El Manchester United aún debe disputar nueve partidos de Premier esta temporada, pero ya acaricia el vigésimo título de liga de su historia tras ganar el sábado con comodidad al modesto Reading (1-0) y abrir una brecha aparentemente insalvable de 15 puntos con sus vecinos del Manchester City.
Los del italiano Roberto Mancini, con el argentino Sergio Kun Agüero apartado por lesión, fallaron ante un Everton que lucha por meterse en puestos europeos (2-0) y dejaron atrás las pocas opciones que conservaban de plantar cara a los Diablos Rojos y reconquistar el título.
Tras el golpe moral que supuso para el escocés Alex Ferguson y los suyos la eliminación de la UEFA Champions League a manos del Real Madrid el pasado 5 de marzo, el "Teatro de los sueños" celebró esta tarde el tanto del inglés Wayne Rooney en el minuto 21 como si hubiera marcado en una final.
Los locales no necesitaron forzar la máquina ante el Reading, el equipo más goleado del torneo, que solo ha ganado un encuentro fuera de casa hasta ahora.
Los visitantes quedaron arrinconados en su área nada más comenzar el duelo y a duras penas lograba tapar los espacios por los que trataba de colarse el United.
En uno de los arranques de los Diablos Rojos, el inglés Rio Ferdinand avanzó en vertical hacia el área y culminó su jugada personal con una asistencia a Rooney, listo en el interior del área para descargar un derechazo sobre la meta del portero Stuart Taylor que acabó en la red.
Con ese tanto tuvo suficiente el United: el resto de la historia del encuentro se limitó a los intentos del holandés Robin Van Persie por avanzar en la tabla de goleadores de la Premier (es segundo, con tres menos que el uruguayo Luis Suárez, que lleva 22).
Lo probó a balón parado, de jugada personal y hasta de media chilena al filo del minuto noventa, pero en esta ocasión no logró su objetivo.
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