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La carrera de LeBron James no terminó con el título, al contrario, recién empezó y ahora va por otro anillo.



Uno pensaría que LeBron James, tras los últimos 10 meses que acaba de pasar, ya podría vivir su vida tranquilo.

Uno pensaría que podría tener una discusión coherente sin tener que ir al psicólogo.

Después de todo, él acaba de tener una de las temporadas más impresionantes a nivel individual que cualquier jugador haya tenido en la historia obteniendo el premio al Jugador Más Valioso, otro galardón por ser el Jugador Más Valioso de las Finales de la NBA, su primer título de liga y su segunda medalla de oro en los Juegos Olímpicos.

Sin embargo, allí estábamos en la sesión de prensa del Heat a fines del mes pasado, y LeBron respondía pregunta tras pregunta que requería que se meta de vuelta en su propia cabeza para explicar exactamente que está pasando allí dentro.

Hubo tres maneras distintas de preguntarle a LeBron cual es su "motivación" tras ser campeón --como si ser bicampeón no fuese motivación suficiente.

Algunos más se preguntaban cuantos títulos más LeBron "necesita" para asegurarse un legado memorable y un lugar en el olimpo del básquetbol.

Uno pensaría que James respondió todas esas preguntas --aún si no lo hizo literalmente con sus palabras-- con sus actuaciones durante una temporada tan corta como ardua, y especialmente en las tres últimas rondas de los playoffs.

Pero no, la intriga con LeBron James nunca se detiene en su talento ni sus logros.

Ellos siempre se han extendido más allá de eso, dentro del estado mental de un hombre que ha estado bajo el microscopio más intenso de todos desde que era apenas un niño. Bueno, quizás él se ha ganado al menos un descanso del cuestionamiento constante de su mentalidad. Un descanso mental, se podría decir, para un jugador cuyo mero talento debería ser lo suficientemente cautivante.

Por lo menos en la opinión de este humilde observador, esta temporada de LeBron James --y muy posiblemente el resto de su carrera, si sigue a este ritmo-- no es sobre donde está su mente pero estrictamente sobre ver y apreciar su talento y ver hasta adonde ese talento puede llevarlo a él y a su equipo. Ese sentimiento de invincibilidad --el mismo que llega cuando eres imparable aún cuando todo está en riesgo-- es un sentimiento que James jamás había sentido hasta los últimos meses.

Lo que puede ser todavía más entretenido que haberlo visto pasar por todo lo que pasó durante la postemporada pasada es ver adonde eso lo lleva a partir de ahora. "Él nos podría sorprender de vuelta este año", dijo el entrenador del Heat, Erik Spoelstra.

Hay que darle crédito a LeBron por haber encontrado la manera de dejar de lado a su legado y a sus cuestionamientos mentales de la forma más efectiva y respetuosa.

Él no va a mezclar todo eso de vuelta.

Así que hasta cuando su entrenador dice que LeBron "tiene una gran manera de evaluar su legado -- no solamente el suyo personalmente, sino que también el legado del equipo", el MVP mismo no va a hablar sobre eso.

"Para mí, cuando salgo a la cancha, me preparo y medio como que dejo que mi manera de jugar saque sus propias conclusiones", dijo James. "Yo dejo que los demás calculen adonde estoy ubicado al final de mi carrera. No salgo diciendo 'Dejen que haga esto para que pueda estar con los más grandes'. Yo simplemente dejo que mi talento hable por mí.

"Voy a estar satisfecho con mi trayectoria, ya que sé como me planté ante ella".

Pensar en el futuro no es algo productivo para LeBron --definitivamente no como lo es para, digamos, Kobe Bryant, quien siempre ha intentado seguir los pasos de Michael Jordan.

Pensar en el ahora, en aprovechar la ventaja que conlleva ser el indiscutido mejor jugador del planeta, es lo que le va a permitir a James asegurarse un legado apropiado.

Todos vimos lo que sucedió --como se volvió escalofriantemente eficaz además de ser un especimen físico-- cuando perfeccionó su juego en el poste bajo la temporada pasada.

Bueno, todavía existen planes para mejorar ese aspecto de su juego, en gran parte porque jugar como ala-pivote, tal y como lo hizo durante gran parte de los playoffs. será algo todavía más común para LeBron esta temporada. Eso sucede porque todavía le quedan tantas cosas por aprender.

Es por eso que tras la segunda práctica del equipo en la pretemporada, LeBron ejercitó su gancho con la mano derecha mientras el resto de sus compañeros practicaban tiros más convencionales.

"Solamente estoy intentando desarrollar mi nivel, seguirlo expandiendo", dijo James. "Voy a dedicarme a eso la mayor parte del tiempo este año, a menos que consiga un rebote y me vaya solo. Aunque voy a pasar la mayor parte del tiempo en la zona pintada, así que me tengo que acomodar en esa zona".

Eso es lo que más intriga a todos cuando se trata de ver a LeBron en acción esta temporada. No que es lo que lo motiva, sino que simplemente ver como evoluciona su ya de por sí imparable manera de jugar. Imaginen todo lo que es posible con LeBron en la cancha junto a Dwyane Wade, Ray Allen, Chris Bosh y Rashard Lewis.

¿Cómo defiendes a esa alineación? ¿Cómo podrá LeBron aprovechar tanta libertad, tanto espacio, con tanto talento a su alrededor? ¿Los momentos de alta presión? Ya vendrán.

¿La oportunidad de ganar su segundo anillo? Eso probablemente también ya vendrá.

Y con ello llegará la formación de su legado.

Pero concentrarse en ello ahora, cuando él recien está comenzando el proceso de construcción y es tan divertido verlo jugar, es injusto para alguien que ya parece tener todas las respuestas a esas preguntas.

"Esto ha sido así para mi desde hace tiempo", dijo James. "No es nada nuevo. Nada distinto. Eso no me molesta. Sé para que estoy aquí. Tengo que conseguir que no solo yo pueda mejorar, pero que el equipo también pueda hacerlo".

"La gente puede pensar sobre mi carrera como le plazca cuando me retire. No importa".

Pero él no está hecho. No está ni cerca de estarlo. Y tampoco está hecho mejorando.

Asi que lo único que es justo es que le dejemos a LeBron levantarse del diván de una vez por todas y disfrutar de lo que estamos atestiguando.


Por Israel Gutiérrez - ESPN