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Julio César Chávez Sr. tilda de ‘bocones’ a los boxeadores boricuas



Julio César Chávez tenía 19 años de edad y se preparaba para su 19na pelea como profesional cuando le tocó ver el esperado combate de campeonato mundial pluma entre el mexicano Salvador Sánchez y el puertorriqueño Wilfredo Gómez.

“La miré en mi casa y la gocé mucho la verdad, porque Wilfredo Gómez era un gran peleador, pero insultó mucho también a Salvador Sánchez y eso no nos gusta a los mexicanos”, recuerda Chávez sobre el pleito del 21 de agosto de 1981 en el Caesars Palace de Las Vegas. “Gocé mucho la pelea porque Wilfredo decía que se lo iba a comer vivo a Salvador y al final le dieron una paliza”.

México celebró con dulzura ese nocaut de Sánchez contra un hombre que estaba invicto y que, ante la opinión pública, había exagerado en sus provocaciones para el talentoso y siempre humilde Sánchez. Gómez, cabe mencionar, tuvo la nobleza de ir a México a rendirle tributo a Sánchez luego de su trágico fallecimiento en 1982.

Ese mismo público mexicano, pero en mayor número, se volcó alrededor de los televisores en casas, bares y restaurantes para ver a Chávez, ya figura, sostener dos grandes peleas contra monarcas de Puerto Rico: Edwin ‘Chapo’ Rosario y Héctor ‘Macho’ Camacho. En ambas ocasiones el guión fue similar al del episodio Sánchez-Gómez de unos años atrás, con los peleadores boricuas calentando los pleitos al hacer desafiantes declaraciones.

“Tuve dos peleas memorables contra puertorriqueños, la primera definitivamente con Edwin Rosario”, dijo Chávez. “Yo iba subiendo de categoría a peso ligero y Rosario estaba considerado como uno de los mejores peleadores del mundo. Era un peleador que pegaba bastante fuerte. (Pero) me insultó bastante y me dijo hasta de qué me iba a morir; mencionó muchas veces a mi madre y la verdad me caía muy mal, ‘muy gordo’. Y después con Macho Camacho, que fue la pelea que disfrutó todo México porque Macho era un peleador muy carismático, que en paz descanse, pero también muy hablador, que me insultó, me criticó, pero al final salí vencedor”.

Chávez venció a Rosario por nocaut técnico en 11 rounds el 21 de noviembre de 1987 en el hotel-casino Hilton de Las Vegas, y a Camacho por decisión unánime el 12 de septiembre de 1992 en el Thomas & Mack Center de la misma ciudad, defendiendo así su corona de peso superligero y mejorando su intachable récord a 82-0.

Cuando se le pregunta al legendario JC el porqué de la gran rivalidad entre boxeadores mexicanos y puertorriqueños, él responde franco y sin rodeos, a lo Chávez.

“Será porque los puertorriqueños siempre han sido (son) muy habladores, siempre dicen que ellos son superiores a los mexicanos”, comenta el miembro del Salón de la Fama. “Es una rivalidad de hace mucho tiempo... Yo peleé con Macho Camacho, con Edwin Rosario, con Pelayito Hernández. Siempre los boxeadores puertorriqueños me dijeron que me iban a noquear, que me iban a chocar, que me iban a matar. Siempre han sido muy habladores”.

El sonorense, considerado como el mejor peleador mexicano de todos los tiempos, se enfrentó durante su brillante y larga carrera a seis púgiles de la Isla, siempre saliendo vencedor: Javier Fragoso en 1983, Juan Laporte en 1986, Rosario en 1987, Sammy Fuentes en 1989, Ángel Hernández en 1992 y Camacho ese mismo año.

“Siempre ha habido gran rivalidad entre mexicanos y puertorriqueños; a veces nos han ganado, a veces les hemos ganado”, agrega Chávez, quien concede que la rivalidad deportiva empezó cuando Gómez fulminó a Carlos Zárate en 1978 en San Juan, en la que fue una batalla de maestros del nocaut (Gómez tenía marca de 21-0-1 con 21 KOs y Zárate tenía 52-0 con 51 KOs). “Wilfredo Gómez era un superpeleador, siempre también les ganó a muchos mexicanos”.

Al valorar las diferencias entre púgiles de México y Puerto Rico, el ahora comentarista asegura que ambos países han tenido grandes campeones, pero observa que “la mayoría de los puertorriqueños han sido muy fanfarrones. Pero afortunadamente, en la mayoría de las peleas grandes, les hemos demostrado que somos mejores los mexicanos”.

Chávez no cree que la rivalidad del boxeo entre México y Puerto Rico incluya a los púgiles mexicoamericanos, debido a la rivalidad que a su vez existe entre boxeadores mexicanos y mexicoamericanos.

“Yo creo que es diferente. Cuando (Oscar) de la Hoya me ganó, pues se ganó todo el repudio, todo el resentimiento de todos los mexicanos”, opinó Chávez.


Por ESPNDeportes.com