Quizás por la atención, merecida, que recibe Kevin Durant a diario por sus proezas anotadores, y también un poco por la ya obsoleta reputación que lo acompaña, la gran temporada de Russell Westbrook está pasando un tanto desapercibida.
En su quinta temporada el armador oriundo de Long Beach, California aumentó aún más su superlativo nivel y ha sido una de las grandes razones por las que Oklahoma City Thunder apenas ha notado la ausencia de James Harden.
Siempre criticado por ser un cañonero de poca conciencia, y además por jugar la posición de John Stockton y Magic Johnson de una manera poco convencional, Westbrook parece ir encontrando el equilibrio justo entre anotar y distribuir y eso lo hace aún más peligroso.
El domingo ante Los Angeles Clippers, el armador tuvo una actuación dominante, sobre todo en los momentos más cruciales de un partido, como lo son el comienzo y el final.
Sus 17 puntos en la primera mitad fueron clave para que los dirigidos por Scott Brooks se encaminaran hacia un desenlace que olía a paliza.
Tal fue su control sobre la duela que obligó a Vinny Del Negro a desempolvar una estrategia poco usada por estos días en la NBA: la marcación en zona.
"No podíamos controlarlo en el pick and roll y estaba llegando mucho al canasto", resumió el entrenador angelino.
La ficha final lo vio terminar con 29 unidades, 10 asistencias, seis rebotes y un robo en poco más de 40 minutos de juego. Ese tipo de número se ven poco, y son difíciles de conseguir para cualquier mortal no llamado LeBron James.
Además, su crecimiento se ve en varias facetas del juego. Es sabido que es un anotador virtualmente imparable, pero su capacidad de liderazgo está floreciendo.
Por ejemplo, Westbrook aclaró la importancia de generar pérdidas y hacer daño desde el comienzo, sobre todo contra un gran equipo en un recinto complicado.
"Es muy importante, sobre todo al comienzo [del partido] en la carretera", explicó. "Hicimos un buen trabajo de sacar a la afición del partido y eso te da la oportunidad de ganar".
Luego de la furiosa remontada de los Clippers, y con el STAPLES Center a punto de explotar, parecía que la victoria se les escaparía de las manos a los visitantes.
Un triple de Jamal Crawford puso el marcador 100-99 para los locales y en ese preciso instante Brooks pidió tiempo muerto y decidió confiarle la bola más candente del partido al número 0.
"Tengo que darle mucho crédito", confesó el timonel. "Juntó a los jugadores. Hubo buen diálogo con todos sus compañeros e hicimos las jugadas al final del partido. Esas tres o cuatro jugadas fueron planeadas y él se aseguró que las ejecutemos".
Solo cinco segundos tardó Westbrook en encarar el canasto, y su velocidad y determinación fueron demasiado para una defensa extenuada luego de una segunda parte brillante.
Esa bandeja fue un puñal al corazón de los Clippers, quienes se quedaron sin reacción. Luego, y por si fuera poco, el armador encontró a Serge Ibaka bajo el canasto para una jugada de tres puntos y luego liquidó el pleito con un lanzamiento desde 16 pies sobre la línea de base.
"Nos dijo que siguiéramos jugando", contó Durant. "Todos estábamos tranquilos luego de que ellos tomaran la ventaja. Nos dijimos 'hay que sobrellevar la tormenta' y nos pudimos recuperar. Somos muy perseverantes y superamos muchas cosas durante el juego y todos mantuvieron la compostura. Ahí Russell llegó y metió un tiro importante atrás de otro".
Y así es como Westbrook va acallando las voces críticas, dejando que su juego y sus compañeros hablen por él.
Esta temporada además ha aumentado sus promedios de asistencias (de 5.4 a 7.9), porcentaje de tres puntos (31.6 a 34.2 por ciento) y rebotes (4.6 a 5.2), además de intentar un tiro libre más por noche y mantener intacto su número de pérdidas a pesar de un rol más prominente sin Harden.
Es hora de dejar de dejar de subestimarlo.
Por Rodrigo Azurmendi - ESPNLosAngeles Seguir @All_SportNews




