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Una excusa imperdonable: El retiro en el 9no asalto de José 'Chelo' González ante Ricky Burns no debió suceder


No sé si exista una excusa más contundente que pueda justificar su derrota. Pero una mano lastimada no luce como el mejor pretexto, mucho menos si se trata de un deporte rudo como lo es el boxeo.

Es muy posible que el puertorriqueño José 'Chelo' González, primer clasificado de la división del peso ligero en la Organización Mundial de Boxeo (OMB), no sólo haya perdido su primera oportunidad titular, también pudo haber sido su última.

La forma en que puso fin a su encuentro con el campeón Ricky Burns -- a quien dominó ampliamente en al menos siete de los nueve asaltos completados -- empañó lo que iba camino a ser una gran sorpresa en tierra escocesa.

El fornido peleador que enmudeció con su técnica a la fanaticada inglesa, iba encaminado a lograr una versión real de lo que sería un momento cenicienta. Pero él mismo cerró su paracaídas antes de tocar tierra y tuvo una caída estrepitosa.

No veo forma en la que González pueda convencer a los amantes del boxeo de que una lastimadura en la muñeca era motivo suficiente para retirarse de la contienda. Mucho más cuando dominaba a sus anchas al concluir el noveno asalto, y los siguientes tres pudo haberlos toreado con una mano amarrada y la otra en posición de ataque.

Fue triste incluso ver a su entrenador Roberto Nevares -el único que creyó en él para hacerlo una figura en el boxeo profesional- suplicarle que se mantuviera en combate. Pero González no lo escuchó.

Con su acción dejó muchas interrogantes: ¿Habría sufrido realmente una fractura? o ¿la gasolina sólo le rindió hasta el noveno asalto?. Eso solamente lo sabrá 'Chelo'.

A lo mejor, para él, una alegación de lesión en la muñeca era una mejor opción que exponerse a ser noqueado por un Burns que agarraba un poco más de confianza en el octavo y el noveno.

Pero esas explicaciones, González -- cuya historia de superación en el boxeo atrajo a muchos -- podría ofrecerlas una vez llegara a su natal Puerto Rico el domingo en la noche o quizás más adelante.

Allí podríamos preguntarle que sucedía detrás del guante que nunca se quitó cuando terminó la pelea.

Pero sin dudas es una locura pensar que el púgil haya echado a perder una importante victoria por una mera dolencia en su mano.

Esto me recuerda que debo darle crédito en algo al campeón argentino Sergio 'La Maravilla' Martínez. Aunque lució muy por debajo de sus habilidades en su reciente pelea con Martin Murray, se mantuvo hasta el final en aquel combate aun padeciendo una fractura en una de sus manos.

El boxeo no es un concurso de belleza y tampoco un duelo de caballeros como a veces lo han querido hacer ver.

La dureza del deporte implica mucha cría y corazón. Dos cosas que se aprenden mejor cuando estás lejos de casa.

González ya tuvo su primera gran prueba fuera de casa y estoy seguro que jamás la olvidará. El día que la olvide, los fanáticos se la recordarán. Estas definiciones son muy raras en Fistiana.


Por Carlos Narváez Rosario - ESPNDeportes