Dwyane Wade mostró su edad el miércoles por la noche, pero no de la manera que la mayoría podría pensar.
Cuando hizo referencia al desgaste de sus rodillas en las que padece un dolor crónico después de 10 temporadas en la NBA, la estrella de 31 años del Miami Heat hizo una comparación con la canción publicitaria de una barra de chocolate de 1970.
"He estado haciendo esto desde que comenzaron los playoffs", dijo Wade sobre hacerle frente a otra postemporada con problemas de rodilla. "Algunos días son mejores que otros. Otros días, es como esa barra de chocolate, Almond Joy. A veces te sientes como una nuez. Y a veces no. Así es como me siento".
En los días previos al partido de playoffs del miércoles contra los Chicago Bulls, hubo dudas legítimas sobre si Wade podría jugar después de haberse agravado la problemática rodilla derecha durante la victoria del Juego 4 el lunes, que le dio al Heat una ventaja de 3-1 en la serie.
Pero para cuando terminó el Juego 5, Wade ya había borrado todas las dudas sobre el impacto que podría tener en una serie de playoffs -- incluso en lo que él reconoce como un estado disminuido. Sin su óptimo estado físico, Wade ayudó al Heat lo suficiente como para despachar a los Bulls con una victoria por 94-91 y avanzar a las finales de la Conferencia Este por tercera temporada consecutiva.
Durante un juego en el que el Heat arrancó con todo para apilar una ventaja de 22-4, y luego cayó en un déficit de 11 puntos durante la segunda mitad, Miami recurrió a Wade cuando necesitó estabilidad para el cierre. Anticipando el momento, con el Heat 77-69 abajo al final del tercer cuarto, Wade se dirigió a los vestidores para que le renovaran el vendaje de la rodilla.
Regresó a la cancha con ocho minutos por jugar y procedió a meter sus tres tiros de campo en el último cuarto, a bajar tres rebotes y a bloquear un disparo en una carrera de cierre con la que el Heat finalmente logró deshacerse de los molestos Bulls.
"Sabía que iba a ser un último cuarto difícil, así que quería asegurarme de estar bien", dijo Wade sobre su decisión de abandonar el banco para hacer algunos pequeños ajustes. "No me fui [a los vestidores] porque no me sentía bien. De todos los partidos de playoffs, éste fue en el que mejor me sentí".
Wade terminó con 18 puntos, seis asistencias, cinco rebotes, dos robos y un bloqueo en 37 minutos. Teniendo en cuenta que tiene un estatus perpetuo de día a día en cuanto a su disponibilidad para los partidos, el miércoles fue un buen día. Pero ese día no habría sido posible sin un amplio tratamiento para una rodilla y un ánimo bastante convalecientes el día anterior.
"Me tomé un día mental [el martes], sólo para prepararme", dijo Wade. "Lo más importante es despejar tu mente y simplemente jugar al básquetbol. Me encantaría ser uno de esos tipos que nunca, nunca, se lesionan y ver dónde estaría mi carrera en este momento después de 10 años".
Físicamente, la rodilla de Wade seguirá siendo un problema que tendrá que manejar durante el resto de los playoffs. Las múltiples contusiones, la inflamación y una posible tendinitis se asegurarán de que haya días en los que le falte elevación, atletismo y timing para ser un jugador de elite cada noche, como nos hemos acostumbrado a verlo a lo largo de los años.
Pero también habrá días como el miércoles, y el Heat cruzará los dedos para que Wade tenga los suficientes como para ayudar a empujar a los campeones reinantes por encima de Indiana o New York en la siguiente ronda y luego en las Finales de la NBA.
Psicológicamente, LeBron James tuvo un papel clave en el desarrollo de la noche del miércoles para Wade. James lideró al Heat con 23 puntos, ocho asistencias, siete rebotes y dos robos en 44 minutos. Pero su mayor impulso llegó antes del partido cuando se acercó a Wade para darle un mensaje importante.
"Necesito más de ti", le dijo James a Wade mientras estaban sentados en la mesa de entrenamiento dentro de los vestidores del Heat unos 90 minutos antes del comienzo del partido del miércoles.
"Es un jugador del Salón de la Fama", dijo James sobre Wade. "Tiene dos anillos. No tiene que demostrarle nada a nadie. Como su compañero y hermano, me encanta la pelea que sigue dando. Cuando está en la cancha... siempre es una amenaza".
James se pasó toda la serie marcando a uno de los jugadores de dos vías que ha tenido uno de los desarrollos más rápidos de la liga, el alero Jimmy Butler (Bulls). Pero incluso esa tarea integral quedó opacada en comparación con la manera implacable en la que James defendía a Wade cuando ambos estaban sentados detrás de un micrófono sobre el estrado después del partido del miércoles.
Casi parecía que Wade de alguna manera era una víctima, alguien que había sido cuestionado, ridiculizado, puesto en duda y mancillado debido a sus problemas de rodilla. Pero en realidad, los críticos y ciertos analistas de televisión no son el mayor problema ni el principal oponente de Wade en este momento.
Su cuerpo lo es.
Habrá noches como la del miércoles, cuando Wade se elevará por encima del dolor, hará caso omiso de las molestias y producirá lo suficiente como para recordarle a todo el mundo que todavía puede ser el jugador que era antes. Y habrá otros días en los que se sienta como una nuez, que se agrieta bajo el peso del dolor y las expectativas.
"Vi su mirada desde el principio de la práctica de tiros", dijo el entrenador del Heat, Erik Spoelstra. "Tenía los cordones atados, estaba listo para salir, con los protectores puestos. Él marcó la pauta. Cuando lo ves así, ya sabes que va a estar a la altura del desafío. No pone excusas".
Wade no puede garantizar lo que podrá aportar cada noche durante las finales de conferencia o más allá. Pero tendrá que tomar una decisión a cada paso del camino.
"Haces una de dos cosas", dijo Wade después de su segundo partido con más anotaciones en la postemporada. "Te quedas sentado y ves a tu equipo jugar, o te levantas y tratas de encontrar una manera de ayudar al equipo. En realidad no hay otras opciones. Esto no es la temporada regular. No tienes tiempo de tomarte 10 partidos para tratar de volver. Éste es el momento del año en que tratas de hacer todo lo posible".
Y a pesar de tener que lidiar con sus propias molestias personales, dio lo suficiente para ayudar al Heat a sobrepasar la suya. El centro del Heat, Chris Bosh, lo resumió muy bien el miércoles por la noche.
"Es como que estaba ahí agazapado, esperando", dijo Bosh sobre Wade. "Vio una oportunidad y se apoderó de ella. La tomó por el cuello y estampó su marca".
Ahora, Wade se reagrupará, se recuperará, descansará y guardará la esperanza de que su rodilla vuelva a responder cuando el Heat avance a la siguiente oportunidad.
Por Michael Wallace - ESPN Seguir @All_SportNews




