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Se oscurece el panorama Lakers

La temporada regular llega al final y el sonrojo lagunero cada vez es mayor. Si había algo que faltaba en este año aciago para Los Angeles Lakers era comprobar cómo el equipo al que siempre miraron desde el retrovisor se puso por delante esta temporada sin pudor alguno. Los Angeles Clippers confirmaron su hegemonía no sólo en la ciudad, sino en una División Pacífico que han conquistado por primera vez en su historia tras derrotar a los Lakers 109-95 (4-0 en la serie) en una campaña para el recuerdo.

El panorama se oscurece para Mike D´Antoni y sus pupilos. Restan cinco partidos por delante en los que no se pueden permitir el lujo de la derrota mientras claman a los cuatro vientos por la recuperación de Steve Nash y Metta World Peace. Y es que el mayor problema con el que se enfrentan los laguneros es la nimia rotación de siete jugadores. Ésa está siendo la tónica de las últimas citas y de la campaña en general, donde la recuperación de algunos efectivos se unen con las recaídas de otros.

"Sabemos cuántos jugadores usan y queríamos seguir rotando", manifestó DeAndre Jordan tras el partido. "Tenemos una de las mejores bancas, si no la mejor, en la liga y queríamos seguir corriendo, cansarlos, hacer que nos tengan que marcar y hacerlos luchar todo el partido".

Dicho y hecho. No es lo mismo jugar un encuentro con siete jugadores que con 10 y un equipo de lo más profundo, un aspecto que marcó la diferencia en el juego entre Lakers y Clippers del domingo. La consecuencia directa fue la de otro partido más en el que Kobe Bryant se machaca hasta la saciedad, aunque esta vez no sirvió de nada.

El jugador acumula 185 minutos de 192 en los últimos cuatro partidos y frente a Clippers tan solo descansó durante los 39 segundos finales.

"Los Clippers jugaron bien", apuntó Bryant. "Convirtieron canastas muy complicadas y sus jugadores salieron de la banca para anotar a pesar de la oposición. Comenzamos el tercer periodo muy lentos. Hubo un par de faltas que no nos favorecieron con Pau (Gasol) y Dwight (Howard), que acabaron siendo canastas para ellos en el segundo tiempo y nos pusimos por detrás", comentó.

Los Clippers impusieron su ley en la zona de la pintura y agarraron un total de 50 rebotes, mientras que los Lakers no superaron los 36. Howard no estuvo afinado en este apartado y no pudo evitar que sus rivales estuvieran más afinados.

"Hicieron una buena labor atacando la canasta. Nos forzó a ayudar. Además tienen a esos hombres como Matt Barnes y Caron Butler que agarran rebotes también. Fue una noche dura", comentó Howard, dando la razón a las palabras de su compañero, Gasol.

"Hablamos de ello antes del partido. Los Clippers lograron 19 rebotes ofensivos en dos partidos. Tuvieron otro con 20 y hoy llegaron a los 16. Fue determinante en el partido, hay que controlar los rebotes. No se pueden permitir tantas segundas oportunidades", argumentó Pau.

El calendario que han de afrontar los laguneros en los próximos cinco encuentros es complicado y la obligación de ganar es imperativa. Los jugadores son conscientes y mientras aguardan las recuperaciones de Metta World Peace y Steve Nash piensan la manera de batir a equipos como San Antonio Spurs, Golden State Warriors y Houston Rockets, todos ellos en puestos de playoffs.

"Es difícil, pero hay que ajustarse a la realidad y eso es lo que estamos haciendo ahora", señaló Gasol. "No creo que nos cansemos si logramos conseguir los playoffs. Creo que sería alentador, quedan cinco partidos y tenemos que ganarlos todos para tener las mejores opciones", apuntó.

Sin margen de error, el martes y el miércoles tendrán dos juegos al hilo frente a Nueva Orleans Hornets en casa y Portland TrailBlazers fuera. Los Lakers no han sido capaces de vencer dos juegos consecutivos en días seguidos en toda la temporada. De repetir la situación, el panorama seguiría pasando de castaño a oscuro.


Por Gonzalo Aguirregomezcorta - ESPNDeportesLosAngeles