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'Rudy Ruettiger, el peculiar héroe de Kobe Bryant.



Miraba ansiosamente a sus compañeros de la Universidad de Notre Dame desde el banquillo. Soñaba con estar en el campo placando rivales e impregnándose del perfume del triunfo, pero su escasa estatura y peso le empujaban a ser mera carne de entrenamiento. Daniel 'Rudy' Ruettiger era un buen 'sparring'. Tenía corazón, un corazón enorme.

Todo en su vida había estado teñido de lucha. Contra la dislexia; contra jugadores de fútbol americano más fuertes y rápidos que él; contra un destino mediocre.

Cuando Dan Devine fue nombrado técnico de Notre Dame y decidió alinear a Rudy, una sonrisa de confianza se dibujó en el rostro del defensa. Era su gran oportunidad. Quizá la última.

El 8 de noviembre de 1975, Ruettiger saltó al campo en la posición de 'defensive end'. La acción ofensiva trazada por Georgia Tech quedó cercenada de raíz gracias al ímpetu de nuestro protagonista, que placó sin miramientos al 'quarterback' Rudy Allen antes de que pudiese pasar el balón.

El banquillo saltó de júbilo. El chico que era puro pundonor sin apenas capacidad atlética dejó una huella perdurable en una sola jugada. Nadie hizo tanto en tan poco tiempo. Los miembros de Notre Dame sacaron a hombros al inesperado protagonista. En toda la historia de la Universidad, sólo otro jugador ha logrado tal hazaña: Marc Edwards.

Hace poco, Kobe Bryant  mantuvo un encuentro con el gran 'Rudy' Ruettiger. Delante de la mujer y los hijos del ex componente de la plantilla de Notre Dame, Kobe le llamó "héroe".

Ruettiger le ha contestado con una emotiva carta agradeciéndole el gesto: "Kobe, tú eres mi héroe. Ha sido un placer conocerte. Uno de los mejores momentos de mi vida fue cuando me alabaste delante de mis hijos". La misiva está subida en el Facebook de la estrella angelina.

La inspiradora historia de Daniel Ruettiger está contada en la película 'Rudy. Reto a la gloria' (1993). Resulta admirable que Kobe Bryant, un jugador de primera línea durante toda su carrera, encuentre fascinantes las andanzas de un eterno segundón que rozó el firmamento sólo unos pocos segundos.




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