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La suerte de los Lakers depende, más que nada, de que ganen sus propios partidos.


La cosa está que arde en la Conferencia Oeste. Utah Jazz (41-37), Los Angeles Lakers (40-37) y Dallas Mavericks (38-39) se disputan la última plaza de unos playoffs definidos (para bien o para mal) para el resto de los equipos de la NBA.

Con la victoria por bandera, los tres planteles hacen cuentas y miran con lupa a sus rivales. Los tropiezos de unos mantienen vivas las esperanzas de los otros. Fallar es impensable y en este baile dramático por la octava posición hay varias llaves que abrirán las puertas de la postemporada.

De los cuatro encuentros que restan a Utah para finalizar la temporada regular, dos son contra los Minnesota Timberwolves de Ricky Rubio, plantel que a la postre acabará decantando la balanza de uno u otro lado mientras que unos Mavericks descolgados no pierden detalle del devenir de sus rivales. A Dallas le quedan dos compromisos de cinco frente a equipos que tienen los playoffs cerrados: Denver Nuggets y Memphis Grizzlies, al tiempo en que esperan la catástrofe de Lakers y Jazz.

Tanto los 'jazzeros' como los laguneros cuentan con sendos encuentros de altura frente a dos de los mejores planteles de la liga: Oklahoma City Thunder (Utah) y San Antonio Spurs (Lakers).

Con el margen de error reducido a la mínima expresión, los Lakers no dependen de sí mismos para sobrepasar a Utah, que mantiene una diferencia de medio juego con la ventaja en caso de empate y que están demostrando estar capacitados para dar guerra a equipos punteros. La importantísima victoria ante Golden State Warriors del domingo les hizo adelantar de nuevo a los laguneros, que cayeron frente a unos Clippers magistrales y también se verán las caras con sus vecinos de Oakland el viernes.

Lo que resta de calendario a Lakers es de todo menos alentador, aunque la recuperación de Metta World Peace, que comentó el lunes que está preparado para ayudar a sus compañeros en la cancha, y Steve Nash, que espera retornar esta semana, dan algo de luz a un final de infarto con tres encuentros clave que cerrarán la temporada regular: Golden State, San Antonio y Houston Rockets.

Pero antes, deberán afrontar una de esas situaciones nefastas para sus intereses esta campaña. Los Lakers jugarán partidos el martes y el miércoles (New Orleans Hornets y Portland TrailBlazers) en el que será la treceava ocasión en la que completan juegos en días consecutivos. Hasta el momento, no han sido capaces de vencer los dos partidos en ninguna ocasión esta campaña, algo que no sucedía desde la temporada 1957-58, es decir, hace 64 años.

"Es un buen momento para empezar ", comentó Kobe Bryant tras la práctica del lunes.

La necesidad de romper el maleficio en este tipo de partidos es vital para seguir pegados o adelantar a Utah, equipo que se medirá en dos ocasiones a los T-Wolves de Ricky Rubio. El discurso la semana pasada era el de que no había otra cosa más que hacer que ocuparse de sus asuntos, tal y como comentó Mike D´Antoni. A día de hoy, Utah va por delante de los Lakers y los propios asuntos laguneros dependen de lo que hagan los Jazz.

No hay duda, el octavo sembrado para la postemporada en el Oeste está al rojo vivo. Quedan 10 días para que todo se decida.


Por Gonzalo Aguirregomezcorta - ESPNDeportesLosAngeles