José De La Torre lo arriesgó todo y ganó.
De La Torre, un veterano de ligas menores de 27 años de edad, tomó la decisión más importante de su carrera cuando decidió acudir al llamado de Puerto Rico para el Clásico Mundial de Béisbol, abandonando por casi un mes los entrenamientos primaverales de los Medias Rojas de Boston y la lucha por un puesto en el roster de Grandes Ligas.
El lanzador, que había sido adquirido por Boston desde Cleveland -- por el jardinero Brent Lillibridge -- en julio del año pasado y luego firmado como agente libre de ligas menores, había lanzado bien en cinco apariciones como invitado fuera de roster en los entrenamientos primaverales.
Dejar los entrenamientos en medio de una cruel batalla por un puesto en un bullpen repleto de buenas opciones, no lucía como la mejor idea. Sin embargo, el tiempo, la suerte y, sobretodo, el desempeño del lanzador se confabularon para premiar al boricua con su primera convocatoria a las Grandes Ligas.
"Finalmente", dijo De La Torre a ESPNDeportes.com mientras señalaba la camiseta de Boston con el número 65 en la espalda. "Me he sentido muy bien, los muchachos me ha dado una gran acogida", dijo ante las cámaras.
De La Torre, que tenía efectividad de 1.56 en 10 partidos en Triple A, fue llamado por los Medias Rojas en el fin de semana. El derecho permitió dos carreras en una entrada contra Toronto el domingo, pero entonces abanicó a dos bateadores en un cero en la novena entrada el miércoles contra los Rays en Tampa Bay.
Para De la Torre, quien posee efectividad de 2.77 en 224 partidos durante una carrera de siete años en las ligas menores, su desempeño en el Clásico Mundial de Béisbol fue definitivo para convertirlo en una verdadera opción de relevar en las ligas mayores.
El derecho ponchó 12 bateadores y apenas transfirió uno en seis partidos (7.1 innings) para Puerto Rico, el sub-campeón del torneo.
"Creo que fue muy importante ya que ahí pude demostrar lo que puedo hacer conntra bateadores de Grandes Ligas y equipos del alto", dijo De La Torre. "El trabajo que hice me dió un empujón para llegar aquí, para que la gente reconociera lo que he hecho", agregó.
Mientras para De La Torre e Hiram Burgos, de los Cerveceros de Milwaukee, el Clásico Mundial sirvió para apurar su llegada a las ligas mayores, para otros puertorriqueños incluso funcionó como audición para conseguir trabajo, entre ellos el zurdo JC Romero, quien fichó un acuerdo de ligas menores con Washington.
"Gracias a Dios muchos tuvimos buena actuación, fue bueno para nosotros", dijo el lanzador.
El dirigente de los Medias Rojas, John Farrell, había dicho que usaría a De La Torre en múltiples entradas, principalmente temprano en los partidos. Pero el miércoles contra los Rays en Tropicana Field lo mandó para cerrar, un reto que el pitcher no desperdició.
"Estamos en una situación en donde todo el mundo tiene que contribuir rápido y los otros esperan mucho de uno", dijo De La Torre, quien dominó a José Lobatón a base de rectas, ponchó a Desmond Jennings con una dieta de sliders y a Kelly Johnson con un recital de curvas y cambios.
"El muchacho tiene recursos, pero más importante que todo, tiene corazón. Ese chiquito tiene agallas", dijo el bateador designado David Ortiz sobre su nuevo compañero.
"El slider es el pitcheo que me ayuda. Cuando estoy muy rápido, me sirve para tranqulizarme y marcar el ritmo del juego. Es mi pitcheo", dijo De la Torre.
Por Enrique Rojas - ESPNDeportes Seguir @All_SportNews




