El cierre de un complicado acuerdo a cuatro bandas acabó con Dwight Howard en los Lakers. Fin de la novela. "Bienvenido a la soleada Los Ángeles", debieron pensar los aficionados, directivos, técnicos y jugadores del equipo mientras esbozaban una sonrisa de satisfacción en la cara.
'Superman' ha concedido una entrevista exclusiva a Sports Illustrated en la que no elude ninguna cuestión. El pívot revela que la noche del 10 agosto, cuando se cerró el fichaje, fue a cenar a Mastro's, un restaurante de Beverly Hills. "Muchos extraños me invitaban a beber y me decían: 'Dwight, queremos que te sientas cómodo en tu nueva etapa en L.A'. Yo les decía que muchas gracias, pero que no bebo alcohol. Y después pensé, ¡qué demonios, esto merece un trago!". Así que brindó con los demás y empinó el codo un poco más de la cuenta.
Otra de las cosas que relata Howard en la entrevista es que Kareem Abdul-Jabbar le hizo llorar... en el buen sentido. El pívot confiesa que se le cayeron las lágrimas cuando la leyenda de los púrpura y oro le dio la bienvenida.
"Me dijo que yo tengo la capacidad atlética de Wilt Chamberlain y Bill Russell. Además, me comentó que me había esforzado mucho en los últimos ocho años y que era hora de recoger los beneficios", explicó.
La satisfacción de que Kareem empatizara con el sufrimiento que había pasado Howard le quitó un gran peso de encima al '12' de los Lakers. La última confesión del nuevo compañero de Gasol, Nash, Bryant y los demás fue que la rehabilitación se le hizo más llevadera gracias a la construcción de figuras de Lego.
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