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Denver Nuggets, el equipo más temido de la Conferencia Oeste


George Karl no está al tanto de cuánto es la población de la ciudad que alberga a los Denver Nuggets y posiblemente ni le importe demasiado si el Pepsi Center se llena a capacidad durante sus juegos como locales.

Lo que sí ha tenido bien claro el entrenador de los Nuggets a la hora de armar su estrategia es de la altura sobre el nivel del mar en la que descansa esta ciudad.

Los que recuerdan las clases de ciencia en la secundaria habrán escuchado que a mayor altura, menos denso es el oxígeno en la atmósfera, y este factor le crea un problema a los que vienen a hacer un ejercicio aeróbico a un lugar que está a una milla de elevación.

Igualmente, quienes entrenan, viven y hacen ejercicio en la altura tienen más resistencia y capacidad aeróbica cuando bajan al nivel del mar que el resto de los mortales. No es casualidad que el principal centro de entrenamiento del equipo olímpico de Estados Unidos esté en Colorado Springs, y que los mejores corredores de fondo sean kenianos y etíopes.

Karl, quien dirige al conjunto del "Mile High City" desde 2005, sabe muy bien esto. Y su equipo pone a prueba la condición física de sus oponentes noche tras noche, particularmente cuando juegan en la casa.

Estos factores ayudan en la medida de que uno trate de imponer ese tipo de juego que afecte el rival y hay quienes lo hacen y hay quienes no. Utah tiene una gran altura, pero no le saca provecho y juegan un baloncesto más atemperado. Por eso, uno nunca ha escuchado la altura de Utah como una variante que cambia el juego a favor de ellos. Denver, sin embargo, se ha convertido en un problema para el rival, que sabe que va a tener que jugar en la altura y que va a tener que correr.

La altura conlleva un tiempo de adaptación y los equipos que juegan allí, van una noche y se van, por lo que no tienen esa ventaja. A veces no se convierte en un factor en playoffs, porque el rival ya juega más noches en la cancha y tiene tiempo para aclimatarse. Si es un equipo que le gusta correr la altura no se va a convertir en un factor. Por eso hemos visto en años anteriores que Denver ha tenido mucho éxito en la serie regular y no han podido traducir ese éxito en la postemporada, cuando el rival puede atemperarse a las condiciones adversas.

Contrario al Miami Heat y a otros equipos, Denver no construyó sus posibilidades alrededor de una superestrella, sino que encontraron una identidad y han sabido trabajar hacia ella. De hecho, salieron del gran jugador que tenían (Carmelo Anthony) y no hay una figura destacada noche tras noche, sino que comparten el ataque; nadie sabe quién va a dar el golpe en determinado momento y eso hace que Karl disfrute mucho este equipo. Ningún jugador promedia más de 17 puntos por partido (Ty Lawson es el líder con 16,9), aunque seis están por encima del doble dígito.

Ese es el mensaje que Karl le ha llevado a su equipo. En los tiempos de Carmelo, la bola tenía que pasar por sus manos en todo momento, pero en esta versión, dentro de su juego dinámico no hay una superestrella. Hace un par de meses, le preguntaron cómo pensaba ganar sin estrellas y él respondió que los equipos no necesitaban una estrella predeterminada, sino que estas iban saliendo según el equipo se iba redondeando. Argumentó que un equipo jugando junto y anotando más que el otro iba a ganar tuviera o no tuviera estrellas.

Para eso, los Nuggets tienen un equipo bien profundo, y Karl ha abrazado la idea de utilizar todo ese personal con un sistema específico, que es el de correr en cada posesión e ir desgastando al rival. Sabemos que ese estilo de juego es mortal para el oponente cuando juegan en Denver, pero a la misma vez lo han usado con igual éxito cuando van de visitante. Para mantener la carrera, tratan de rotar muchos jugadores e imponerse con la defensa, que es lo que les permite correr.

No te engañes con las estadísticas: los Nuggets están número 24 en puntos permitidos por partido (101.0), pero defienden. Si bien es cierto que anotan muchos puntos (105,9 por partido) y el rival también, no es porque tengan una mala defensa, sino porque juegan un partido de altas posesiones. Pero están en la línea de pase, cortan mucho balón y defienden muy bien el área de la pintura, como lo indican sus 45,1 rebotes por partido, segundos en la NBA.

En este proceso, Andre Iguodala debe recibir mucho crédito por la transformación de los Nuggets. Denver siempre corrió, pero no podía desarrollar este juego al máximo porque no era un gran equipo defensivo. Iguodala, adquirido en el cuádruple cambio que llevó a Dwight Howard a los Lakers y a Andrew Bynum a Filadelfia, es el jugador estrella al que no le importa anotar muchos puntos, sino que impone su sello defensivo y su actitud en un lado de la cancha y sin importar los puntos que anote, nunca descuida el lado defensivo.

Encontrar la identidad del conjunto y abrazarla les permitió a los Nuggets buscar a los jugadores que encajan en esta. Los equipos se arman según los gerentes y las circunstancias te los van dando. Así, va adquiriendo ciertas peculiaridades y entonces el coach va pidiendo traer jugadores con esas características para complementar lo que tiene. No regalaron a Carmelo Anthony, por el que recibieron a Danilo Galinari, Timofey Mozgov, Kousta Koufos y Wilson Chandler, jugadores que complementaron al equipo más que de lo que Carmelo podía hacer solo.

No debe sorprender, por ejemplo, que hayan 'drafteado' a Kenneth Faried, que es un muchacho que corre la cancha, que no está preocupado por los números, que defiende y rebotea y que casi todos sus puntos vienen en clavadas de remate.

El caso de Andre Miller hace un contrasentido en ese juego, pero no deja de ser útil a Karl. Recuerden que Miller es un veterano de 36 años, que nunca fue muy rápido y en este momento de su carrera lo es menos, pero que luce porque primeramente es un cambio de paso con respecto a Ty Lawson. Cuando entra a juego puede calmar un poco el paso, puede jugar como armador principal junto a Lawson de escolta y si bien no lleva la bola por tierra a toda velocidad como Lawson, es muy bueno empujando la bola, por lo que puede fomentar el paso rápido del equipo.

Con Carmelo Anthony, los Nuggets llegaron a la final de la Conferencia Oeste en 2009. Está por verse qué hacen sin una superestrella en 2013, pero por ahora, son el terror de la conferencia con su juego de altura, a una milla arriba y en el nivel del mar.


Por Carlos Morales - ESPNdeportes