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Los Chicago Bulls le recordaron al mundo, y en especial a Miami Heat, lo duros que son


Hubo un revival en el United Center y no tuvo nada que ver con El Regreso.

Tal como se esperaba, la predicción de Twitter del rapero Waka Flocka Flame sobre un regreso de Derrick Rose probó ser inexacta. Lo único que regresó en esta noche de marzo fue el enorme sentido de orgullo de los Bulls y esa sensación que alguna vez fue conocida de extinguir el fuego del Miami Heat (al menos en temporada regular).

La atmósfera estuvo inusualmente cargada para ser un partido de temporada regular. No sucede todos los días que podamos ver a los Chicago Bulls ganando su tercer partido consecutiva, igualando un muy triste punto más alto de la temporada, y logrando un puesto en los playoffs, ¿verdad?.

Para eso es que vinieron todos, ¿no? No para ver el destino de la épica racha ganadora de 27 partidos del Heat.

"Tenemos nuestra racha encaminada", dijo un sonriente Luol Deng después del partido. "Si no hubiesen 12 partidos todavía en el calendario, quizás iríamos a buscar nuestra racha de 27 ó 28".

Deng estaba bromeando, tal como se encargó de señalarlo. Pero se contentó de poder hacer esa broma.

En algún momento, los Bulls rara vez perdieron a medida que acumularon el mejor récord de la liga en las últimas dos temporadas.

Pero con la ausencia de Rose extendiéndose ahora a 70 juegos, y luciendo más y más como una temporada perdida para el viejo JMV, los diezmados Bulls (39-31) encontraron una felicidad momentánea, y cierta validación, al romper la famosa racha ganadora de Miami con una aplastante victoria de 101-97 el miércoles por la noche.

Para el entrenador de los Bulls Tom Thibodeau, éste fue apenas otro juego, otra oportunidad para recordarle a sus jugadores que no salteen pasos mientras tartan de hacer que su cabeza explote cada unos pocos minutos.

"Honestamente, el tipo es el mismo en cada partido", dijo Deng.

Por eso, claro, Thibodeau dijo que la racha del Heat simplemente "levantó entusiasmo en los medios", pero no en su equipo. Pero ese no fue el caso.

Terminar la racha ganadora de cualquier equipo siempre es un objetivo, pero los Bulls consideran al Heat como su mayor rival, aún cuando no es recíproco.

"Sabíamos que éste era un partido grande", dijo Deng. "Hay muchos reporteros en este vestuario que yo no he visto nunca antes, por eso supe que era un partido grande enseguida".

Tal como se esperaba, mientras James se quejaba de faltas duras, en general el Heat no parecía afectado adversamente por la derrota, tratando de engañar a los reporteros diciendo que nunca les importó de cualquier modo. Los reporteros de Miami, cansados de tanta alharaca, abrieron cervezas en la sala de prensa. "¡Salud, por los Bulls!".

El desafío a la racha de Los Angeles Lakers de 1971-72, en 33 partidos consecutivos, ha terminado. No se hablará más sobre cómo los Heat se comparan con los Bulls del 1995-96.

Fanáticos del básquet de los Estados Unidos, pueden enviar flores al Berto Center, a la atención de Tom Thibodeau. A él le gustan los arreglos florales primaverales.

"Simplemente estoy feliz de que haya terminado", dijo Taj Gibson. "Hubo mucha presión esta noche. Se sintió como un juego de playoff o de campeonato. Esa era la sensación por lo que escuchábamos hablar sobre este partido".

Con los Bulls sintiendo la ausencia de Joakim Noah y Marco Belinelli, junto al siempre lesionado Rip Hamilton, y obviamente Rose, ciertamente pareció como si la racha del Heat continuaría durante un partido más.

Los medios nacionales llegaron para ver al Heat aplastando a un equipo lleno de lesionados como los Bulls. Los fanáticos llegaron para comprar muñequitos de Rose y gritarle groserías a James.

Quizás algunos de nosotros fuimos para escribir un elogio a los Bulls: Muerte por Rosefixia.

Lo que obtuvimos fue una atmósfera digna de un partido de playoffs con un básquet digno de los playoffs. Faltas fuertes, básquet emocionante.

¿Qué tan físico fue este partido? Las estadísticas de los Bears le dieron a Hinrich 14 tackles. Hey, alguien tiene que atraparlos ahora que Brian Urlacher se ha ido.

James, un ex receptor de primer nivel en la escuela secundaria, no estaba simplemente disfrutando del brillo del partido, ni tampoco de su falta flagrante en el último cuarto.

"Antes que nada, Kirk Hinrich en el primer cuarto básicamente me agarró con las dos manos y me llevó al piso", le dijo un perturbado James a los reporteros. "Y en la última, Taj Gibson me pudo atrapar por el cuello y llevarme al piso. Esas no son jugadas del básquet. Ha estado sucediendo todo el año y he logrado mantenerme con la sangre fría. Pero ya me está afectando un poco".

Luego, se le preguntó a Bosh qué equipos juegan tan físicamente como los Bulls.

"Todos", dijo. "Cada equipo contra el cual jugamos es básicamente lo mismo. Le sacamos lo mejor a todos. Algunos días ganamos, otros perdemos".

Fue Deng quien guió a los Bulls con 28 puntos, siete rebotes y cinco asistencias en 44 minutos con 27 segundos. Fue Carlos Boozer, quien a pesar de sus flaquezas jugó duro en la pintura con 21 puntos y 17 rebotes, y fue el ascendente escolta Jimmy Butler el que podría haber sido la clave con 17 puntos, cinco asistencias y un final de alley-oop brillante.

Pero quizás el verdadero corazón de esta victoria de los Bulls fue Hinrich, quien molestara tanto a James.

El veterano escolta solamente encestó 3 de 10, y tuvo varios lanzamientos desviados como pelotas de vóley, pero tuvo seis asistencias y dos enormes momentos definitorios del partido: encender a la multitud con ese pseudo-tackle de James mientras intentaba provocar una arremetida y sacarle la bola de la mano a Bosh cerca de la canasta del Heat hacia el final del último cuarto, lo cual llevó a un contraataque y desmintió un posible "chequeo del Heat".

Hay una razón por la cual los Bulls aman a Hinrich y querían tenerlo de regreso.

"Kirk es uno de los tipos más duros que conozco", dijo Gibson. "Tiene mucha soltura todos los días en la práctica. Es un auténtico veterano. No le teme a nada. Siempre está en el medio, especialmente ante jugadores grandes. Le hace switch a los centros. No le importa nada. Es uno de esos jugadores".

Deng comparó la falta de Hinrich a las faltas de Terry Gannon sobre Clyde Drexler en el partido de campeonato de la NCAA de 1983, recientemente relatados en un documental de "30 de 30".

"Kirk fue a la carga y no lo dejó salir disparado, lo aferró", dijo Deng. "Ese es Kirk. Y en la jugada de Bosh se vio que podría dar su propio cuerpo para ganar un partido".

Mientras la racha del Heat estaba en sus oídos, Gibson juró que los Bulls estaban más preocupados con el modo en que el Heat ganó en Chicago el 21 de febrero, con una paliza de 86-67 durante la mala racha de los Bulls.

"Realmente no nos gustó la manera en que nos derrotaron en nuestro terreno la última vez", dijo Gibson. "Queríamos salir y jugar nuestro propio juego. Una vez que el juego llegó, los muchachos estaban entusiasmados. Sabíamos que hacer. No se habló mucho. Los chicos entendieron que había que salir y jugar duro y recibir faltas duras".

Chicago se enamoró de los Bulls en los últimos dos años debido a las jugadas heroicas de Rose, pero también debido a juegos como este. Este no ha sido siempre un equipo fácil de querer, gracias a las múltiples lesiones y la falta de rachas ganadoras. Pero durante una noche, los Bulls lucieron como asesinos de gigantes y la multitud los trató como héroes conquistadores.

Una noche no transforma una temporada. Con 12 partidos en juego, los Bulls esperan que este haya sido el comienzo de un final respetable. Y uno nunca sabe, quizás Rose, quien dijo que espera la palabra de Dios para comenzar a jugar con su rodilla reparada quirúrgicamente, vea esta victoria como intervención divina.


Por Jon Greenberg - ESPNChicago