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Cinco razones a favor de Miami Heat sobre San Antonio Spurs en la Final de la NBA



Llegó el momento más esperado del año, cuando los titanes se miden en el cuadrilátero para grabar sus nombres en los anales de la historia. Miami Heat y San Antonio Spurs cerrarán el telón de una campaña que les ha hecho valedores y dignos contendientes, de un año en el que se juegan mucho más que un título de la NBA. A continuación, cinco razones por las que Miami Heat debería hacerse con la final.

EL IMPERIO DEL SOL NACIENTE
En Miami hace tiempo que salió el sol y lo último que quieren es que se vuelva a poner. Un anillo, dos títulos de conferencia y cuatro de división en la década pasada; otro anillo, tres títulos de conferencia y de división en ésta; y eso que sólo han pasado tres años. En Miami se quieren convertir en el imperio donde nunca se pone el sol gracias, sobre todo, al acierto de su directiva. La mezcla de buenos jugadores con un cuerpo técnico a la altura de las circunstancias ha hecho olvidar aquellos años en los que nadie se explicaba por qué Alonzo Mourning no fue capaz de llevar a los miamenses a la gloria. En la actualidad, la gloria es tal que será difícil dejarla atrás. Si hay una cosa que diferencia a Miami de San Antonio es la urgencia. Los vigentes campeones se sienten poderosos, se ven con la confianza del que se sabe ganador. Los Spurs visualizan de cerca el final de una era inolvidable que no les brinda un campeonato desde 2007. El sosiego será la gran consejera miamense, mientras que en San Antonio son conscientes de que o consiguen el anillo ahora, o el nunca estará más cerca.

MAQUINARIA SPOELSTRA
Si Gregg Popovich es el sabio de la NBA, Erik Spoelstra es ese joven de ideas frescas que se hace sabio a marchas forzadas. Su filosofía le ha valido el disputar su tercera final de la NBA al hilo y aspira a ganar su segundo anillo consecutivo, algo que no es casualidad. El diseño de ingeniería que está aplicando en ambos lados de la cancha se centran en la velocidad, la versatilidad y la flexibilidad de sus naipes. Por supuesto, ayuda el tener uno de los planteles más completos de la liga, pero también el pincel con el que dibuja los esquemas de cada juego; no es la primera vez que las expectativas se tornan en fracasos históricos y el no caer en ese pozo tiene su mérito. Prefiere la corbata a los titulares y el pasar desapercibido es una de sus aficiones preferidas. 'Spo' se esconde tras su figura como el arquitecto tras los edificios que nutren la ciudad. De sus líneas emerge una urbe de auténtico basquetbol, un estilo de juego directo y sin contemplaciones que no sólo hace buenos a su 'Big Three'. Su éxito es global porque ha sido capaz de poner una maquinaria de reyes y obreros que está capacitada para ampliar esa figura empeñada en estar en la sombra a base de victorias.

CUESTIÓN DE RITMO
Miami Heat ha demostrado ser letal a la hora de abrir la cancha con rapidez, así como en cuestión de tempo y ritmo. Su velocidad es capaz de desajustar cualquier transición, por buena que sea, por más herraduras que tenga en su dibujo. En San Antonio saben de sobra cómo evitar jugadas rápidas, pero uno de los venenos miamenses es el de llegar en tres pases a canasta. La versatilidad y velocidad de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh hacen de su ataque un caos controlado que permite al Heat generar jugadas capaces de deformar transiciones y acrecentar el tempo. Ya se sabe que 'ritmo y espacio' es uno de los mantras de los pupilos de Spoelstra y después de lo visto en la increíble serie ante Indiana Pacers, lo que hay que esperar de Miami es una evolución de este estilo. Los Spurs se apoyan sobremanera en la presencia de Tim Duncan en la pintura, por ello, un alto ritmo de Miami podría evitar esa recomposición tan necesaria para los texanos.

TODO ATAQUE COMIENZA CON UNA BUENA DEFENSA
Si son capaces de crear esa tela de araña defensiva capaz de romper el pick and roll que borda San Antonio Spurs, Miami tendrá mucho ganado. La capacidad de Tony Parker de crear este tipo de jugadas gracias al trabajo de jugadores como Tim Dundan, Tiago Splitter, Gary Neal o Manu Ginobili es brutal. Esa mezcla del pick and roll con la apertura de la cancha y esos espacios que son capaces de crear hacen que las alternativas de los pupilos de Gregg Popovich sean infinitas. Miami deberá mostrar una casta defensiva idéntica a la que lograron sacar en los tres últimos cuartos del Juego 7 ante Indiana. Están obligados a utilizar su físico y la presión que suelen ejercer para forzar pérdidas de balón a unos Spurs con alternativas de sobra. Si lo consiguen, si son capaces de imponerse ante un equipo más alto que ellos, a buen seguro que estarán cerca de palpar el anillo. Ahí reside otra de las claves, el minimizar las consecuencias de la envergadura de San Antonio.

EL ETERNO MVP
LeBron James es siempre la clave. Ningún equipo está libre de las garras del jugador más versátil de la competición, del animal más perfecto y letal que hay sobre la faz de las duelas, de ese visionario capacitado para absolutamente todo. El eterno MVP tendrá la llave de la final ante San Antonio y sólo hay un hombre que puede tratar de frenarle: Kawhi Leonard. La tarea que tiene sobre sus espaldas es harto complicada, sobre todo cuando se tiene enfrente a un elemento tal que es capaz de imponerse sin problemas en el poste bajo, que goza de una efectividad letal para cualquier rival, con una toma de decisiones que sólo los más inteligentes pueden llevar a cabo. LeBron se medirá al equipo que en 2007 le apeó de la final de la NBA cuando militaba en Cleveland Cavaliers, esas cosas no se olvidan y la bestia multiplicará sus virtudes para vengar aquél portazo en la cara. James es genio y figura, el mejor jugador de su generación, de la anterior, de la siguiente y de muchas más y tendrá mucho que decir en esta final; como siempre.


Por Gonzalo Aguirregomezcorta - ESPNDeportes.com