Es un milagro que haya durado tanto. Hubo muchos momentos diferentes que han probado su paciencia hasta el extremo. Pero, finalmente, en la noche del viernes, el entrenador de los Chicago Bulls, Tom Thibodeau, llegó a su punto de quiebre.
En una temporada sin suerte en la que los Bulls han fabricado una carrera admirable, Thibodeau ha sido el constante punto de apoyo. Probablemente no debería ser culpado por desmoronarse después de que el Miami Heat ganó el Juego 3 por 104-94, como era de esperar, para tomar el control de la serie a 2-1.
Es entendible, pero sigue estando mal.
En los momentos finales del juego, Thibodeau fijó los ojos hacia abajo con una mirada firme y acusadora al árbitro veterano, Joey Crawford, quien le devolvió la misma mirada. La tortura lenta continuó cuando Thibodeau, que tiene una reputación de hierro evitando las excusas, culpó a los árbitros por la situación de su equipo en la serie.
Al ver a los Bulls dando pelea con sus jugadores de reserva de manera tan alerta, empujando al Heat hasta el límite, es fácil olvidar cuán absurdamente superados están en números.
Los Bulls han jugado como desesperados en estos playoffs, lo que quiere decir que son un grupo de hombres desesperados y este bien podría ser su último acto.
Joakim Noah se pasó de la raya cuando empujó al hombre del Heat, Chris Andersen, en la primera mitad tras una falta dura pero limpia sobre Nate Robinson. Nazr Mohammed también estuvo fuera de lugar cuando llegó hasta donde estaba LeBron James y lo empujó a los pocos minutos. Y Thibodeau estuvo fuera de lugar al dejarse llevar por sus emociones y expresar su disgusto con los árbitros. Él sabe que eso no le conviene.
"Ya me he dado cuenta de cómo son las cosas", dijo Thibodeau. "No van a cobrar las faltas, esa es la realidad".
Esencialmente, Thibodeau dio a entender que estaba arreglado. Los árbitros y la liga quieren que gane el Heat, y eso es lo que va a suceder. Dijo esto a sabiendas de que es un tema tabú y probablemente le significará una multa. Tal vez lo dijo con el clásico fin de tratar de establecer algún tipo de tono para el próximo partido. Pero qué manera decepcionante de apartarse del estilo de entrenador batallador que se dejó llevar por el momento.
Por desgracia, esa no es la realidad. La realidad es que el Heat tiene un masivo margen para el error en contra de los Bulls, y es tan claro y tan frustrante que está sacando de quicio a un adicto a la competencia como Thibodeau y lo está apartando de su personalidad típica.
James sólo ha jugado unos buenos cuatro cuartos en los tres partidos hasta ahora, y ha sido suficiente para que el Heat ocupe el asiento del conductor. El viernes, James jugó como un JMV durante 12 minutos, pero fueron los últimos 12 minutos y sus 12 puntos en el último cuarto liquidaron a los Bulls.
En algún momento, James va a tener que recuperar el nivel que tuvo durante la temporada regular y la primera ronda ante los Milwaukee Bucks, si es que el Heat pretende repetir como campeones. Pero en contra de los Bulls, se las está arreglando sin llegar a ese nivel por el momento.
Dwyane Wade ha sido inexistente. Está lanzando bastante bien -- cuando lanza, algo que no hace muy a menudo. Está en el medio de una de las peores series de playoffs de su carrera, promediando sólo 13 puntos. Wade ha hecho tres tiros libres en tres partidos, lo cual es un promedio inaudito y plantea preguntas acerca de su salud. Su supuesto reserva, Marco Belinelli, en general ha empatado a Wade hasta ahora, que es una gran preocupación para el Heat en el futuro, pero todavía están liderando.
Mientras tanto, Ray Allen y Shane Battier no pueden encestar un tiro y Mario Chalmers desparrama su juego por toda la cancha. Sin embargo, el Heat está bajo control.
Esto se debe a que Norris Cole está jugando fantásticamente y ha encestado sus ocho intentos desde la línea de tres puntos. Chris Bosh está promediando un doble-doble y, con cierta sorpresa, haciendo una buena performance en contra de Noah. Bosh tuvo uno de sus mejores juegos de postemporada con el uniforme del Heat en el Juego 3, superando a Noah con 20 puntos y 19 rebotes.
La ventaja anterior es la razón por la que el Heat tiene un gran margen para el error, y es lo que a menudo define una serie de playoffs.
Thibodeau humeaba, porque el Heat hizo 15 tiros libres en el último cuarto. Estaba enojado por el hecho de que Noah quedó fuera por faltas y especialmente disgustado por un cobro al final del juego cuando Noah barrió el brazo de Bosh peleando por un rebote vital. Se sentía abatido ante el hecho de que a Jimmy Butler le cobraran dos faltas temprano en el juego que se llevaron con ellas su eficacia. Todavía está molesto por el hecho que Udonis Haslem le haya pegado a Robinson en la primera jugada del Juego 2.
En algunos de estos puntos, Thibodeau tiene razón. James debió haber recibió uno o dos silbatos el viernes. Las faltas de Butler fueron sucias. Pero culpar a los árbitros no es algo beneficioso y no es el estilo de Thibodeau.
"Desde mi punto de vista, básicamente vi a un hombre desplomarse", dijo Thibodeau refiriéndose a James después de que Mohammed lo empujó. "No creo que justifique una expulsión. Entiendo una falta flagrante, entiendo eso, pero una expulsión, no, eso no".
Cuán dura fue la caída de James no es relevante, y Thibodeau lo sabe. No sólo Mohammed se ganó la expulsión, sino que además hay por lo menos alguna chance de que se quede con una suspensión. La escalada es algo absolutamente prohibido en la NBA. Ir por un un jugador, independientemente si él es el JMV o no, en una serie tan tensa, con los árbitros al límite, simplemente no es aceptable.
"Estoy a punto de salir de esta liga", dijo Mohammed, un veterano de 15 años. "Y es su liga. Tú decides (si es que hubiera sido expulsado de todas maneras si hubiera empujado a otro jugador)".
A James le cobraron una falta técnica por darle un codazo a Mohammed. El árbitro veterano, Crawford, estaba encima de la jugada y le cobró a James la falta rápidamente en un intento de calmar la situación. Fue una decisión acertada y provocó que lo que Mohammed hizo después fuese mucho más difícil de creer.
"No he estado en una situación como esa", dijo James. "Pero si me quedo afuera y Nazr es expulsado al mismo tiempo, ellos ganan. Es así de simple".
Es así de simple: El Heat tiene a James y tiene el mejor equipo, y un cobro aquí o allá no va a cambiar eso. Derrick Rose no está jugando, la pantorrilla de Kirk Hinrich es un desastre y Luol Deng se está recuperando de un terrible problema de salud.
No creo que sea justo para los Bulls, pero así son las cosas.
Por Brian Windhorst - ESPNDeportes Seguir @All_SportNews




