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El invicto Abner ‘Pin’ Cotto llegó a un acuerdo con Golden Boy Promotions.



Con la reciente y brillante excepción del campeón mundial Danny García, la inmensa mayoría de los peleadores boricuas firmados por Golden Boy Promotions no han corrido con la mejor suerte.

Orlando Cruz, Jonathan Oquendo, Michael Pérez y Juan Carlos Velázquez son algunos de los púgiles del patio que eran considerados prospectos, pero que sufrieron tempranas derrotas al firmar con la empresa de Oscar de la Hoya. El reconocido excampeón se especializa en desarrollar boxeadores mexicanos y mexicoamericanos, muchas veces en detrimento de los puertorriqueños en su establo.

Abner ‘Pin’ Cotto, quien acaba de firmar con Golden Boy Promotions, está seguro de que ese no será su caso. Cotto conoce bien el difícil camino que algunos de sus compatriotas han tenido con la empresa californiana, pero no le quita el sueño.

“Si tú eres un boxeador que confías en tus cualidades y tienes un buen grupo de trabajo que está detrás de ti mirando todo eso –como yo sé que yo lo tengo–, pues estás seguro de que vas a salir bien en todos los retos”, expresó Cotto en una entrevista reciente con este diario.

Capitaneando el grupo de Abner está Carlos Maldonado, un contratista con Pro Works General Contractors que ha apoyado al púgil desde sus primeros pasos en el boxeo aficionado.

“Cuando Pin tenía 12 años, una señora… me pidió que le auspiciara un uniforme para un boxeador. Y yo, pues, le auspicié el uniforme y (el día de la cartelera todavía) no lo conocía”, relató Maldonado, sobre la primera vez que vio a Abner, emergiendo de un camerino luciendo el uniformé que él le regaló.

“Lo recuerdo saliendo al ring con esa capita, a los 12 años”, agregó el contratista y fanático de los deportes. “Y desde el primer día hemos estado mano a mano”.

Junto a Carlos, en la ‘esquina’ de Cotto están su esposa Francesca Lavergne y sus dos hijos, Alisha Sofía, de cinco años de edad, e Ian Abner, de año y medio.

“(Francesca) no se pierde una cartelera. A ella le gusta el boxeo. Ella, aparte de mí, se crió con sus padres que son fanáticos del boxeo. Así que caí en una buena familia”, expresó sonriente el púgil.

Aunque a su esposa le gusta la ruda profesión de su marido, Abner aclaró que cuando él sube al ring Francesca “cae en estrés. Ella se pone nerviosa. Aparte de que tenemos los nenes (en las carteleras)”.

“Ella quisiera dejarlos en la casa, pero a mí me gusta que estén allí”, señaló el peleador en torno a pelear frente a su cría. “Me siento bien. Me siento tranquilo porque están viendo lo que hace su padre, el sacrificio. Que papá está peleando para darles cosas a ellos”.

“Quizás me ha ayudado el ser padre”, dijo sobre su dedicación en el entrenamiento. “Ahora tengo a mis hijos que es lo que quiero echar pa’lante. Eso me da las fuerzas para levantarme a las 4:00 de la mañana y entrenar duro. Es lo que uno necesita para tener ánimo”.

Este sábado, Cotto (14-0, seis nocauts) estelarizará el cartel en coliseo Roger Mendoza de Caguas, enfrentándose a José Alejandro Rodríguez (15-7, 10 nocauts). Será su primera pelea bajo la firma de Golden Boy, quien ahora lo promueve en unión a Promociones Miguel Cotto.

“Yo sé que ahora vienen cosas buenas”, dijo sobre la nueva etapa de su carrera. “Ellos (Golden Boy Promotions) vieron talento en mí. Yo tengo 14-0, pero si me dicen ‘¿Quieres pelear con (el contendor peso ligero) Adrian Broner?’, yo les digo que sí. Pero yo me voy a entrenar para ganar. Créeme. Yo sé que es una pelea dura, pero tengo las herramientas”.


Por José A. Sánchez Fournier / jose.sanchez@elnuevodia.com.