El traspiés de los Angeles Lakers (36-35) ante Golden State Warriors (41-31) complicó mucho las aspiraciones de los laguneros de alcanzar la sexta plaza, ésa que evite a dos huesos como San Antonio Spurs u Oklahoma City Thunder. De hecho, la problemática vuelve a ser la misma que azotó al equipo allá por enero, cuando las derrotas se contaban con las dos manos: ¿Se puede, o no se puede?
El panorama actual se oscurece, las distancias con los de arriba cada vez son más amplias mientras que se acortan a marchas forzadas con los de abajo. Los cuatro juegos y medio de diferencia con los Warriors se antojan lejanos a falta de 11 partidos por disputar, algo que sucede también con Houston Rockets (39-31), que están a tres partidos y medio. Los angelinos cierran la temporada regular frente a los texanos y las dudas de cómo llegarán a ese momento cada vez son más agudas.
La lucha por la octava plaza está al rojo vivo y las llamas ya están llegando al cuello de los laguneros. Utah Jazz se encuentra a un juego de diferencia y con el factor empate a su favor después de haberse hecho con la serie. Pero otro actor aparece en escena, un secundario cansado de estar en la retaguardia y con ganas de pasar al frente de ataque, Dallas Mavericks (34-36).
Su balance de 9-4 durante el mes de marzo les ha hecho ganar enteros en la clasificación y ya son serios aspirantes a sacar tajada de su buen momento para seguir escalando hacia la octava plaza. La franquicia de Mark Cuban acecha a pasos agigantados al tiempo en que los Lakers acumulan tres encuentros perdidos al hilo.
Las recuperaciones de Kobe Bryant y Pau Gasol no ha dado sus frutos. El español está sufriendo la falta de ritmo y la defensa sufrió en los últimos partidos. En ataque, apenas está contando con opciones de lanzamiento (5-18) en los últimos dos partidos en los que logró 11 puntos en ambas citas. La Mamba Negra no pudo echarse el equipo a las espaldas a pesar de sus 57 puntos en ambos encuentros y los aciertos de otras remontadas quedaron aparcadas momentáneamente. El jugador acabó abandonando la cancha poco antes de que sonara la bocina final en un gesto de impotencia que no demostró en vestidores cuando respondió con sarcasmo una pregunta sobre si temía no ir a playoffs.
La imagen mostrada en Oakland ante los Warriors fue la de un equipo agotado incapaz de frenar a planteles atléticos. El maltrato psicológico de una campaña en la que siempre se creyó (y se cree) en la postemporada está cayendo de la peor manera posible: con desazón.
Desazón por la mala suerte generalizada, la de las lesiones, la de los tropiezos injustificados, los permisivos con las remontadas de su rivales y las incontestables como la del lunes. La cuesta se empina en la lucha por los playoffs y la pelota está en el tejado de los Lakers, que todavía pueden decir que dependen de ellos mismos.
Aunque, ¿por cuánto tiempo? Y si llegan a la primera ronda, ¿serían capaces de avanzar? ¿Encontrarán su identidad al final de la campaña? ¿Reaparecerá la mejor versión de Kobe? ¿Se entenderán Gasol y Howard? ¿Seguirán cayendo lesionados los jugadores?
Demasiadas preguntas para tan poco margen.
Por Gonzalo Aguirregomezcorta - ESPNDeportesLosAngeles Seguir @All_SportNews




