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Ya no es secreto: Los Indiana Pacers son serios aspirantes en la Conferencia Este



A pesar de casi haber eliminado al actual campeón en los últimos playoffs, de portar esta temporada con uno de los mejores récords y de contar con una de las plantillas mejor construidas de la liga, los Indiana Pacers continúan pasando desapercibidos.

Algo así como la versión del Este de los San Antonio Spurs, el equipo dirigido por Frank Vogel no cuenta con jugadores que salgan en la portada de los periódicos ni suelen ser calificados como contendientes pero una vez más se aprontan, agazapados, a dar el golpe y regresar a las Finales tras una ausencia de de 13 años.

Es así que los de azul y amarillo llegan a Hollywood para su visita anual ante Los Ángeles Clippers, atravesando uno de sus mejores momentos gracias a cinco victorias al hilo. Su última parada los vio salir victoriosos del Oracle Arena de Oakland, tras vencer de manera contundente a los Golden State Warriors.

Con marca de 36-21, Indiana no solo ocupa el segundo puesto en la Conferencia Este, sino que además se perfila como el único escollo de peligro en el camino de Miami Heat hacia una nueva final.

Esto se debe a que han superado lesiones y una ofensiva anémica, y de esta forma se han mantenido en lo alto mientras equipos de renombre como Boston Celtics, Brooklyn Nets y New York Knicks se dirigen en línea recta hacia la intrascendencia.

¿Pues cómo lo hacen entonces? Todos los caminos conducen hacia su defensa.

EL TAMAÑO IMPORTA

La clave del éxito de los Pacers pasa sin duda por su desempeño del lado defensivo. La delantera formada por Paul George, David West y Roy Hibbert es sin duda una de las más temibles, mezclando tamaño, longitud y versatilidad.

La labor de estos, en conjunto con suplentes trabajadores como el francés Ian Mahimni y Tyler Hansbrough, hizo que Indiana tenga la mejor defensa de la liga en cuanto a puntos permitidos por juego (89.6).

Esto se debe en gran parte a que además los Pacers son los mejores reboteadores de la NBA, a razón de 45.9 por encuentro, y lo más sorprendente de esto es que esa cifra es lograda en equipo.

Hibbert los lidera con 8.1 por noche, pero cuentan con al menos seis jugadores que limpian cuatro tableros. Es por esto que la ausencia del gigantón pivot el jueves, suspendido tras el incidente del martes ante los Warriors, no será tan influyente como parecería a simple vista.

Indiana es tan capaz en la fase defensiva que limitan a sus rivales al peor porcentaje tanto de tiros de campo (41.3 por ciento) como desde más allá del arco (32.0).

Así como Hibbert y compañía patrullan la zona pintada, George Hill, Lance Stephenson y Gerald Green son jugadores de brazos largos y un atletismo considerable que ayudan a mantener un perímetro hermético.

Al haber tan pocas grietas en sus esquemas defensivos, la mayor falencia de Indiana casi todas las noches pasa por no anotar suficientes puntos para complementarlos.

Sin embargo, puede que la ayuda esté a la vuelta de la esquina.

REGRESA GRANGER
El estelar alero Danny Granger hizo su debut la semana pasada luego de perderse todo el comienzo de campaña por una lesión en su rodilla izquierda, haciendo su reaparición justo a tiempo para sumarle un poco de pólvora a una ofensiva alicaída.

Granger promedia por encima de los 18 puntos en su carrera y ha sido el punto focal de la ofensiva Pacer durante los últimos años, además de ser la cara de la franquicia.

Su regreso será paulatino, ya que por el momento lo llevan con un límite pre-establecido de minutos por noche. Su rol también será una incógnita, ya que su lugar en la alineación titular fue cuidado de gran manera por George, que fue condecorado con su primer Juego de Estrellas gracias a una brillante temporada.

Con Granger de vuelta, los Pacers tendrán que decidir entre mandar a Stephenson al banquillo y jugar con George de escolta, o bien reconvertir a su ex líder anotador en el cañonero designado de la segunda unidad.

La opción de sacar a George de su zona de confort es riesgosa, pero vale recordar que la ofensiva difícilmente anote menos de lo que lo hacen ahora.

Además, la presencia de Granger en lugar de Stephenson le daría a los Pacers uno de los quintetos iniciales más altos de la NBA. Es por eso que el duelo ante los Clippers será importante para juzgar el nivel de ambos equipos, tan distintos, en cuanto a composición y estilo, como iguales en hambre de gloria.

No se sorprendan con los Pacers. Están avisados.


Por Rodrigo Azurmendi - ESPNDeportesLosAngeles