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Los murmullos se habían transformado en realidad. El tiempo pasa para todos, las rodillas ya no ofrecen el mismo soporte y la explosividad no es la de antes.
Sin embargo, al menos por una noche, volvió el Flash que hacía llamar al condado de Miami Dade, Wade County.
No anotaba 20 puntos desde el 17 de marzo, y apenas cuatro veces en esta campaña acertó la cantidad de canastas que anotó ayer.
Dwyane Wade encestó 14 de sus 25 lanzamientos, terminó con 32 tantos y fue el alma inspiradora del Heat en el Juego 4.
En momento dado, utilizó el famoso eurostep que él mismo admitió aprendió de Emanuel Ginóbili, y terminó la jugada con una volcada. Algo dificilísimo de hacer porque el pie está prácticamente a contramano.
"Esa jugada fue vintage Dwyane Wade", declaró entre sonrisas Wade.
A lo largo de todo el encuentro Mike Miller, quien ayer volvió a la titularidad, lo llamó Flash, y se ve que la herramienta de motivación funcionó a la perfección.
Porque Wade jugó probablemente su mejor partido en los últimos dos años.
Su aporte fue total de inicio a fin.
Los números por su cuenta nos muestran su producción ofensiva, pero también fue el catalista de la intensidad defensiva de Miami.
El eje de todas las rotaciones, llegaba con rapidez a todos los costados de la cancha, y se lo vio con la lengua afuera en más de una ocasión.
Es que Wade escogió el momento idóneo para mostrar su mejor versión. Y no fue casualidad, porque el escolta de Miami sabía que ayer era un encuentro de vida o muerte.
Se convirtió en apenas el cuarto jugador en los últimos 30 años en tener seis robos en un partido de las Finales de la NBA.
Siempre ha sido a mi juicio, el mejor escolta a la hora de acumular tapas porque tiene un timing admirable, y una noche como ayer nos hizo recordar al del 2006.
El mismo año en el cual se coronó MVP de las Finales tras promediar 34.7 puntos, 7.8 rebotes y 3.8 asistencias.
Wade es el niño mimado de la ciudad de Miami, o al menos lo era. Incluso cuando llegó LeBron James, todos hablaban de que era "el equipo de Wade".
Luego de una temporada, el escolta tuvo la grandeza de cederle las riendas del conjunto a James. Un poco porque era lo mejor para el equipo, y otro poco porque se dio cuenta que su capacidad física ya no era la misma.
Wade siempre ha tenido un estilo de juego muy agresivo, y hoy eso le ha pasado factura a su cuerpo. Es su culpa que nunca haya desarrollado más su lanzamiento perimetral, pero este jueves apareció un destello de lo que era.
Con James en la banca, al menos por un día, este volvió a ser el equipo de Wade.
Porque cuando San Antonio seguía resistiendo y manteniéndose a tiro a pesar de que el Heat había sido el equipo superior, fue Wade el que sentenció el pleito con una penetración tras otra.
Wade había tenido algunas buenas primeras mitades, pero nunca la consistencia para repetir ese nivel en el complemento.
Ayer no fue el caso y Wade y James se convirtieron en el primer dúo de jugadores desde el 2002 (Shaq y Kobe) en anotar más de 32 puntos cada uno en un juego de Finales. Junto a Chris Bosh, los "Grandes Tres" se combinaron para 85 tantos y el Heat igualó la serie 2-2.
Ahora será una serie reducida al mejor de tres, aunque Miami recuperó la ventaja de la localía y se aseguró que la serie volverá a Miami.
Más confiados están para lo que se viene, sobre todo porque vieron que a Wade todavía le queda alguna que otra bala en la recamara.
Y cuando él juega así, Miami es un conjunto prácticamente imposible de derrotar.
Al menos por un día, volvió Flash.
Por Sebastián Martínez Christensen - ESPNDeportes.com
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