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¿Dónde está Chris Andersen, el Birdman?



El Miami Heat está con el agua al cuello y una pregunta domina la Capital del Sol, de cara al sexto partido de la Final de la NBA: ¿Dónde está Chris Andersen, el Birdman, que los latinos de esta parte del país han rebautizado como "El Pájaro Loco"?

Los fanáticos del Heat, más allá de moverse entre el optimismo por un triunfo que fuerce el séptimo partido y el escepticismo por la inconsistencia mostrada por el equipo, no se explican las razones --si es que las hay-- por las que el coach Erik Spoelstra no le dio ni un minuto de juego en los dos partidos anteriores a Andersen.

En el choque del jueves pasado su ausencia no se echó mucho a ver por la actuación superlativa de los astros Lebron James, Dwyane Wade y Chris Bosh, que condujo a Miami a una victoria contundente.

Pero el domingo reapareció la ambigüedad ofensiva y defensiva de los aún campeones, sin que Spoelstra echara mano a un hombre que, más allá de batirse bajo los tableros como un león y ser muy efectivo buscando la canasta, se insufla al equipo una energía especial cuando sale desde la banca.

Más allá de sus estadísticas, que sin llegar a la perfección de la serie anterior ante los Indiana Pacers, han sido igualmente muy buenas, el pintoresco Pájaro trae una magia que es imposible medir por números.

Es algo intangible, que se siente en el ambiente del American Airlines Arena cuando el número 11 de Miami ingresa al tabloncillo con sus coloridos tatuajes.


Por Jorge Morejón - ESPN.com