Los jugadores de Los Ángeles Clippers inscribieron sus nombres en letras doradas en la historia de la franquicia tras asegurarse su primer título divisional.
El categórico triunfo sobre Los Ángeles Lakers tuvo un valor agregado ya que fue el cuarto de la temporada sobre sus vecinos, efectivamente completando una barrida que nunca se había dado desde su mudanza a Hollywood.
"Estoy contento por los muchachos, por los fanáticos y por la organización", resumió el entrenador. "Ha pasado mucho tiempo. Había que ganárselo y siento que lo hicimos".
Para Blake Griffin, la corona del Pacífico fue la primera de su carrera profesional.
"Es algo que me importa porque es mi primera", indicó. "Al nunca haber estado en esa situación o no estar ni cerca mi primer año, esto significa mucho".
Con una mezcla de alegría y cautela, varios de los miembros de la plantilla mostraron su satisfacción.
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"Es la primera vez que sucede en la historia de la franquicia y queremos disfrutarlo pero sabemos que no es lo único que queremos", aseguró DeAndre Jordan.
Jamal Crawford resaltó que el acontecimiento no debe ser minimizado.
"Es un logro", opinó. "No queremos pasarlo por alto porque las últimas semanas nos estuvo costando. Creo que hemos tenido una gran temporada".
La tropa de Vinny Del Negro jugó sus mejores 48 minutos desde el descanso por el Juego de las Estrellas, si uno tiene en cuenta la calidad del oponente, la rivalidad y lo que estaba en juego.
Los de rojo, blanco y azul superaron un pasaje letárgico durante los primeros tres minutos de la partida, y una vez que tomaron el liderato nunca más voltearon.
Lo que más impresionó por parte de los Clippers es la tranquilidad con la que manejaron los vaivenes del cotejo. Esta vez más que nunca la diferencia de dobles dígitos entre ambos fue tangible. "Me gustó el tempo y el movimiento del balón", dijo Del Negro.
"Controlamos las pérdidas y tuvimos grandes actuaciones de muchos jugadores. DJ estuvo muy activo con 13 rebotes".
La energía de Jordan volvió a aparecer, y fue un grato recordatorio de la dimensión extra que adquieren los suyos cuando el centro tiene esa intensidad.
Gracias a su trabajo, los Clippers, un pobre equipo en los tableros, superó a los segundos mejores reboteadores de la NBA por 50-36. Además, Griffin y Chris Paul coincidieron en la cima de sus poderes por primera vez en varias semanas, ambos amasando dobles-dobles y siendo dominantes en ambos lados de la cancha.
"Encontramos la manera de ser agresivos, ofensiva y defensivamente", remarcó el armador. "Blake y yo marcamos la pauta desde temprano. Lo hablamos tras el juego y sabemos que cuando los dos jugamos así es mucho más duro vencernos".
La actitud de los pupilos de Del Negro fue una señal alentadora que sugiere que están listos para dejar las supuestas diferencias personales atrás y re-enfocarse en la meta principal.
"Hablamos de la intensidad en defensa", mencionó Griffin tras resaltar el aporte de todos. "Si nos anotan o si tenemos una desatención, de no quedarnos colgados en eso, solo salir a jugar y hacerlo con ritmo".
CLAVE LA BANCA
Tal como era de esperarse, la banca de los Clippers tuvo una gran influencia en el resultado final.
Al tanto de la injustificable decisión de Mike D'Antoni de usar una rotación de solo siete hombres, los suplentes angelinos se aseguraron de mantener y hasta elevar la intensidad, sabiendo que eventualmente los laguneros acusarían el cansancio.
"Sabemos cuántos jugadores usan y queríamos seguir rotando", confesó Jordan. "Tenemos una de las mejores bancas, si no la mejor, en la liga y queríamos seguir corriendo, cansarlos, hacer que nos tengan que marcar y hacerlos luchar todo el partido".
Las 36 unidades de la banca doblegaron la producción de Earl Clark y Antawn Jamison, los únicos relevos 'visitantes'.
También fue fundamental la actuación de Matt Barnes, quien defendió a Kobe Bryant sin prestarle atención a su conteo de faltas personales. El alero se fue expulsado a tres minutos del final, pero su energía fue instrumental para que el escolta de los Lakers enceste solo seis de sus 19 intentos.
Bryant, vale mencionar, jugó 47 minutos y 20 segundos, ante la ausencia de Steve Nash y Metta World Peace.
Crawford también se lució, y 11 de sus 20 puntos llegaron en un pasaje crucial del segundo cuarto. Fue allí cuando los Clippers se apoderaron del partido.
LAKERS, COMPLICADOS
Otra fuente de satisfacción para los Clippers fue haberles complicado la clasificación a los Lakers. La derrota de los laguneros le da ahora la chance a Utah Jazz de recuperar el octavo puesto en la Conferencia Oeste.
Eso, en conjunto con la primera barrida a los 'primos' desde la temporada 1974-1975 (en esa época eran conocidos como los Buffalo Braves), les dejó un dulce sabor en la boca.
"Siempre es bueno barrer a un rival divisional y a un equipo del Oeste", dijo Griffin. "Estoy orgulloso de que cada victoria la conseguimos de una forma diferente. Algunas fueron palizas y ni tuvimos que jugar el último cuarto. Otras las tuvimos que sufrir. Este juego tuvo un buen ritmo en todo momento".
Los Lakers necesitan ahora ganar sus cinco citas restantes, ya que puede que una marca de 4-1 no les alcance.
Sin dudas, una realidad muy distinta a la de los Clippers, que se encuentran en el mejor momento de su historia.
Por Rodrigo Azurmendi - ESPNDeportesLosAngeles
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