Cuando a Vinny Del Negro le trajeron a Chris Paul, la cúpula ejecutiva de Los Ángeles Clippers prácticamente le entregó las llaves de una Ferrari, una máquina digna de un Fernando Alonso o un Michael Schumacher.
Luego de dos temporadas mediocres con los Chicago Bulls, el entrenador se encontraba con un trío de All-Stars (conformado además por Blake Griffin y Chauncey Billups), una banca reforzada y un equipo con aspiraciones de postemporada, a pesar de comandar una de las franquicias con menos éxito en la historia de la liga.
La campaña de Del Negro arrancó de manera aceptable, pero un bajón promediando el año atentó contra su continuidad, y variados reportes anunciaron que estuvo muy cerca de ser despedido por Donald T. Sterling, dueño del equipo.
El dirigente fue capaz de corregir el curso del barco, y a pesar de acabar quinto y no contar con la ventaja de localía en la primera ronda, derrotaron a unos dificilísimos Memphis Grizzlies para llegar a las semifinales de conferencia. Allí fueron barridos por los San Antonio Spurs, pero las expectativas ya habían sido rebalsadas, sobre todo teniendo en cuenta que a causa del lockout no tuvo el tiempo adecuado para asimilar todas las piezas nuevas a su proyecto.
A pesar de esto, se especuló con la posibilidad de que los angelinos decidieran no hacer uso de la opción de su contrato para la 2012-2013, y persiguieran a un entrenador de mayor calibre y experiencia. El nombre de Scott Brooks, quien acababa contrato con Oklahoma City Thunder, sobrevoló las instalaciones del Staples Center.
Sin embargo, los Clippers le dieron el voto de confianza al ítalo-americano y también los recientes finalistas extendieron el trato con Brooks hasta el 2016.
Los californianos apostaron claramente por mantener la esencia de lo que fueron la temporada pasada. El razonamiento es que si lograron lo que lograron bajo circunstancias no del todo favorables, solo mejorarán con el correr del tiempo. Como un buen vino, se podría decir.
Además de la continuidad de Del Negro, se apostó por Gary Sacks para continuar con el rumbo que trazó el escapado Neil Olshey (firmó con los Portland TrailBlazers), y se le renovó su vínculo a Billups para que vuelva a ser la voz cantante del camerino y el líder espiritual.
También se resistió la tentación de desprenderse de jóvenes como Eric Bledsoe o de hipotecar la granja en un posible traspaso por Dwight Howard cuando este buscaba desesperadamente abandonar el Orlando Magic.
Asimismo, los Clippers reforzaron su banca con jugadores de sobrada experiencia y agregaron precisión desde el perímetro y estatura.
Por plantel, presupuesto y las mismas expectativas de sus jugadores, los angelinos solo se conformarán con mejorar su actuación, y esto implicará alcanzar las finales de conferencia. Esto solo será posible si logran dejar en el camino a uno de sus más temidos rivales: los Spurs, el Thunder o sus vecinos Los Ángeles Lakers. Teniendo en cuenta que estos últimos serán exponencialmente mejores, que los de Brooks tendrán sed de revancha y que los texanos se rehúsan abandonar los primeros lugares, esto será una tarea ardua de completar.
FALTA DE EXPERIENCIA
La ventaja que darán los Clippers en comparación con sus más cercanos rivales estará en el banquillo. Del Negro es el único entrenador en no haber llegado nunca a las finales de la NBA.
Por su parte, Gregg Popovich cuenta con un cuarteto de anillos, mientras que Mike Brown (con los Cleveland Cavaliers en el 2007) y Brooks esta pasada temporada, han vivido en primera persona lo que es pujar por un campeonato.
Ante la paridad de talento entre las cuatro nóminas, la mencionada falta de experiencia y liderazgo puede llegar a ser un factor que incline la balanza a favor de sus rivales.
LA CONTINUIDAD DE CP3
Lo que hace aún más arriesgada la decisión de mantener al ex gerente general de los Phoenix Suns es que la venidera temporada será la última del contrato actual de Paul.
Los Clippers amarraron a largo plazo a Griffin, DeAndre Jordan y varias de sus nuevas caras, pero sin dudas el director de la orquesta y el que les da verdaderas chances de soñar es el ex jugador de los New Orleans Hornets.
El contrato del base acaba a final de la temporada, y si bien ha dado todo tipo de indicaciones de que le gustaría continuar ligado a los angelinos, no habrá un papel firmado que le impida cambiar de opinión si cree que será más feliz en otra parte o que podrá cumplir su sueño de gritar campeón en una ciudad diferente.
BIFURCACIÓN EN LA CARRETERA
Es probable que este año marcará el futuro de Del Negro como entrenador en la NBA. Cuesta creer que si fracasa con este plantel que vuelva a presentársele una oportunidad similar.
El equipo que le construyeron tiene todo lo necesario para dar pelea, ya que no tiene grandes falencias que puedan ser explotadas y dejarlos expuestos.
De ser exitoso se le premiará con un mejor contrato, y más importante aún, se lo considerará como un técnico de 'equipos grandes', cosa que le abrirá puertas en el futuro. Además, se hablará sobre su capacidad de mantener la harmonía en un vestuario lleno de jugadores consagrados y de egos que pueden salirse de su control ante la primera recesión.
Sin embargo, si las cosas no fueran a salirle bien y esto acabara con la partida de su base estrella, se le tratará de incompetente y se le culpará por todos los males de la franquicia. Así de bipolar es la NBA y así de grande es el reto que tendrá que asumir Del Negro. ¿Estará a la altura de las circunstancias?
ESPNDeportesLosAngeles
Seguir @All_SportNews




