Lo eligieron sobre Mike D'Antoni. Lo eligieron sobre Jeremy Lin.
Optaron por rehacer el roster para que las piezas encajaran lo mejor posible alrededor de Carmelo Anthony, sin importar a quién descartaran u ofendieran con su crueldad en el camino.
Y ya debemos decir, por más temprano que sea, que los New York Knicks eligieron bien.
A pesar de todo lo que supuestamente le falta como líder, Anthony se ha pasado el primer mes de la temporada recordándole a todo el mundo que sigue estando bendecido con la clase de talento anotador que llama a los equipos a construir a su alrededor, y que muy pocos pueden igualar.
Rodéalo con jugadores inteligentes y dispuestos a asumir la culpa, y Melo, veterano de 10 años, todavía luce como la clase de jugador --para una franquicia que tuvo su último desfile hace casi 40 años-- que vale la pena lo que sea para conseguirlo, sin importar qué tipo de decepciones, dolores de cabeza o dramas vengan con el paquete.
La combinación que rodea a Melo debe ser adecuada para hablar en serio de su equipo en las conversaciones de campeonato, pero los Knicks podrían haberla encontrado. No puedo sentarme aquí y decir que vi esto venir en septiembre, o incluso octubre, pero me he convencido rápidamente de la idea que los Knicks han ensamblado una versión más convincente de los Denver Nuggets 2008-09, la única escuadra que Anthony consiguió llevar más allá de la primera ronda de los playoffs.
Cuando miras en profundidad, lo que los Knicks han hecho es tomar prestada la plantilla de los Nuggets y un par de modelos más que llevaron las cosas un paso más allá y merecieron el premio final. También hay ecos de los Dallas Mavericks 2011 y del Team USA de los JJ.OO. 2012 en los vestidores de New York, con Jason Kidd como el nuevo Chauncey Billups de Anthony... con Kidd y Tyson Chandler reunidos para ayudar a navegar el bote de Melo, tal como lo hicieron para la revelación de Dirk Nowitzki... y con lanzadores y profundidad, y, sobre todo, con la experiencia veterana en defensa que le ha permitido a Anthony centrarse en lo que sabe hacer mejor que cualquier Knick desde Bernard King.
En el Team USA, a Anthony no le piden que sea el líder ni que guíe con el ejemplo. Todo lo que tiene que hacer es anotar y prestar atención a los magos que tiene a su alrededor. El juicio final sobre estos Knicks no llegará hasta que Amar'e Stoudemire vuelva y podamos ver cómo maneja un pasaje inevitable al rol de sexto hombre, lo que la mayoría no cree que podrá aceptar. Pero el bombo creciente en torno a los Knicks se debe a más que un simple y vistoso inicio de 8-2. Emana de la creciente comprensión de que la reestructuración de los Knicks en realidad ha reducido las responsabilidades de Melo y acentuado sus dones.
"Me están haciendo mejor", dice Anthony de Kidd, Chandler y los sabios de perfil más bajo de New York: Marcus Camby, Kurt Thomas y sí, Rasheed Wallace.
"Lo están haciendo por mí".
Una tarde en los Juegos Olímpicos de Londres, Anthony trató de dar la impresión de que podía ignorar toda la negatividad post-Linsanidad que lo rodeaba, insistiéndole a ESPN.com: "Realmente no trato con enemigos. Estoy cansado de ellos. Es lo que es". Pero durante la mayor parte del verano, el mismo Anthony prometía un Melo diferente y mejor que nunca la próxima temporada, ofreciendo recuerdos de Beijing 2008 y lo importante que fue para él como trampolín unos meses antes de que los Nuggets canjearan por Billups.
Cuando le preguntaron la otra noche acerca del tiempo que pasó trabajando como sexto hombre en Londres en apoyo de LeBron James, Kobe Bryant, Kevin Durant y Chris Paul, específicamente la teoría de que seis semanas en su compañía le obligaron a trabajar para cambiar su reputación, Melo reconoció: "Si no mejoras como jugador después de pasar un tiempo con esos muchachos, algo está mal".
Sin embargo, Kidd se presentó en Gotham sin dar nada por sentado. Él es la primera persona que conozco en haber mencionado los paralelos cada vez más populares entre los Knicks de hoy y los Mavs del 2011-12, y ha establecido como prioridad, en concierto con Chandler y el entrenador Mike Woodson, seguir desafiando a Anthony a hacer el pase extra, a confiar más en sus compañeros cuando está rodeado, y a permanecer más conectado que nunca en defensa.
Una de las estrategias, según un espía en el campo de práctica, es pinchar a Anthony con la noción de cómo lograron que Nowitzki defendiera en Dallas y lo avergonzados que estarían del Nº 7 si no puede mantener el ritmo.
"Para mí, él es el mejor jugador de la liga en este momento", dijo Chandler el miércoles por la noche sobre Anthony, olvidando convenientemente lo mucho que conoce el juego de James para elogiar a su compañero.
Aunque se resistió bastante a comparar la configuración de una sola estrella de New York al enfoque de los Mavs hace dos campañas -- "Odio hacer comparaciones, pero definitivamente hay similitudes", dijo Chandler -- los Knicks parecen tener uno o dos puntos a su favor que los campeones del 2011 no tuvieron. Steve Novak y J.R. Smith les brindan a los Knicks dos lanzadores de elite desde el banco, más allá de lo que ocurra con Stoudemire y el eventual regreso de Iman Shumpert.
Woodson, con su lustrosa marca de 26-8 en la temporada regular desde que reemplazó a D'Antoni, tampoco tiene escasez de grandotes en el banco para aquellas situaciones inevitables en las que Anthony, como ala-pivote de juego bajo y rápido, necesite estar flanqueado por más tamaño. Además, la presencia de Raymond Felton debería ayudar a Kidd, de 39 años, a permanecer más fresco de lo que estaba en Dallas, donde la carga de trabajo era inmensa para un jugador en esta etapa de su carrera.
¿Y lo mejor de todo?
No olviden que el resto del Este en general es un desastre.
Chicago, Indiana, Atlanta y obviamente Orlando se encuentran en declive, ya sea por lesiones o por cuestiones de reconstrucción, en comparación a donde estaban el año pasado. Parece que los Boston Celtics van a necesitar toda la temporada regular para volver a tener las condiciones que tanto complicaron a Miami la primavera pasada. La realidad es que la conferencia de los Knicks, a diferencia de lo que los Mavs tuvieron que enfrentar en un Oeste anualmente implacable, ofrece una verdadera oportunidad de alcanzar uno de los primeros dos sembrados y potencialmente evitar al Heat hasta las finales de conferencia.
Por ahora, esto es seguro: Lin no recibirá ninguna disculpa cuando Anthony y los Knicks desciendan en el Toyota Center el viernes por la noche, y lo mismo va para su viejo entrenador cuando Los Angeles Lakers lleguen al Madison Square Garden el 13 de diciembre. Los Knicks se hicieron pocos amigos con sus cambios de D'Antoni a Woodson, de Lin a Felton, de Lin a Felton y Kidd, después de que el futuro miembro del Salón de la Fama hiciera un giro en U para mudarse a Manhattan en lugar de quedarse en Dallas. Pero la vista desde donde están sentados ahora, siempre y cuando los veteranos se mantengan sanos, ha sido demasiado absorbente como para detenerse a pensar en disculpas.
"No tengo quejas", dijo Anthony. "Lo que hizo nuestra oficina durante la temporada baja, la adquisición de estos muchachos, no tengo ninguna queja al respecto".
Por Marc Stein - ESPN Seguir @All_SportNews




