener buenas chances de ganar otro título y mantener a James hambriento para construir una dinastía en Miami, deberá empezar a lucir como el estelar Miami Heat del 2011-12 pronto. De lo contrario, corre el riesgo de sufrir la misma suerte que el equipo de los Cavs que fue barrido por los San Antonio Spurs en las Finales del 2007.
Por Tom Haberstroh - ESPN.com Seguir @All_SportNews




