Los Angeles Lakers comenzaron la gira en la carretera por la Costa Oeste con el pie izquierdo. Sobre el papel, los pupilos de Mike D´Antoni debían haberse impuesto a Cleveland Cavaliers, un plantel que lleva menos encuentros ganados y más partidos jugados (5-17).
Pero el papel hace tiempo que está mojado, desde que las dudas comenzaron a surgir durante la pretemporada. Gota a gota. Una por juego en una tortura china que ya se extiende más allá de lo imaginable, pero que no tiene límite conocido.
Porque la ansiada mejoría nunca llega, y cuando lo hace no sienta las bases para alimentar las esperanzas de un equipo a la deriva, de una ilusión herida con ganas de resucitar.
De nuevo, hubo algunos detalles positivos ante los Cavaliers, como el saber sobreponerse a una diferencia sustancial en el marcador en una demostración de que si se quiere, se puede. Pero los errores siguen primando y las victorias se retrasan. La poca constancia en los periodos continúa minando a los Lakers. El segundo cuarto volvió a ser la daga que hirió de gravedad al equipo. Esta vez no permitieron al rival rozar o llegar a los 40 puntos en 12 minutos, pero los laguneros no lograron superar los 16 en un alarde de ineficacia probada.
La lista de cuentas pendientes de solucionar sigue intacta luego de tres entrenadores y 21 juegos. Pérdidas de balón, poca solidez en defensa, falta de acierto para culminar ejecuciones clave, poco aporte de la banca y uno de los aspectos que más preocupa: carga de minutos a las piernas de los jugadores estrella.
La buena labor de Kobe Bryant es incuestionable, a la vez que preocupante. Su rendimiento es el de un veinteañero con toda una carrera por delante y nadie diría que pasea por la cancha sus 34 primaveras con la energía de la eterna juventud. En los últimos 10 encuentros, acumula una media de 31,2 puntos; 34,2 en diciembre.
Por sus manos pasan todos lo balones clave en jugadas determinantes y en sus plantas, los minutos se acumulan sin vacilar: 38,5 de media en los 10 partidos anteriores al de Cleveland, donde estuvo 41 minutos en activo. Ante Utah Jazz llegó a los 43 y ante Oklahoma City Thunder, a los 44. Los tres encuentros supusieron reveses inevitables.
También es espeluznante que haya llegado o superado los 40 puntos en tres ocasiones y el equipo nunca se haya llevado la victoria.
En unas horas, los Knicks de Nueva York se encargarán de medir las opciones de los Lakers. A efectos de moral, la cita tiene todos los ingredientes para tratar de solucionar los problemas que persiguen a los laguneros. Los caballeros de la Gran Manzana son el segundo mejor equipo de la liga hasta el momento (16-5) y líderes de la Conferencia Oeste.
D´Antoni volverá al Madison Square Garden que tantos fracasos le brindó. Y lo hará sumido en el sin sabor de un periplo Lakers igual de insípido por el momento. El coach conoce bien al equipo con el que se enfrenta, y eso podría ser un pro de cara a conseguir la primera victoria en tres citas y maquillar su pobre registro como oro y púrpura (4-8).
Los neoyorquinos fueron capaces de superar a domicilio a sus vecinos de Brooklyn Nets por 100-97 con una actuación estelar de Carmelo Anthony, que convirtió 45 puntos.
Los Lakers deben emplearse a fondo en labores defensivas ante los Knicks, y es que el potencial de Anthony es una amenaza real dada la poca solidez que están ofreciendo los laguneros atrás.
La moneda ya está en el aire. Falta ver de qué lado cae, si del de la inyección de moral lagunera o del agravamiento de una crisis escrita con mayúsculas.
Por Gonzalo Aguirregomezcorta - ESPNDeportesLosAngeles Seguir @All_SportNews




