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La intensidad con la cual los Lakers se están preparando en los entrenamientos promete frutos para la venidera temporada.



La pretemporada de Los Angeles Lakers está propiciando una mezcla de sensaciones. De cara a la galería, el balance de cinco derrotas al hilo no deja indiferente a nadie. 

Mientras algunos aficionados laguneros tratan de sacar aspectos positivos y justificaciones, otros avisan de que el periodo de adaptación es una premisa insalvable en cualquier formación. Pero hay otro rostro de la franquicia angelina, otra faceta que tan sólo se ve tras bastidores: y es el arduo trabajo y exigencias que el grupo está teniendo en 20 días de campamento.

Los laguneros tan solo tuvieron tres días libres en todo este periodo y los últimos ocho días brindaron en las piernas de titulares y segunda unidad cinco partidillos, dos encuentros de exhibición y una sola jornada de descanso.

"Este año estamos practicando muy duro", señaló el coach Mike Brown esta semana. "Llevamos muchos partidos en las prácticas al hilo. Esta semana di un día de descanso porque no necesitamos jugar siete u ocho partidos consecutivos", declaró.

Hasta el último juego ante Sacramento Kings, las rotaciones estaban siendo una constante y la utilización de los titulares disponibles estaba siendo comedida. Pau Gasol fue el jugador que más minutos participó hasta que Brown decidió sentarle ante Utah Jazz en Anaheim. "Estaba jugando mucho, tampoco se trata de forzar", confesó el español a ESPNDeportesLosAngeles.

Otro caso es el de Steve Nash, que también anduvo entre algodones al jugar 12 minutos en la penúltima cita. El viernes rozó la media hora. El armador ya comentó que las dobles sesiones de la primera semana le dejaron exhausto y quizás es el jugador que más tiene que cuidar Brown en este sentido, ya que es el más veterano con 38 años de edad.

No hay duda de la intensidad del campamento de los laguneros, que es muy diferente al del año pasado. Las prisas del lockout redujeron el margen de preparación y las prácticas eran un nado a contracorriente frente al calendario. En esta ocasión, habrá tiempo de sobra para pulir conceptos, no sólo luego de un mes de entrenamientos antes de la puesta de largo ante Dallas Mavericks, sino también durante la temporada regular. Bien es cierto que las variaciones son muchas en el seno de los Lakers.

"Es muy diferente al año pasado", comentó el coach. "Tenemos el doble de tiempo para prepararnos pero no es la misma ofensiva del año pasado y tenemos nuevas caras, esto requiere periodo de adaptación y tiempo". Y es que aclarar conceptos y engranar eslabones es algo que sigue en plena construcción.

La ausencia de Dwight Howard en los encuentros de exhibición no se traduce en las prácticas, y es que el centro está formando parte de los partidillos y su adaptación es casi una realidad. Se espera que participe el domingo en el Staples Center, algo que todo el entorno de los Lakers aguarda con impaciencia. "Cuando Dwight salga a la cancha, marcará la diferencia. Es único", declaró Brown.

El coach ha dicho hasta la saciedad que el ganar o perder durante la pretemporada no es algo que le preocupe, y su argumento es precisamente el de que en las prácticas está viendo carburar al equipo. "No estoy tan preocupado por ganar o perder esta pretemporada, aunque entiendo que la gente lo esté. Hay cosas que no hacemos bien pero en las prácticas se ven progresos".

Quizás no sea suficiente el que las cosas funcionen cuando los ojos de medio mundo no miran, pero lo cierto es que tarde o temprano, estos avances de los que habla Brown deben traducirse y se traducirán en los partidos. Por lo pronto quedan tres citas antes de que comience la temporada regular; tres oportunidades para variar el rumbo de la nave y brindar una dosis de esperanza de cara al primer partido oficial.


ESPNDeportesLosAngeles.