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Stephen Curry no podría haber elegido un mejor escenario para su noche histórica, el Madison Square Garden



Stephen Curry necesitaba sus pantalones cortos de vuelta.

Minutos después de su histórica producción de 54 puntos en el Madison Square Garden, un oficial de los Golden State Warriors había recogido su uniforme para guardarlo bien. Después de todo, podría terminar en algún salón de la fama o en la propia pared de Curry algún día.

Pero Curry todavía necesitaba sus pantalones cortos para poder recibir un tratamiento de rutina en sus delicados tobillos. Tuvieron que ir a buscarlos.

Esos tobillos han sido objeto de innumerables preguntas durante los últimos años, sobre todo el problemático tobillo derecho que necesitó dos cirugías en menos de un año. Esto hizo que entusiasmarse con el futuro de Curry y la agilidad de sus lanzamientos pareciera un riesgo. Hizo que los Warriors vacilaran a la hora de entregarle una extensión por cuatro años y $44 millones el otoño pasado, cuando sólo había jugado 26 partidos la temporada anterior.

Sin embargo, mientras Curry clavaba un triple tras otro el miércoles por la noche, ganándose el respeto de un público del Garden difícil de impresionar que rompía en murmullos y suspiros cada vez que tocaba el balón, pudimos recordar por qué es tan fácil enamorarse del gran talento anotador de Curry.

Los Warriors cayeron ante los New York Knicks, 109-105, más que nada porque jugaron sin el grandote David Lee, quien estaba suspendido, y el lesionado centro de franquicia Andrew Bogut. Tyson Chandler bajó 28 rebotes, la segunda mayor cantidad en un partido de la NBA esta temporada, y los Knicks marcaron 27 puntos de segunda oportunidad contra dos de los Warriors. En la segunda noche de dos jornadas consecutivas, los Warriors simplemente no pudieron superar esto.

Curry no ganó, pero definitivamente les dejó un gran recuerdo a todos los espectadores.

Le han llamado demasiado pequeño, demasiado propenso a las lesiones y demasiado unidimensional. Pero también es uno de los mejores lanzadores puros que la NBA haya visto en una generación. Y vaya si lo demostró.

"He visto muchas grandes actuaciones en este edificio, y ésta fue una de ellas", dijo el entrenador de los Warriors y ex escolta de St. John's y los Knicks, Mark Jackson. "Ese despliegue de lanzamientos fue una belleza. Para el público, eso es estar encendido. Para nosotros, eso es Steph Curry. Es tan buen lanzador como cualquiera que haya jugado".

Curry acertó 11 de 13 triples, uno menos que el récord de 12 en un solo partido, que pertenece a Kobe Bryant y Donyell Marshall. Es un verdadero elogio para los Knicks que sólo haya logrado intentar 13, ya que lo asfixiaron en la segunda mitad con trampas y marcas dobles que limitaron sus numeritos. Si es que puede hablarse de "limitar" cuando anotó la máxima cantidad de puntos de la temporada en un partido.

A pesar de todo, anotó 27 puntos en la segunda mitad, clavando varias bombas que no sólo fueron notables por su grado de dificultad, sino también por su precisión, ya que se deslizaron por la red como si hubieran sido lanzadas por una máquina. Curry ya es un experto a la hora de lidiar con los equipos que le tiran cuerpos encima para que hagan cualquier cosa que le impida lanzar otro triple.

Le recordó a Curry su primer juego de visita en New York en el 2008, cuando West Virginia le arrojó todo lo que tenía, pero aún así se las arregló para convertir tres triples en los últimos minutos y conducir al pequeño Davidson College a una victoria en el Jimmy V Classic.

"Había mucha energía en el estadio", dijo Curry. "Cuando acerté un par de disparos se podía escuchar un poco al público. Fue eléctrico, y en la recta final medio que me estaba alimentando de la adrenalina".

Curry jugó los 48 minutos, lo cual tal vez no sea exactamente lo más recomendable. Jackson creyó que no tenía otra opción, y al parecer su conciencia no le permitió sacar a Curry. No cuando estaba en una racha como ésta, en este edificio, y ante este público.

Incluyendo la dura derrota del martes en Indiana, donde Curry terminó metido en un altercado en el que se vio arrojado a la cancha en un movimiento que resultó en la suspensión de Roy Hibbert de los Pacers, Curry ha acertado 18 de 23 triples.

Curry tiene esa clase de habilidad, esa que te hace arrojar un plan de juego debajo del banco y simplemente observar.

"Sólo nos apartamos de su camino y dejamos que hiciera lo suyo", dijo su compañero Jarrett Jack. "Si tenías la oportunidad de hacerle una pantalla a su hombre, la hacías, fuera o no parte de la jugada".

Un par de horas antes del partido, Curry se enteró de que la liga lo castigaría con una multa de $35.000 por "escalar el altercado" con los Pacers. Su nuevo contrato recién entra en vigor la próxima temporada. Esta campaña, gana $35.000 por partido.

Así que básicamente estaba jugando de forma gratuita el miércoles por la noche. Y sin ataduras.

"Cuando empecé a ver que entraban los triples en transición y desde todos los lugares de la cancha, supe que iba a ser una buena noche", dijo Curry. "Mis compañeros empezaron a pincharme. Y los tenía en la oreja, tratándome como a un lanzador en un no-hitter. No tocaban mi mano derecha y todas esas cosas graciosas".

Curry ha jugado 53 de los 58 partidos de los Warriors hasta ahora. Se torció el tobillo un par de veces, por lo que se perdió algunos partidos. Esto probablemente seguirá siendo una preocupación durante el resto de su carrera. Ha tenido algunas malas rachas con sus lanzamientos esta temporada. De hecho, se encuentra en su peor campaña de lanzamientos con una efectividad del 44 por ciento. Fue desairado por los entrenadores en las votaciones All-Star.

Pero ésta ha sido, sin duda, una temporada realmente exitosa. Está liderando a los Warriors en anotaciones, asistencias y robos de balón, y está demostrando cada vez más que no sólo es un gran tirador, sino también un excelente jugador en general. Ha demostrado que su tobillo se ha recuperado de las cirugías. Está haciendo que la inversión de los Warriors, efectuada antes de que jugara un solo partido este año, parezca una ganga.

El miércoles fue la cereza del postre, aunque haya venido en una derrota. Hay grandes noches anotadoras y grandes noches anotadoras en el Garden. Curry ya ha tenido de sobra de las primeras, pero tal vez nunca vuelva a tener una noche como ésta en este lugar.

"Yo sabía que estaba acertando muchos tiros, sabía que era una buena noche", dijo Curry. "Simplemente no me había dado cuenta de lo que significaba".


Por Brian Windhorst - ESPNDeportes