En el estadio Olímpico de Turín, Juventus le ganó de visitante a Torino por 2 a 0, gracias a los goles de Arturo Vidal y Claudio Marchisio. Un éxito que le permite a la Vieja Señora sumar 80 puntos y, en primera posición, ponerse a apenas uno desde el Scudetto.
Los granates, por su parte, se quedaron con 36 unidades y siguen decimosextos, pero ahora con apenas cuatro distancias de ventaja respecto a la zona descenso, lo que significa que empieza a estar en apuros.
Fue un match muy intenso y emocionante sobre el plano anímico, pero la mucha tensión de un clásico y la torrencial lluvia, que cayó en Turín desde el primero hasta el último minuto del desafío, determinaron que el espectáculo no estuviera tan bueno también sobre el plano técnico.
Jugó bien Torino, con mucha atención táctica y gran ritmo, a pesar de la cancha muy pesada, pero la Vieja Señora no le concedió casi nada y, con lo mínimo, logró rozar el 1 a 0 en algunas ocasiones.
Así, la primera etapa se cerró con tres excelentes chances para los bianconeri y una para los granates, pero la visita se vio parada por una mala gestión de Vucinic de una contra, un cierre de Glik sobre la línea (en una ocasión "múltipla" para la Juve) y un off-side, mientras que Torino chocó con Buffón, autor de una gran atajada para sacar un disparo poderoso de Santana.
En el complemento se vieron aún menos ocasiones, porque el juego se trabó mucho y los equipos se vieron bastante cansados. Hubo que esperar, en efecto, a siete minutos desde el final para vivir una buena emoción, cuando Cerci logró (finalmente) escaparse por derecha y puso el centro, que Jonathas no logró alcanzar por cuestión de milímetros, cómplice también una evidente agarrada de Bonucci que los referís no cobraron, fallando.
Juventus reaccionó al susto atacando y enseguida creó una chance clarísima, con un centro que Pogbá desvió con una volea a quemarropa, sin pero encontrar la justa puntería. De todas maneras, hubo que esperar poco para ver el 1 a 0, que llegó cuando el partido parecía destinado a un empate sin goles.
El gol no podía que llevar la firma de Vidal, goleador número uno de este equipo: en la ocasión, el chileno recibió al 41º el balón a unos 25 metros desde el arco rival, controló con el pecho y sacudió un gran derechazo y la metió en el ángulo bajo a lado del poste a la derecha de Gillet.
El Toro perdió los nervios y no logró reaccionar con frialdad y eficacia. Glik se llevó la segunda amarilla, que dejó a su equipo con hombre de menos, y más tarde Marchisio resolvió una mezcla sobre el final, ya en minutos de descuento, para meter el 2 a 0 que equivale a una pena excesiva para los granates, por cuanto hicieron en los 90 minutos.
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