Pages

Cuando el amor se hizo odio: La historia de Dwight Howard.


La última vez que Dwight Howard pisó el Amway Center de Orlando fue el 19 de abril, día en que se le diagnosticó una hernia discal que le mantuvo lejos de las canchas durante seis meses. Hasta ese momento, la historia de Howard y Orlando Magic fue una montaña rusa plagada de tantos éxitos como momentos para el olvido.

Howard era un joven recién salido del Instituto cuando recaló en los Magic. Decidió saltarse la Universidad e ir a la NBA por la vía rápida como hiciera su ídolo, Kevin Garnett, 10 años atrás. La envergadura que poseía comenzó a dar sus frutos y su primer año en la franquicia ya rompió varios récords: fue el primer novato que no pasó por el básquetbol universitario y salió de titular los 82 partidos de la temporada (algo que repitió en las dos campañas posteriores), el más joven de la NBA en lograr un doble-doble durante la temporada regular además de ser capaz de alcanzar el tercer puesto de Novato del Año. Era el año 2005 y a Howard todavía le quedaba mucha tela que cortar.

Gracias a su liderazgo y buen hacer sobre la cancha, en 2007 logró meter al Magic en playoffs por primera vez desde 2003, lo mismo sucedió en 2008 (cuando la franquicia logró su primer título de División en 12 años), una gesta que se repitió el año siguiente con un Howard que se erigió como el más joven en lograr ser el Jugador Defensivo del Año, unos honores que logró en dos ocasiones más (2010 y 2011).

El camino estaba plagado de rosas, pero sus desavenencias con Stan van Gundy en la segunda ronda de los playoffs de la campaña 2009-2010 no tardaron en llegar. El jugador cuestionó públicamente al coach y, con el ego herido, se mostró detractor de un sistema en el que el centro no era tan participativo. La fiera de los Magic afiló sus uñas y empujó a su equipo a las primeras Finales de la NBA en 14 años frente a Los Ángeles Lakers, franquicia que quebró el sueño de Howard y que a la postre acabó adquiriéndolo.

LA RELACIÓN SE DETERIORA
El jugador ya no consideraba a Orlando como su fiel novia y las dudas comenzaron a deteriorar la relación. A pesar de que sus números seguían siendo destacados, el equipo no logró mantener el ritmo de las temporadas regulares anteriores y sucumbió ante el poderío de unos Miami Heat nacientes que les arrebataron su hegemonía en la División Sureste. Howard nunca escondió su frustración luego de caer en la primera ronda de playoffs y comenzó a culpar a la gerencia de no estar gestionando a un equipo capaz de lograr un anillo de campeón, algo que el centro siempre tuvo entre ceja y ceja.

Sus desplantes a Van Gundy seguían siendo la tónica general, y la temporada pasada, con una NBA mermada por el 'lockout', su descontento fue a más. Howard aireó sus deseos de marcharse a otra franquicia (Nets, Dallas Mavericks o los mismos Lakers). Ahí colmó la fidelidad ciega de una afición siempre entregada a sus estrella y que le reía las gracias como a su hijo pródigo. Como el propio jugador ha destacado en más de una ocasión, pecó de inocencia en el circo mediático que formó en cuanto a su futuro y su imagen se vio deteriorada. Su matrimonio con los Magic cada vez tenía menos sentido y el jugador firmó una enmienda a su contrato hace justo un año, el agente libre tenía las horas contadas.

LA GUINDA DEL ESPERPENTO 
Entonces llegó uno de los episodios más esperpénticos de los últimos años. El cinco de abril Van Gundy explotó y hablo alto y claro. Los desplantes de su jugador estrella habían sido demasiados (incluyendo varias entrevistas en las que imitaba a su coach en una actitud que rozaba la falta de respeto), el entrenador se presentó ante los medios y comentó que Howard estaba tramando contra él para que fuera destituido por la gerencia.

Cuando dijo eso, el jugador apareció en escena ante la perplejidad de los reporteros. La situación tomó tintes incómodos y Van Gundy dio por terminada su intervención. Entonces fue el jugador el que se enfrentó a la batería de preguntas sin ser consciente de lo que había dicho su tutor.

Van Gundy fue destituido poco más de un mes después y Howard se lesionó a finales de abril con una hernia discal. Tras operarse en Los Ángeles, finalmente recaló en la franquicia en agosto y fue presentado en una multitudinaria rueda de prensa en la que decidió hacer borrón y cuenta nueva y no hablar de su futuro.

Howard regresa a Orlando por primera vez desde que dejó el equipo. Tal y como confesó, será una mezcla de sensaciones que le harán recordar muchos momentos, pero también está preparado para afrontar la hostilidad de una hinchada que también vivirá una contradicción interior.


Por Gonzalo Aguirregomezcorta - ESPNDeportesLosAngeles