En la gran mayoría de los casos, uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo deja ir.
El actual entrenador del Miami Heat, Erik Spoelstra se encuentra en una situación en la cual no puede ganar. Si el equipo gana, en la mente de los fans, será a pesar de su presencia, mientras que si pierde, será exclusivamente su culpa.
"Cuando estás en un equipo con LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh, la gente piensa que simplemente tienes que quitarle la traba al gimnasio y eso es todo", enfatizó el alero Shane Battier. "A no ser que gane 11 títulos como Phil Jackson, nadie le dará crédito fuera de este vestidor. Así funciona nuestra cultura y nuestros medios hoy en día".
Es como ser el agente encubierto que nunca recibe el crédito. No todo ser humano está construido para dejar el ego de lado y saber convivir con esta situación.
Spoelstra ciertamente está preparado.
Hay quienes piensan equivocadamente que el trabajo le cayó en su falda, y simplemente estuvo en el lugar indicado en el momento adecuado.
Nada más lejano a la verdad.
Spoelstra fue el coordinador de video de la franquicia durante 13 temporadas, un cazatalentos y un entrenador asistente antes de recibir el trabajo de sus sueños en el 2008.
Pat Riley siempre ha admirado su ética de trabajo, y la dedicación del meticuloso Spoelstra ha pagado dividendos.
En su primer año, Spoelstra terminó con récord de 43-39 y en su segunda campaña culminó con registro de 47-35. A la siguiente temporada, llegó LeBron James, y el resto es historia.
Pero el camino no fue tan sencillo, como la gente piensa.
En esa primera campaña con "Los Grandes Tres", el Heat comenzó con récord de 9-8, y toda la ciudad quería despedirlo en el acto.
Spoelstra nunca entró en pánico y siguió haciendo su trabajo. Cuando más tarde perdieron la final de la NBA ante los Dallas Mavericks, volvieron a pedir su cabeza.
La sombra de Riley, quien ya había tomado la batuta cuando estaba Stan Van Gundy, seguía latente, y la prensa local pensaba que era él eslabón faltante para que el Heat logre un nuevo campeonato.
Spoelstra nunca entró en pánico, y Riley lo respaldó. "No me gustaría estar en sus zapatos", admitió Dwyane Wade. "Las expectativas son altísimas y no es sencillo ganar un título".
Con esa tranquilidad en momentos difíciles, como cuando el propio Wade le faltó el respeto tras pegarle un "topetazo" en pleno partido, Spoelstra se ganó la confianza de sus dirigidos.
Ahora bien, tampoco les voy a mentir y decir que Spoelstra no tiene un trabajo de ensueño. Todo entrenador pagaría una fortuna por tener el equipo del entrenador del Heat, pero eso no quiere decir que sea sencillo.
Manejar egos es bien complicado, y aunque con altibajos, Spoelstra lo ha hecho prácticamente a la perfección.
No es la persona más carismática, pero en sus palabras, "un entrenador debe transmitir seguridad".
El Heat la necesitó cuando estaba 1-2 abajo ante los Pacers en postemporada enfrentando un duro encuentro como visitante.
LeBron James compró el proyecto y está jugando el mejor baloncesto de su vida, ya con el peso del mundo alejado de sus hombros tras ganar ese primer y elusivo campeonato en su carrera.
"Es uno de los mejores entrenadores de la NBA", sentenció James. "Es así de simple".
Spoelstra dirigió el Juego de las Estrellas por primera vez en su carrera esta temporada, y su equipo ha ganado 20 partidos en fila y posee el mejor récord de la NBA.
El récord de 33 victorias consecutivas que lograron los Lakers en 1972, corre peligro, sobre todo si Miami sigue jugando como lo ha hecho últimamente.
En su joven carrera, Spoelstra ha llegado a dos Finales de la NBA, y ha ganado una.
Pero los éxitos no son suficientes para evadir las críticas. Tampoco lo fueron para Phil Jackson en su momento.
Los cínicos creían que Jackson ganó sus títulos por contar con la fortuna de dirigir a Michael Jordan, Scottie Pippen, Shaquille O'Neal y Kobe Bryant entre otros.
Hoy con 11 campeonatos, nadie discute su grandeza y es considerado ampliamente el mejor entrenador de todos los tiempos.
Jackson ganó su primer título a los 45 años; Spoelstra tiene 42. No estoy diciendo que Spoelstra iguale al Zen porque sería irrespetuoso. Simplemente que merece más crédito del que le están dando.
"Mientras el equipo siga ganando, no me preocupo por los elogios personales", concluyó Spoelstra.
Por ahora, Spoelstra seguirá estando en las sombras, pero con el paso del tiempo, probablemente cuando ya no esté en Miami, reconocerán su gran labor.
Spoelstra tuvo la fortuna de toparse con un equipo como el Heat, pero Miami también tuvo la suerte de encontrarse con Spoelstra.
Por Sebastián Martínez Christensen - ESPNDeportes Seguir @All_SportNews




