Dos años y ocho meses. Casi 1000 días. Ya los puede tachar. Sí, en el torneo WTA de Luxemburgo (canchas duras bajo techo, 220 mil dólares en premios), Venus Williams volvió a levantar un trofeo (el 44° de su carrera). La estadounidense doblegó por 6-2 y 6-3 a la rumana Monica Niculescu y cortó una racha adversa que se escribía desde Acapulco 2010.
En el medio, claro, hubo más que cuestiones meramente tenísticas que le hayan podido impedir, por ejemplo, salir airosa de las finales de Miami o Madrid, en ese mismo 2010. En 2011, debió retirarse de varios torneos afectada por el Síndrome Sjögren, una enfermedad autoinmune que la alejó del juego y la llevó fuera del Top-100.
Esta temporada, Venus la arrancó en el puesto 103, casi diez años después de haber llegado por primera vez al N°1 del ranking.
Paulatinamente, la mayor de las Williams fue recuperando terreno (hoy está 41ª) y en el cierre de la temporada encontró lo que todavía estaba en falta: la foto de campeona.
Para ello, Venus mejoró sus números en el servicio luego de las 15 doble faltas cometidas en la semifinal ante la alemana Andrea Petkovic y supo incomodar a Niculescu (tambén finalista en 2010) cuando esta no lograba conectar el primer saque (la rumana acabaría con solo un 38% de puntos ganados con el segundo).
Así, la norteamericana quedó además a solo un título de su hermana Serena, N°3 del ranking y jugadora en actividad con más torneos ganados (45).
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