Nuestro vehículo se detuvo frente al portón de entrada de la casa de Laura Elorde, la viuda del ícono boxístico de las Filipinas Flash Elorde. Inmediatamente un hombre sonriente, vestido con pantalones cortos y chancletas, salió de la cueva de seguridad y comenzó espontáneamente a hacernos una exhibición de boxeo con un adversario imaginario.
Los brazos musculares del guardia de seguridad y su torso brillaban por el sudor mientras desataba una serie de combinaciones de disparo rápido. Pero su rostro marchito se yuxtaponía a su impresionante físico: desde el cuello para abajo, podía ser un atleta bien condicionado de 30 años de edad, pero claramente era substancialmente mayor. Satisfecho de que estábamos propiamente impresionados con sus destrezas, dejó de lanzar puños luego de 20 segundos, nos sonrió y nos saludó con la mano.
Había tenido el honor de recibir una bienvenida especial por parte del Pequeño Gallego, un retirado boxeador filipino de peso pluma de modestos logros quien había tenido la suerte de obtener ese trabajito como guardia de seguridad en el Elorde Sports Complex cuando terminó su carrera como boxeador. El orgullo infantil de Gallego sobre su antigua profesión y la relativamente posición humilde en la que se encuentra se estaban rozando de una forma muy peculiarmente ambivalente. No sabía si reír o llorar.
Al final, el mecanismo de defensa o el último recurso salió a flote, y el humor negro prevaleció. El incidente se convirtió en un chiste interno entre Ted Lerner -- un periodista norteamericano y residente desde hace mucho tiempo en las Filipinas -- y yo. Cuando sea que historias acerca de las formas despilfarradoras de Manny Pacquiao conforman titulares, uno de nosotros inevitablemente bromea que próximamente estaría reemplazando a Pequeño Gallego en el portón del complejo de Elorde.
Aunque es poco probable (pero no totalmente inconcebible) que Pacquiao pueda terminar bajo circunstancias similares de las de Gallego, el boxeador multimillonario parece estar imprudentemente en la carrera hacia su propio precipicio financiero.
Tal desalentadora posibilidad está en cruel contraste con la situación de la cual disfruta Floyd Mayweather Jr. Aunque no sabremos a ciencia cierta quién hubiera ganado si Manny y Floyd hubiesen peleado en su plenitud, en este momento Mayweather se está ganando más dinero que nunca -- y no ha necesitado de Pacquiao para hacer que suceda. Mientras tanto, Manny está gastando a pasos tan grandes como Tyson.
Uno no puede evitar el imaginarse cómo le hubiesen ido las cosas en la carrera de Pacquiao si hubiese sido manejada más similarmente a la de Mayweather. Después de todo, Manny ha sido una gran estrella del Pay Per View desde que derrotó a Oscar De La Hoya en el 2008, y tiene un récord detallado vendiendo más de un millón de compras de Pay Per View casi en cada ocasión en la que pelea.
Pero a diferencia de Mayweather, quien por muchos años ha seleccionado personal y meticulosamente a sus adversarios muchos compitiendo al menos en algunas libritas por encima de su clasificación natural o con algunos años pasados de su mejor momento -- Pacquiao frecuentemente es enfrentado con el rival más comercialmente viable, obviando el peso y el estilo.
Entonces, ¿por qué los rivales de Pacquiao no han sido tan cuidadosamente seleccionados como los de Mayweather? ¿Y por qué ahora que su carrera está en peligro, luego de sus derrotas consecutivas, va a pelear con Brandon Ríos, un oponente extremadamente peligroso con el tipo de pegada que podría concebiblemente dejar a Manny bocabajo en la lona nuevamente?
Una posible conclusión es que Manny y su promotor, Bob Arum, quieren cobrar e irse -- Arum porque sabe que su gran mina de oro está muy cerca de la recta final, y Pacquiao porque está con la necesidad desesperada de liquidez. ¿Por cuál otra razón requeriría adelantos tan grandes antes de sus combates?
Aunque siempre es tentador el buscar a los hombres buenos y a los malos en este tipo de situaciones, rara vez es así de fácil. Tal como los estilos de los boxeadores frecuentemente son espejo de sus personalidades fueran del ring, la forma en que Pacquiao y Mayweather manejan sus asuntos de negocios es un reflejo razonable de quiénes son y qué los motiva.
La agresión incesante y a veces insensata de Pacquiao en el cuadrilátero es replicada en la manera arrogante en que conduce sus intereses comerciales. Por el contrario, el juicioso estilo boxístico de Mayweather, diseñado para minimizar la posibilidad de peligro tomando los menos riesgos posibles, está a la par con su perspicaz destreza en los negocios.
También está la marcada diferencia en la gente a la cual Mayweather y Pacquiao recurren para aconsejarse. Mayweather tiene al reservado corredor de bolsa en posición de poder Al Haymon orientándolo en su carrera y a la mano derecha de este, Leonard Ellerbe, a su lado. Además, según el director ejecutivo de Golden Boy Promotions CEO, Richard Schaefer, Mayweather está íntimamente envuelto en todos los aspectos de sus negocios.
Por otro lado, Pacquiao es aconsejado por Michael Koncz, una figura sombría que ha discutido con otros miembros del séquito de Manny, incluyendo a su entrenador Freddie Roach, quien una vez dijo, "El peor error en mi vida fue cuando yo le presenté a Michael Koncz a Manny Pacquiao".
Algunos se han preguntado por qué Pacquiao no abandonó el barco y siguió a Mayweather a Golden Boy. Después de todo, hubiese sido mucho más fácil el negociar un combate contra su archienemigo norteamericano.
Obligaciones contractuales fueron parte de la razón por la cual se quedó con Top Rank, y también están esos molestos adelantos que repagar. De hecho, Pacquiao pudo haber tenido la oportunidad de dejar a Top Rank cuando su contrato expiró al final del 2013, pero el ya firmó una extensión que lo mantendrá atado durante el 2014. El veterano periodista filipino Ronnie Nathanielsz cree saber el por qué.
"Él siempre recibe adelantos antes de sus peleas y entonces está, en un sentido, endeudado con Bob Arum. Sin embargo, no creo que le deba a Arum una cantidad considerable de dinero", explicó Nathanielsz. "Manny tiene la mentalidad fundamental filipina de la gratitud, y hasta donde yo sé, él le está agradecido a Arum por su exitosa carrera y con la construcción de su imagen como una estrella internacional".
Independientemente de quién los promueve y de cuánto dinero Pacquiao y Mayweather se llevan al bolsillo en última instancia, de la manera en que lo gastan determinará sus futuros después del boxeo. Ambos disfrutan de estilos de vida extravagantes aptas para dos de los atletas mejores pagos en la historia, pero más allá de eso, hay varias similitudes. En un momento, el apostar fue una pasión compartida, pero Pacquiao ya la ha dejado de lado tras muchos años de apostar en grande jugando a las cartas, en el billar y en las peleas de gallos.
Por supuesto, Mayweather es conocido por apostar grandes sumas de dinero en varios eventos deportivos. No sé si arriesgar unos cientos de miles de dólares regularmente se pueda llamar una adicción a las apuestas, pero si Floyd tiene un problema, el vivir en Las Vegas solamente puede complicarle las cosas.
Cuando se trata de gastar dinero, sin embargo, Mayweather es un tacaño comparado con Pacquiao. Desafortunadamente, el ícono filipino no es tan buen contable como su posible rival.
"De lo que sé, a Manny no lo pueden molestar con las pequeñeces financieras y con mantener un control de todos sus fondos", dijo Lerner, quien conoce a Pacquiao desde que era un boxeador de seis asaltos. "Tras años de estar gastando como si mañana no existiese, puede que el mañana haya llegado y Manny necesita dinero. Aún tiene muchos costos de mantenimiento en sus propiedades y negocios y muchas personas cuentan con él para avanzar en sus carreras políticas. A Manny le cuesta decir "no" y la gente en todos lados está constantemente acosándolo pidiéndole ayuda".
Aunque Pacquiao aparentemente se ha alejado de los adictos al juego que alguna vez estuvieron cerca, un nuevo grupo está drenando el arca. Pastores y otras figuras religiosas se han congraciado y se dice que Manny ha dado mucho dinero para ministerios y proyectos de infraestructura relacionados con sus iglesias. También paga la cuenta por la impresión de miles de biblias y por auspiciar eventos religiosos masivos en estadios costosos.
Sin embargo, el gasto más grande de Pacquiao es su carrera política. Ha gastado un estimado de $6.6 millones en su exitosa campaña en el 2010 para convertirse en una representante del congreso del distrito de Sarangani. En las lecciones más recientes, las cuales terminaron la semana pasada, Manny corrió sin opositores y consecuentemente gastó considerablemente menos. Aún así, su esposa Jinkee y su hermano Rogelio también corrieron para un cargo (Jinkee ganó; Rogelio perdió), y le costó a Pacquiao aproximadamente $2 millones el financiar las campañas.
"Manny claramente ha perdido el entusiasmo que alguna vez tuvo por el boxeo", expresó Lerner. "Antes solía boxear por el amor al deporte, y el dinero parecía secundario. Ahora, obviamente está peleando por una sola razón: dinero".
La cantidad de dinero que Pacquiao se gane al final de su carrera depende mucho de lo que suceda contra Ríos el 24 de noviembre en Macao. Una victoria impresionante revitalizaría su carrera, al menos por el futuro previsible. Algo menos que eso solamente aceleraría el final. Roach ha dicho que si el combate contra Ríos resulta en otra derrota, Manny debe retirarse. Si el boxeador se acata es otra cosa completamente diferente. Mientras Pacquiao pueda subir los escalones del ring, hay dinero por hacerse.
Una pelea contra el ganador del combate Juan Manuel Márquez-Timothy Bradley Jr. sería natural, especialmente si el desempeño de Pacquiao contra Ríos es suficientemente alentador. También está el conquistador de Ríos, Mike Alvarado, quien con gusto subiría hasta el peso welter para un día de pago del tamaño del de Pacquiao. Si existe un milagroso cese de riña entre Golden Boy y Top Rank, también se podría incluir a Amir Khan, Danny García y el ganador del combate Lamont Peterson-Lucas Matthysse el sábado.
Aún si Pacquiao pierde ante Ríos y decide seguir boxeando, muchas opciones lucrativa están a su alcance. Con toda probabilidad, es sumamente temprano para que Pequeño Gallego comience a buscar un nuevo empleo.
Por Nigel Collins - ESPN Seguir @All_SportNews




