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James Harden y su familia están ‘devastados’ después de que Oklahoma City Thunder decidiera traspasarle.



Según una fuente del periódico The Oklahoman, James Harden y su familia están ‘devastados’ después de que Oklahoma City Thunder decidiera traspasarle. Al parecer, el escolta nunca creyó en esta posibilidad, sin embargo, la dirección consideró que crearía problemas dentro del vestuario si no llegaban a un acuerdo por su extensión antes del 31 de octubre.

Los labios del general manager Sam Presti ahora están sellados, pero según informan fuentes de ambas partes Harden recibió un ultimátum de la franquicia, dándole una hora para aceptar 53.5 millones de dólares por cuatro temporadas o sería traspasado. Después de cuatro meses de negociaciones, el jugador respondió que necesitaba tres días más para pensarlo y, pasados 60 minutos, desde los despachos de Oklahoma City llamaron a Houston para cerrar el movimiento.

La operación se cerró a cambio de Kevin Martin, Jeremy Lamb, dos primeras rondas y una segunda ronda del Draft de 2013.


En plena discusión abierta sobre si los Oklahoma City Thunder han hecho bien o no en traspasar a James Harden, el general manager Sam Presti ofreció su punto de vista y su versión de la historia para evitar malentendidos.

“Queríamos que James firmase con nosotros, pero es algo que depende de las dos partes y no fue así. Los propietarios de la franquicia mostraron su compromiso haciendo varias ofertas de consideración, pero no pudimos llegar a un acuerdo mutuo, por lo que decidimos llevar a cabo el traspaso para obtener a un jugador de la calidad de Kevin Martin y un joven talento como Jeremy Lamb, así como varias rondas del draft,” declaró Presti al Oklahoman. “Harden no pidió el traspaso, pero no estaba de acuerdo con ninguna de las ofertas que le hicimos. Era imposible llegar a un acuerdo, así que tomamos la decisión que pensamos que era la correcta para evitar alargar más esta situación.”


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